El abogado de narcos que ejerce desde la prisión de Palmira

El abogado de narcos que ejerce desde la prisión de Palmira

Gabriel Arce se las ingenia para enviar documentos y tendría montado un negocio en el penal.

Gabriel Arce

Gabriel Arce Sepúlveda es sindicado de ser el cerebro de la banda ‘los Tutelantes’. Fue capturado en febrero.

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Fiscalía

Por: Angie Michell Quiñones
01 de octubre 2018 , 12:21 a.m.

La Corte Suprema de Justicia prendió las alarmas sobre un abogado que estaría ejerciendo desde la cárcel. Se trata de Gabriel Arce Sepúlveda, señalado por la Fiscalía de ser el cerebro de la banda ‘los Tutelantes’, que, a cambio de dinero, ofrecía a los más peligrosos delincuentes beneficios en los centros de reclusión.

Pese a estar preso en la cárcel de Palmira (Valle del Cauca), se las ingenió para hacer llegar a la Corte alegatos en el proceso de extradición del señalado narcotraficante Santos Román Narváez, que intentó colarse en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

La Corte rechazó el recurso presentado por el abogado y ordenó compulsar copias para que sea investigado disciplinariamente, “a fin de que se verifique la conducta del referido profesional”.

Según la ley que regula el Código Disciplinario del Abogado, no se puede ejercer la profesión cuando la persona esté privada de la libertad “como consecuencia de la imposición de una medida de aseguramiento o sentencia”.

Según información corroborada en el sistema Sisipec, se establece que el abogado Gabriel Alberto Arce Sepúlveda, anterior defensor del requerido, a pesar de estar privado de la libertad desde el 19 de febrero de 2018, el 27 de ese mes hizo allegar alegaciones finales”, se lee en la sentencia de la Corte Suprema en la que se avaló la extradición del narco representado por Arce Sepúlveda.

El abogado, también desde prisión, presentó un recurso de reposición a una decisión emitida por un juez en una disputa por un predio. En el documento, con sello de recibido del 20 de marzo, Arce alega la garantía al derecho “fundamental al debido proceso”.

Fue, así mismo, abogado de Édison Washington Prado, conocido como el Pablo Escobar ecuatoriano y quien recientemente fue extraditado a Estados Unidos, acusado del envió de 250 toneladas de cocaína en la última década. Él fue otro de los narcos que intentaron colarse en la JEP.

En el Valle del Cauca y Cauca, Arce Sepúlveda se ha movido entre el mundo del derecho y la política. Fue candidato en el 2011 por el Partido Liberal a la alcaldía del municipio de La Candelaria.
Su carrera fue frenada por una orden de captura de un juez de Cali en una investigación contra una red que, según la Fiscalía, ofrecía sus servicios a criminales de alto y medio perfil para recibir beneficios. Junto con él, ya han sido judicializadas 17 personas señaladas de ser parte de la banda.

El abogado ahora es uno de los duros del penal en donde está detenido, allí montó todo un negocio de asesorías a presos.

Arce es casi un rey en el pabellón de Seguridad del centro penitenciario, al que llegó desde el cinco de marzo y donde hoy espera ser procesado por concierto para delinquir, 16 casos de prevaricato por acción, dos de fraude procesal y uno de falsedad ideológica.

Ahora se dedica a hacerles ‘favores’ a los internos de Palmira. Todos los presos quieren conocerlo.

EL TIEMPO consultó a personas del penal que afirman que el abogado no tiene que salir a buscar sus clientes, pues ellos mismos llegan a su celda a buscarlo para que les radique tutelas, derechos de petición y hasta conceptos como vencimiento de términos para obtener la libertad.

Entre los servicios, afirman en el penal, radica peticiones para beneficios administrativos como permiso de 72 horas, libertad condicional o domiciliaria, cómputos de tiempo o para solicitar trabajo o estudio para los internos.

Los escritos no son firmados directamente por Arce, pero todos están hechos de su puño y letra; tanto reclusos como empleados del plantel saben que los hace él.
En una celda de 16 metros cuadrados, en la que hay por lo menos seis camarotes, es imposible atender la cantidad de clientes. Por eso, el abogado prefiere hacerlo en los corrillos del patio en el que permanece las 24 horas.

Pese a que Arce no se puede pasar de un patio a otro, según fuentes del centro de reclusión es común ver cómo los empleadores llevan y traen recados. Además de dinero, los pagos se harían con las tarjetas que los presos tienen para llamar a sus familiares o artículos del expendio, es decir, la tienda que se tiene para los internos y donde pueden conseguir desde elementos de aseo hasta comestibles. 

ANGIE MICHELL QUIÑONES
JUSTICIA 

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