Armas blancas fueron usadas en 2 de cada 10 casos de hurto y homicidio

Armas blancas fueron usadas en 2 de cada 10 casos de hurto y homicidio

En Bogotá está listo un decreto que prohíbe el uso y porte de elementos cortopunzantes.

Armas blancas

La iniciativa apunta a evitar que los bogotanos sean “víctimas de hurtos, de lesiones y homicidios con este tipo de armas".

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Archivo / EL TIEMPO

07 de octubre 2018 , 10:43 a.m.

El alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, firmará esta semana el decreto que prohíbe en la ciudad el porte, la venta y exhibición de armas blancas o elementos cortopunzantes.

La medida, que entraría a regir en los próximos días, ya había tenido un primer capítulo hace 18 años durante la administración del entonces alcalde Jaime Castro, cuando alarmantes cifras de inseguridad llevaron a la expedición de un decreto que sancionaba al infractor con una detención no mayor a 24 horas y el decomiso del arma.

El paso que dará la Administración de Bogotá para poner en cintura a quienes anden con armas blancas es esperada por los mandatarios de otras regiones que vienen advirtiendo sobre la necesidad de evitar que los ciudadanos las sigan portando.

Y es que el problema de esas armas en las calles viene prendiendo las alarmas de las autoridades. Un informe de la Dijín de la Policía conocido por EL TIEMPO señala que en dos de cada diez homicidios cometidos en Colombia en lo corrido del año se utilizó un arma blanca.

El tema ya venía siendo ambientado por varios alcaldes del país con el propio presidente Iván Duque y el ministro de Defensa, Guillermo Botero.

El decreto, que entrará en vigencia en Bogotá, busca regular una norma que aunque está vigente desde 2003 no se está aplicando.

En el artículo primero, de los ocho que integran el decreto, se prohíbe la compra, venta y porte de elementos cortantes, punzantes y corto contundentes en el espacio público, en escenarios deportivos, culturales o de recreación.

Igualmente se define qué es un elemento prohibido, como “cuchillos, navajas, puñales, puñaletas, punzones, manoplas, cachiporras, machetes, garfios, leznas, mazos, hachas, cortaplumas, patas de cabra, estoques, dagas, sables, espadas o cualquier otro objeto con características similares”.

El secretario de Seguridad de Bogotá, Jairo García, aseguró que la iniciativa apunta a evitar que los bogotanos sean “víctimas de hurtos, de lesiones y homicidios con este tipo de armas”, y afirmó que tan solo en el sistema masivo de transporte TransMilenio, este año se han incautado más de 11.000 elementos de este tipo.

Hemos priorizado tres sectores: parques, entornos escolares y TransMilenio, para desarrollar el decreto y valorar en el futuro sus alcances

“Hemos priorizado tres sectores: parques, entornos escolares y TransMilenio, para desarrollar el decreto y valorar en el futuro sus alcances”, afirmó el secretario de Seguridad.

En el decreto se tiene en cuenta la necesidad de algunos ciudadanos de cargar este tipo de elementos, por lo que establece la excepción para quienes demuestren –con un carné estudiantil, de trabajo u otro tipo de documento válido y vigente– que por su profesión, oficio o actividad deportiva lo requieren.

Se mantendrá como sanción lo vigente hoy en el Código Nacional de Policía, que establece el decomiso del arma y la imposición de un comparendo, multa tipo II, por 208.000 pesos que son condonables con un curso o trabajo social.

Una de las propuestas de los alcaldes, que es estudiada para ser incluida en un proyecto de ley que sería llevado al Congreso, es que esa multa del Código de Policía pase del tipo 2 al 4, con lo que la sanción económica quedaría en 833.324 pesos.

El director ejecutivo de Fedemunicipios –la federación que agrupa a los alcaldes del país–, Gilberto Toro, le dijo a EL TIEMPO que el plan piloto en Bogotá es un ejemplo que deben seguir los mandatarios seccionales, ya que “va a permitir mejorar la percepción de seguridad y frenará la incidencia de esos elementos en delitos como el hurto”. Añadió que el decreto también sería clave para la disminución de las lesiones personales.

“Estoy seguro de que varios alcaldes retomarán este modelo de decreto en beneficio de sus comunidades”, puntualizó el funcionario.

