‘Me condenaron por el delito de lesa uribidad’: Andrés Felipe Arias

‘Me condenaron por el delito de lesa uribidad’: Andrés Felipe Arias

Este jueves está prevista la audiencia, en Atlanta (EE. UU.), clave en la situación del exministro.

Andrés Felipe Arias y su escándalo de Agro Ingreso Seguro, en fotos

El exministro Arias optó por irse a EE. UU. con la convicción de que allí el examen que la justicia haría de sus actos le sería favorable.

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Giorgio Vera / EFE

Por: Hermógenes Nagles
14 de marzo 2019 , 03:05 p.m.

Ante la imposibilidad de visitarlo, acordamos con Andrés Felipe Arias hacer una entrevista de preguntas y respuestas escritas, para conocer de su propia boca las condiciones de su reclusión en el Federal Detention Center, ubicado en el Down Town de Miami. 

Ese lugar es una cárcel de alta seguridad y a los reclusos solo se les permiten cuatro visitas al mes de una hora de duración cada una. Arias, además, solo puede recibir a sus hijos, su esposa, sus padres o sus hermanos. El exministro es el recluso con el Alien No. 13853-104 y está a punto de cumplir 2 años de detención.

Abierto el proceso judicial en Colombia de Agro Ingreso Seguro, ¿por qué no esperó usted a que se agotaran las instancias legales y se pudieran interponer recursos de defensa jurídica en cada uno de estas?

Siempre acudí a todas las audiencias a las que fui convocado, comenzando por aquella que se llevó a cabo en un teatro, con barras de aplauso y todo, para imponerme una medida de aseguramiento. Sin embargo, terminado el juicio en febrero de 2014, justo en medio de la campaña electoral, la Sala Penal decidió aplazar una y otra vez un veredicto que, como en cualquier juicio transparente, garantista y ajeno a presiones externas, debió emitirse sin dilaciones y tras una deliberación permanente a puerta cerrada. Pues bien, cuatro meses después y dos días antes de la segunda vuelta presidencial, sin ni siquiera haberse reunido a deliberar, la Sala Penal filtró a la prensa la noticia de una condena en mi contra. En ese momento no me quedó ninguna duda de que habían manipulado políticamente el veredicto para afectarme no solo a mí, sino a nuestro partido y nuestro candidato, Óscar Iván Zuluaga.

Ese día tomé la decisión de irme a buscar justicia en tribunales internacionales y en un país que conoce perfectamente la politización de mi proceso y la corrupción de la sala que me condenó.

Desde acá también he venido solicitando que se me conceda una segunda instancia en donde pueda exponer todas las anomalías. El Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas falló a mi favor en ese sentido y, aun así, me siguen negando la opción de apelar. Como puede ver, no he tenido todas las instancias judiciales a las que tiene derecho cualquier otro ciudadano. Y las que tuve no fueron legítimas. ¿O le parece legítima una sala en donde al menos el 50 por ciento de los magistrados terminaron salpicados por el Cartel de la Toga? De ahí que hubiera preferido buscar instancias y garantías en el exilio.

¿Se siente perseguido por la justicia colombiana?

Para nadie es un secreto que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia me condenó por un delito de autor; no por lo que hice, sino por lo que represento. Digamos que me condenaron por el delito de 'lesa uribidad'. Varios magistrados aprovecharon mi proceso, al igual que el de mis compañeros de gobierno, para desatar su ira y venganza contra el gobierno al que servimos y defendimos. Ignoraron los magistrados, además, la solicitud de la Procuraduría, la misma que me había sancionado tres años antes, de absolverme por ausencia de dolo. Fue este mismo diario el que reveló audios de ciertos magistrados de la Corte Suprema de Justicia en los cuales, sin pudor alguno, dejaban claro que, en procesos que involucrasen funcionarios de Uribe, debían actuar con criterio político. Eso, en Colombia y en cualquier país del mundo, se llama persecución política.

