¿Estamos condenados a que más delincuentes manden en las calles?

¿Estamos condenados a que más delincuentes manden en las calles?

No hay cifras exactas, pero el porcentaje de los detenidos por robar que van presos es mínimo.

Capturados

No hay cifras exactas, pero el porcentaje de los detenidos por robar que van presos es mínimo.

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Cortesía Policía / Archivo EL TIEMPO

Por: Jhon Torres
22 de julio 2019 , 05:29 p.m.

La historia suena a cuento viejo y, además, con mal final. Un delincuente, como decenas cada día, atraca a una mujer aprovechando el caótico tráfico de Bogotá. La denuncia llega a los medios y las redes sociales, potenciada porque la víctima revela que aunque llamó a la Policía a reportar el hecho, horas después su agresor seguía orondo en la misma zona del atraco.

El escándalo mueve a la autoridad. La Policía monta una operación relámpago para capturar al sujeto y, al rato, hay declaraciones de altos funcionarios sacando pecho porque, supuestamente, al fin saldría de las calles uno de los temidos rompevidrios.

Pero poco después nos despierta no el golpe, sino el totazo de la realidad judicial del país. En medio de la ineficiencia de nuestra justicia y de la falta de infraestructura carcelaria, optamos cada vez con más frecuencia por salidas que en algo sirven para descongestionar los despachos judiciales y los penales, pero a un costo social enorme: el que paga una ciudadanía que se siente inerme frente al delito callejero y abandonada por quienes deberían protegerla.

El fiscal resolvió que el asunto ni siquiera debía llegar ante un juez y que no había que pedir una medida de aseguramiento para el ‘Bizco’. Eso, a pesar de que la mujer cuya denuncia dio pie a la captura aseguró que el delincuente amenazó con herir a su pequeña hija si no le entregaba el celular.

Este año van 209.000 denuncias de hurto, 20.000 más que en el mismo lapso de 2018. La Policía reporta 28.697 capturas. No hay cifras exactas, pero el porcentaje de los detenidos por robar que van presos es mínimo.

Y si, como nos pasa, las cárceles no dan abasto y nuestro sistema judicial, por puro pragmatismo, termina tratando como bagatelas los casos de hurtos y atracos, hay que buscar alternativas. Hoy, para todos los que salimos al trancón o a las filas de TransMilenio en las horas pico la seguridad es una tortura. La sensación de que los que mandan en las calles son los delincuentes suele estar basada en robos reales.

Hace menos de 20 años pasaba lo mismo en las vías; no con simples ladrones sino con una guerrilla que perpetraba secuestros, asaltos y hasta asesinatos. Entonces, se optó por sacar a la Fuerza Pública a las carreteras (la campaña ‘Vive Colombia, viaja por ella’), y así los colombianos volvimos a viajar con tranquilidad.

Hace mucho rato llegó el momento de que la Policía salga al trancón y se mueva entre las filas de carros detenidos en las horas pico. Y que no sea solo mientras dura el escándalo.

¿Que es costoso? Puede ser. Pero la presencia policial –en general, de la Fuerza Pública– genera el doble efecto de seguridad en el ciudadano y de elevar el riesgo para los criminales profesionales.

JHON TORRES
Editor de EL TIEMPO
En Twitter: @JhonTorresET

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