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‘La seguridad es un problema de todos: alcaldes, jueces, ciudadanos...’
Jorge Luis Vargas

General Jorge Luis Vargas, director de la Policía Nacional.

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Milton Díaz. Archivo EL TIEMPO

‘La seguridad es un problema de todos: alcaldes, jueces, ciudadanos...’

General Jorge Luis Vargas, director de la Policía Nacional.

Jorge Luis Vargas, director de la Policía, afirma que es necesaria la creación de un frente común.

La sensación de inseguridad que viven ciudades como Bogotá, Medellín y Cali es claro producto del aumento de robos callejeros, raponazos y asaltos a mano armada en restaurantes y establecimientos comerciales.

Cifras de la Secretaría de Seguridad de Bogotá que acaban de ser reveladas muestran que en el mes de agosto ocurría un robo en la ciudad cada cinco minutos.

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Y la opinión pública se queja de esta situación: la policía captura y los jueces y fiscales liberan. El director de la Policía, general Jorge Luis Vargas, reconoce que eso ocurre, pero advierte que es “en cumplimiento de la ley vigente”. Por esa razón y ante la reincidencia en el delito de asaltantes detenidos y luego liberados, el alto oficial urge reformar la ley que lo permite.

“La dinámica criminal cambió”, asegura el alto oficial al referirse a los actuales asaltos a comercios. “El país vive una situación inédita”, según el general Vargas, y pide la creación de un “frente común” contra la delincuencia: “El tema de la seguridad es de todos: alcaldes, jueces, fiscales”.

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En el proyecto de reforma de la Policía que usted presentó, incluyó la capacitación obligatoria en derechos humanos para todo el personal de la institución, ¿en qué consiste ese programa?

El señor Presidente de la República me ordenó específicamente el diseño e implementación de cursos mandatorios para todos los integrantes de la institución, particularmente para los uniformados del Modelo Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes, con lo que pretendemos garantizar a la ciudadanía estándares mínimos de desempeño policial en derechos humanos, procedimiento de policía, uso de la fuerza y atención al ciudadano. Así mismo, planteamos la creación de un centro de estándares para validar competencias y generar procesos de certificación al personal, incorporando procesos de mejora continua y lecciones aprendidas.

En síntesis, ¿cuál es el espíritu de la reforma de la Policía?

La transformación integral de la Policía Nacional es un proceso acumulado de la experiencia de los últimos años, con método científico, que recoge diversas opiniones y diversas perspectivas. No obedece a un momento de coyuntura, ni es improvisada. Todo lo contrario, es un proceso serio y acompañado por el Banco Interamericano de Desarrollo, universidades como los Andes, Eafit, la Sergio Arboleda o la Universidad Rutgers en Estados Unidos.

¿Fundamentalmente qué es lo que se busca?

Busca reestructurar el régimen de carrera y profesionalizar a los policías con un enfoque prevalente en derechos humanos, con un nuevo estatuto disciplinario policial, un nuevo diseño organizacional y un modelo de vigilancia más cercano al ciudadano, con mayor tecnología. Sabemos que la reforma es necesaria y en eso estamos para elevar la confianza y la legitimidad que siempre ha tenido la Policía.

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Ustedes capturan y los jueces y fiscales liberan. ¿Qué hacer?

Se debe abrir un debate para que se modifiquen urgentemente los parámetros definidos en la ley. De las 2.667 capturas que llevamos desde el inicio de la intervención, el pasado 12 de agosto, 312 concluyeron con detención en centro penitenciario, 17 con detención domiciliaria, 480 están pendientes por medida y 1.858 fueron dejados en libertad. Por tratarse de delitos cuya pena es inferior a cuatro años quedaron libres 469; por tratarse de delito querellable, 293, y porque se le ordenó comparecencia periódica ante el juzgado, 234, entre otras. Es un tema de cambio en la ley porque muchos de ellos vuelven a ser reincidentes.

Esa es una de las grandes quejas de la ciudadanía… Los delincuentes detenidos por la policía son liberados por los jueces

La Policía Nacional actúa en cumplimiento de la ley. Somos respetuosos del Estado de derecho y la autonomía de la rama judicial. Repito: se debe abrir un debate para que se modifiquen urgentemente los parámetros definidos en la ley.