Es más, le contaré algo que nadie conoce. Por cosas de la vida, estando en libertad bajo fianza, recibí, junto a mis abogados, el testimonio de una persona muy cercana a uno de los magistrados que me condenó. Esta persona declaró que le escuchó decir a ese togado, durante una reunión privada en Miami, que me debían condenar por mi cercanía con el expresidente Uribe. Esa información ya la tiene la Comisión de Acusaciones. Con este panorama, ¿a alguien le puede quedar duda de la persecución en mi contra?

En ese momento no me quedó ninguna duda de que habían manipulado políticamente el veredicto para afectarme no solo a mí, sino a nuestro partido y al candidato Óscar Iván Zuluaga

¿Por qué asevera usted que la Corte Suprema de Justicia lo ha hecho víctima de un proceso político?

De los ocho magistrados que me juzgaron, siete carecían de legitimidad para hacerlo,  bien sea porque estaban enjuiciados, investigados o salpicados por el Cartel de la Toga, o porque arrastraban un conflicto de interés monumental, o por no haber asistido a una sola de las audiencias del juicio. El octavo, el único sin ilegitimidad, salvó su voto y estableció que sus colegas me habían violado el derecho de defensa y debido proceso. Mas aún, cualquiera que se tome el tiempo de leer la sentencia en mi contra llega a la misma conclusión a la que han llegado diferentes académicos y muchísimas otras personas, varias de las cuales no son precisamente amigos o copartidarios míos; conclusión según la cual, en mi caso, los magistrados de la Sala Penal actuaron injustamente y deliberadamente condenaron un hombre inocente. El quántum de la pena, más de 17 años de cárcel, habla por sí solo. Permítame plantearlo de la siguiente manera: si todo fue tan transparente, ¿por qué me niegan el derecho a una segunda instancia? Porque el proceso fue político, está lleno de anomalías y en una apelación todo ello quedaría expuesto.

Andres Felipe Arias

Catalina Serrano acompañó a Arias en los momentos más difíciles de su proceso en Colombia.

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Archivo EL TIEMPO

En el Centro Democrático dicen que la orden de extradición, en riesgo de cumplirse por parte de EE. UU. fue un descuido del actual gobierno, pues aseguran que la Cancillería de Colombia solamente tenía que enviar una carta a la justicia americana pidiendo que se revocara esa petición hecha por el gobierno del presidente Santos. ¿Qué asidero legal tienen esos comentarios sobre su caso?

Sin duda, quienes desataron y presionaron todo esto fueron Juan Manuel Santos y su Canciller. Lo digo porque el Presidente de la República siempre tiene la última palabra en materia de extradición. Cuando una persona en su posición tiene en frente una injusticia tan protuberante, debe hacer todo lo que esté a su alcance para enmendarla. Santos no quiso hacerlo, teniendo todas las facultades y poderes como cabeza de Estado. Por el contrario, presionó la revocatoria de mi fianza y la reactivación de mi extradición con una nota diplomática espuria. De tal manera que están equivocados quienes dicen que Santos se vio obligado a pedir mi extradición tras la solicitud de la Corte Suprema. Todo lo contrario: fue su coautor.

Ahora bien, en relación con el actual gobierno, solo diré por ahora que allí conocen a profundidad la injusticia cometida contra mí. Siempre he pensado que legalidad es hacer lo que es correcto. Me pregunto, ¿quién tiene más legitimidad para enarbolar la bandera de la legalidad: aquel que elige volarse un semáforo en rojo para ayudar a alguien que está siendo acribillado una calle más adelante, o aquel que se queda quieto y no hace nada justificándose en el semáforo?

Y a mi partido le expreso toda la gratitud; siempre han estado a mi lado, respaldándome y apoyándome. La verdad es que nuestro partido nació en medio de una feroz persecución por parte de un sector de la justicia y del presidente Santos y, por tanto, somos un partido en cuya esencia esta luchar contra los atropellos y la tiranía que se sufre cuando la justicia se corrompe o se politiza.