Cuchillos presentes en 23 por ciento de los robos

Investigadores de la Dijín de la Policía se dieron a la tarea de examinar las cifras de criminalidad, los 'modus operandi' de los delincuentes y el tipo de armas usadas en los delitos, para luego documentar con ello la presencia de elementos cortopunzantes en un alto porcentaje de hechos criminales reportados por ciudadanos.

EL TIEMPO tuvo acceso a ese informe que detalla los hechos delincuenciales registrados en las calles del país entre el 1.° de enero y el 20 de septiembre del presente año.

La principal conclusión del informe es que de los 9.018 homicidios registrados en el país en ese periodo, 1.927 son el resultado de la utilización de armas blancas, lo que equivale al 21,37 por ciento de las muertes violentas. A esto se suma que 12.471 personas han quedado heridas o lesionadas mediante el empleo de estos elementos; en promedio, 47 al día.

El año pasado, según cifras de Medicina Legal se reportaron 115.547 lesiones interpersonales, de las cuales con arma cortopunzante fueron 6.887; cortocontundentes, 11.123 y cortantes, 4.085. Las estadísticas del instituto también señalan que en 2017 se reportaron 11.373 homicidios, de los cuales con arma cortopunzante se perpetraron 2.175; con cortocontundente, 263 y con elemento cortante, 56.

En solo Bogotá, dice el informe de la Dijín de la Policía, se han reportado 701 homicidios , 288 fueron resultado de la utilización de elementos cortopunzantes, lo que equivale al 41 por ciento.

Uno de los casos más sonados este año en la capital del país, y que incluso generó el rechazo nacional, fue el asesinato de Álvaro Torres, quien se opuso al hurto de su carro.

Torres era funcionario del Banco de la República y el 9 de agosto, por una serie de sucesos, cambió la ruta a su casa y terminó en una calle ciega del barrio La Paz. En el punto fue interceptado por un grupo de hombres, reconocidos delincuentes, que lo agredieron. Uno de ellos le propino una puñalada en el cuello. Tres de ellos ya fueron capturados y hoy están privados de su libertad.

Las muertes de los ciudadanos de forma violenta es uno de los argumentos centrales para que la Policía, la Fiscalía y los alcaldes estén afinando el proyecto que establece restricciones a nivel nacional para el porte de ese tipo de armas.

El estudio de las direcciones de Inteligencia y Judicial de la Policía afirma que la delincuencia común es la principal dinamizadora del hurto a personas y su incidencia en el uso de elementos cortopunzantes para intimidar a las víctimas.

A 20 de septiembre se han reportado 173.766 denuncias por hurto a personas a nivel nacional, 661 casos al día; de ellos, 39.121 se perpetraron bajo la amenaza de un elemento cortopunzante. Esto equivale a que 23 de cada cien casos de hurto se cometieron usando un arma blanca.

Estaba esperando una buseta para mi casa, sobre las seis de la tarde. De repente se me acercaron dos hombres y uno me puso una navaja a un lado de mi estómago. Con malas palabras me pidieron que les entregará la cartera”, se lee en la denuncia interpuesta por una mujer de Cali ante la Fiscalía.

La Policía evidenció que en el porte de armas también hay reincidencia. En lo corrido del año se impusieron 115.324 comparendos en el país a 86.993 personas por portar armas blancas. De ellos, 14.707 ya habían sido multados con el comparendo o multa tipo II. Estas personas representan el 37 por ciento el total de los comparendos impuestos por cargar armas blancas.

Las ciudades donde más comparendos por este comportamiento se han impuesto son: Bogotá, con 68.035; Pasto, con 3.184; Ibagué, con 3.130; Manizales, con 2.974 y Cali, con 2.033. Entre los reincidentes por porte de armas blancas, las autoridades tienen identificado en Bogotá a un hombre de 27 años que tiene 17 procesos judiciales por tráfico de estupefacientes y hurto. Su área de acción son las localidades de Kennedy y Ciudad Bolívar. Hoy está libre.

La Policía tiene el deber y la obligación de cumplir con la aplicación del Código de Policía. Se deberían establecer además una serie de agravantes frente al porte de armas blancas y, a la vez, penalizar a los reincidentes de cara al uso que le han dado a cada uno de estos elementos y su grado de peligrosidad para la sociedad”, le dijo a este diario un alto oficial de la Policía, quien aseguró que no se trata de criminalizar a los ciudadanos sino de fortalecer las penas para quienes delinquen.

ALICIA LILIANA MÉNDEZ
justicia@eltiempo.com
En Twitter: @AyitoMendez

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