El ministro del Interior anunció la presentación de un proyecto de ley en el que se bloquea la libertad casi inmediata a detenidos por hurtos de baja cuantía...

Todas las iniciativas para fortalecer la seguridad y la convivencia ciudadana son necesarias y esperamos que hagan su trámite legislativo correspondiente. Mientras tanto, seguimos trabajando con toda la eficiencia, seguiremos capturando infractores de la ley penal y llevándolos ante la justicia. En el transcurso de este año, la Policía Nacional ha realizado 16.000 capturas por el delito de hurto a personas y 6.000 por hurto a establecimientos comerciales.

En el transcurso de este año, la Policía Nacional ha realizado 16.000 capturas por el delito de hurto a personas y 6.000 por hurto a establecimientos comerciales

En estos casos, cerca del 12 por ciento terminaron con detención preventiva en establecimiento de reclusión intramural, y el 10 por ciento, con medida domiciliaria. Reconocemos el trabajo de los jueces del país, que cumplen con la ley y con su labor de una manera destacada.

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¿Cree usted que los abusos cometidos por algunos agentes durante recientes manifestaciones públicas han afectado la buena imagen de la Policía?

Cualquier hecho contrario a la ley que cometa un miembro de la institución o un colombiano debe ser castigado con severidad. De manera transparente y permanente hemos informado a la comunidad nacional e internacional nuestras actuaciones. Lo que no podemos hacer es generalizar comportamientos y afectar el nombre de una institución centenaria que tanto bien le ha hecho a Colombia.

¿Qué hacer con la creciente inseguridad que vive Bogotá?

Desde el 12 de agosto se lanzó un plan de intervención y acompañamiento a Bogotá, que fortaleció a la ciudad con 1.500 uniformados adicionales al Modelo Nacional de Vigilancia por Cuadrantes. En el marco de los compromisos asumidos desde la Presidencia de la República y el Ministerio de Defensa con la Alcaldía Mayor, esta semana llegaron a la ciudad 500 nuevos policías para investigación criminal y 68 para fortalecer la inteligencia. Y en diciembre esperamos completar con 1.000 uniformados adicionales para Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes.

Pero qué van a hacer en forma inmediata, porque la inseguridad continúa…

Nos reunimos con el director de Seguridad Ciudadana y los señores generales a cargo de los comandos situacionales, para evaluar el desarrollo del plan de intervención a Bogotá, y los resultados hasta el momento son satisfactorios: más de 21 operaciones, diez intervenciones, 25 allanamientos, 2.540 capturas, 91 armas de fuego incautadas, 102 automotores recuperados, entre motocicletas y vehículos; 35.927 medidas correctivas. La tendencia delictiva comienza a mostrar resultados favorables como la reducción en el hurto a personas, el hurto a comercio y las lesiones personales, así como la contención del homicidio.

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Perdóneme que insista: los asaltos siguen, ¿a qué los atribuye?

La dinámica criminal cambió y así lo hemos advertido. No es un asunto exclusivo de Colombia. Hay alertas de Interpol que indican un reacomodamiento del delito en un escenario pospandemia. El país vive una situación inédita, no solamente por el covid-19 y sus consecuencias económicas, sino que las dinámicas cambiaron después de los acontecimientos del 28 de abril. Quisiéramos que no hubiera un solo hurto ni un solo homicidio, pero el mensaje es claro: hay resultados, seguiremos trabajando, y sin importar el desafío, nuestro compromiso de combatir la delincuencia es indeclinable. Tenemos que ser más contundentes.

¿Si en uno de estos asaltos a restaurantes se encuentra un comensal armado, debería hacer uso de su arma para oponerse al asalto?

El Estado colombiano tiene el monopolio del uso de las armas de fuego. No incentivamos el uso de la violencia para combatir la violencia; hemos proscrito la justicia privada o la justicia por mano propia. En el caso que usted señala, la justicia sería la encargada de establecer responsabilidades. Pero hay que decirlo claramente: la Policía y las autoridades son las que deben intervenir en esos casos.

¿No es posible adoptar algún sistema de tecnología moderna para que un restaurante al ser asaltado logre comunicarse inmediatamente con la Policía?