Esta persona declaró que le escuchó decir a ese togado, durante una reunión privada en Miami, que me debían condenar por mi cercanía con el expresidente
Uribe

¿Cómo ha vivido la experiencia personal de su detención en una cárcel de Miami?

Es imposible describir la agonía que siente un ser humano cuando, a pesar de ser inocente, lo encierran en una diminuta celda y lo desgarran de su esposa y sus dos pequeños hijos. Quien ha vivido este tipo de dolor haría lo que fuera para que nadie más tuviera que vivirlo. Siempre he dicho que la injusticia es mejor padecerla que infringirla. Además, estoy convencido de que, por dolorosas que sean las situaciones de la vida, solo Dios sabe y entiende por qué las permite. Y nunca, nunca, Él nos da algo que no seamos capaces de soportar o manejar. También estoy convencido de que todos quienes, por acción u omisión, desataron o permitieron esto, tarde o temprano responderán ante el Creador. Y, gracias al cielo, mi esposa, mis hijos, nuestros padres y tantas personas que luchan por mi libertad me llenan de fuerza. Sé que vendrán mejores días.

Catalina Serrano

Catalina Serrano, la esposa del exministro Andrés Felipe Arias.

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Gastón De Cárdenas / EFE

¿Cómo es su día en prisión?

Sigo una rutina muy estricta de lectura, escritura, ejercicio físico y meditación. Es la forma que he encontrado para sobrevivir en este lugar, física y psicológicamente.

¿Comparte su celda con otros detenidos?

Por supuesto, la celda es para dos personas. Como estas instalaciones no están diseñadas para estadías largas, sino para el tiempo que los jueces toman para sentenciar a las personas y luego enviarlas a sus prisiones permanentes -estas sí adecuadas para temporadas largas- pues ya llevo una cuenta de 20 compañeros de celda. Detrás de cada uno de ellos hay una historia humana muy fuerte. Y de cada uno de ellos, de alguna u otra forma, algo he aprendido.

¿Cuánto mide ese reclusorio?

La celda mide 2 x 3 metros. Tiene un lavamanos, un inodoro y el camarote doble. Ya por mi antigüedad tengo derecho a la cama de abajo. Las duchas son comunes y afuera de las celdas. En la celda pasamos encerrados buena parte del día -o las 24 horas si hay una pelea-. Cuando nos permiten salir, lo hacemos a un área común de las dimensiones de una cancha de baloncesto, todo encerrado y con unas mesitas en donde podemos comer o sentarnos a pasar el tiempo. Cuando me siento ahí, generalmente juego ajedrez. En este edificio hay 16 unidades con ese diseño, 2 por piso, cada una con cupo para 120 reclusos y sin comunicación entre las mismas.

¿A qué horas se levanta?

A las 4:45 a.m., pero porque siempre lo he hecho así. Aquí la levantada obligada es a las 6:00 a.m., hora en que prenden las luces y empiezan los gritos. Durante esa hora larga entre el momento en que me levanto y prenden luces, aprovecho para limpiarme un poco, así como para doblar y guardar la ropa tendida que he lavado el día anterior, para organizar bien la celda antes de la primera inspección y, por supuesto, para meditar.

Álvaro Uribe Vélez

Álvaro Uribe Vélez, senador del Centro Democrático, ha sido uno de los más fuertes defensores de Arias.

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Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

¿Le suministran comida o tiene que comprarla?

Acá nos proveen las 3 comidas. Sin embargo, si uno hace ejercicio, las cantidades que nos proveen, especialmente de proteína, son insuficientes. Afortunadamente, nos permiten comprar comida adicional dos veces al mes, de una lista de productos que la misma cárcel vende. Yo generalmente compro atún, que es el mejor suplemento de proteína que tienen, café y unos jabones antibacteriales.

¿Hace ejercicios físicos diariamente?

Así es. Gracias a Dios soy muy disciplinado y todos los días llevo a cabo una rutina de ejercicio físico intenso, ya sea encerrado en la celda o, si nos han abierto, en un pequeño cuarto adjunto a la unidad que está dispuesto para ello. Tuve que aprender una buena cantidad de ejercicios que se pueden hacer en un espacio reducido, pero que son muy intensivos en materia cardiovascular. Acá la clave es no dejarse morir de depresión, tristeza o desesperanza y levantarse siempre, por lo menos a hacer ejercicio y ojalá a orar o meditar. Es lo que le digo a cada nuevo compañero de celda que llega, generalmente abrumado tras la captura y ante la realidad de lo que se le viene encima.

¿Recibe la luz del sol cuantas veces al día?

No tenemos acceso ni al sol ni al aire libre, pues este edificio es herméticamente cerrado. Gracias a Dios, puedo ver la luz del día desde una pequeña rendija en mi celda.

¿Cómo está su salud?

Acá enfermarse no es una opción y por eso el ejercicio físico es tan importante. No miento cuando digo que la persona tiene que colapsar para que suban los médicos. La pasada por un hospital es peor porque la persona es encadenada de una pierna y un brazo a la cama y durante las 24 horas. En mi caso solo tuve un incidente con una bacteria que me infectó, pero gracias a la presión de mis abogados, finalmente me vieron los médicos, me dieron los antibióticos y me recuperé.

¿Quiénes son sus compañeros de reclusión?

Hay personas de diversas nacionalidades, pero la mayoría somos colombianos, ecuatorianos, cubanos, boricuas y afroamericanos. Los colombianos generalmente son grandes jefes del narcotráfico que han sido extraditados, o muchachos humildes, casi siempre del Pacifico o del Urabá, que son capturados en las lanchas que los guardacostas americanos interceptan todos los días en aguas internacionales. Si yo pudiera enviar un mensaje a todos esos jóvenes, quienes por 5 o 10 millones de pesos se montan en esas lanchas llenas de cocaína, sería que por favor no lo hagan. Los van a terminar capturando y condenando a entre 5 y 10 años de cárcel acá en EE. UU. Esto no es fácil. Acá vienen a sufrir. Piensen también en sus familias. No vale la pena.

Es imposible describir la agonía que siente una persona cuando, pese a ser inocente, la encierran en una diminuta celda y la desgarran de su esposa y sus dos hijos

¿Cómo lo tratan en esa cárcel guardias y penitenciarios?

Muy duro y a los gritos. Uno se tiene que acostumbrar.

¿Cómo es la comunicación diaria con su familia y allegados?

Si quiero hablar diariamente con mi esposa y mis hijos, solo puedo hacerlo durante 10 minutos. Trato entonces de llamarlos cuando llegan del colegio durante unos 4 minutos y luego en la noche otros 6 minutos. Me pueden visitar solo una vez a la semana durante una hora. Siempre he dicho que es la mejor hora de la semana, seguida de la hora más difícil de todas.

¿Se sabe que lee mucho, que escribe dos libros. ¿Sobre qué temas se ocupa de escribir?

Es cierto que estoy escribiendo dos libros. El primero es una novela histórica que estoy escribiendo a dos manos con María Cristina Restrepo, quien ha sido una maestra para mí. El libro trata la vida de Germánico, alguien que debió ser emperador de Roma, pero que murió prematuramente; según algunas teorías, debido a un envenenamiento. Soy un aficionado a la historia de Roma, al igual que María Cristina. De nuestras conversaciones surgió la idea y toda la investigación que hicimos para construir la novela. El segundo es un libro sobre mi experiencia durante todo este tiempo. Incluiré elementos, aun desconocidos, de mi paso por el gobierno, de mi campaña y de mi proceso judicial, así como muchos de los relatos que he podido recolectar en esta cárcel y que tocan buena parte de la historia y la verdad, todavía no develada, de nuestro país. Ese va un poco más lento, pero ahí voy avanzando.

HERMÓGENES NAGLES 
Especial para EL TIEMPO
@hernagles

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