Esta semana nos reunimos con el presidente de la Confederación Nacional de Acción Comunal, con el que revisamos y planteamos estrategias entre la Policía y los líderes comunitarios del país para reactivar los frentes de seguridad. En este sentido, fortaleceremos el trabajo conjunto por la tranquilidad ciudadana con un alto componente tecnológico en asocio con las autoridades político-administrativas, la comunidad y el sector privado.

Para fortalecer la vigilancia, se utiliza ahora policía militar…

No es policía militar, son soldados de nuestro Ejército, quienes van a estar en las calles y así se ha preparado el dispositivo por parte de la Brigada 13.

¿Y cuál es la idea?

Realizar puestos de control y actividades coordinadas en sectores específicos de la ciudad y apoyados en tiempo real con funcionarios del CTI, policía de vigilancia e investigación criminal para realizar planes disuasivos, de control y judicialización de personas que se dedican a generar afectaciones contra la vida, la integridad personal, así como los bienes de los ciudadanos en Bogotá.

¿Pero el Ejército sí está formado para perseguir delincuentes en las calles?

El Ejército, al igual que la Policía Nacional, es una institución muy profesional. Sus actividades concretas en la ciudad son muy específicas y serán las de acompañamiento y complementariedad a la presencia policial. Realizarán patrullajes conjuntos con la policía en zonas críticas de las localidades priorizadas: Bosa, Kennedy, Ciudad Bolívar y Los Mártires. La judicialización de delincuentes continuará a cargo de la Policía Nacional o el CTI.

¿Utilizar el ejército o policía militar no supone admitir que la policía regular no es competente para enfrentar los problemas de seguridad de la ciudad?

Hay nuevos fenómenos delincuenciales, no solo en el país sino en el mundo. Se requiere de todas las capacidades que tienen los Estados para enfrentar estos nuevos desafíos. Además, la seguridad es de todos: barrios, juntas de acción comunal, empresarios, alcaldes, gobernadores, concejales...

Reiteradamente, la alcaldesa de Bogotá adjudica a la falta de policías los fenómenos de inseguridad que se presentan en la ciudad. ¿Tiene razón?

Bogotá y Colombia, en general, no han sido ajenos a la sensación de desesperanza que se vive en el planeta. Estudios criminológicos dan cuenta del aumento del delito en gran parte de los países del mundo, del incremento de la depresión de la gente, patologías y trastornos de salud mental, la sensibilidad de los ciudadanos luego de un periodo de confinamiento en pandemia. Existe un rasgo del aumento en el uso de la violencia como mecanismo de interacción social. Esto ha conducido al incremento de las riñas. Sin embargo, las cifras objetivas evidencian reducción en indicadores como las lesiones personales y el hurto en sus diferentes modalidades.

¿Qué tan organizadas son las bandas que están actuando en Bogotá?

Se han detectado varios grupos de delincuencia común. Este año se han desarticulado 125 bandas con 629 integrantes capturados.

¿Están integradas o dirigidas por ciudadanos extranjeros?

El delito no tiene nacionalidad, pero hemos observado un aumento en la participación de extranjeros en la comisión del crimen con respecto a 2019. Este año se han capturado más de 12.000 extranjeros vinculados a la comisión de delitos. Existe un fenómeno que han identificado diferentes investigaciones criminológicas y se ha tratado en reuniones con jefes de policía de diferentes países y es la incursión en el delito como una alternativa para obtener dividendos económicos que suplen la precariedad y necesidad en la que se encuentran algunos individuos. A esto se le denomina técnicamente crimen de supervivencia.

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¿La delincuencia está desbordando la capacidad de represión de la policía?

La policía no ejerce represión. Cumplimos y hacemos cumplir la ley. El tema de la seguridad es de todos: alcaldes, jueces, fiscales, líderes sociales, empresarios, medios de comunicación, ciudadanos. Debemos hacer un frente común por la seguridad, en donde la policía juega un papel preponderante, para que en estos momentos en que comenzamos a superar la pandemia, le devolvamos, entre todos, la esperanza a los colombianos luego de los momentos tan difíciles que trajo el covid-19.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO

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