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La entrega que terminó 16 años de espera para una familia en Guaviare
Familiar de desaparecido

La entrega digna se hizo en mayo de 2020, después de que Rosario buscó por 16 años a su hijo.

Foto:

UBPD.

La entrega que terminó 16 años de espera para una familia en Guaviare

Néstor fue reclutado cuando tenía 17 años. Su cuerpo fue entregado este año con apoyo de la UBPD.

En la vida de Rosario Parra (nombre cambiado por seguridad) hay varias ausencias por cuenta del conflicto armado. Una de ellas era la de su hijo Néstor, el tercero de los cinco que tuvo, quien en 2004, cuando tenía 17 años, fue reclutado por un grupo armado en Guaviare.

“Yo estaba trabajando, cuando en ese momento llegó mi compañero. Me dijo que él estaba en la casa con los niños y que llegó un hombre en una moto roja y se puso a hablar con Néstor. Ahí fue cuando se lo llevaron”, le contó la mujer a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD).

A principios de los 90 había sido desplazada con sus hijos. Cuando intentaban volver a hacer sus vidas, fueron desaparecidos su hermano, primero, y su hijo mayor, después. Néstor sería el tercero, por causa del reclutamiento. Con él eran ya tres las personas desaparecidas en su familia.

(Lea también: Recuperan restos óseos hallados en excavación en El Copey, Cesar)

Desde ese momento, emprendió la labor de buscar pistas que la llevaran a dar con él. La familia asumió las labores del hogar para que ella pudiera dedicarse a seguir las pistas que la llevaran a dar con el hijo que se habían llevado vivo.

“Yo empecé por los lugares a los que a él le gustaba irse a bañar, luego fui al hospital, a las morgue y finalmente empecé a acercarme a los grupos armados”, cuenta. Pero en ese trasegar, se dio cuenta de que estos la reconocían y estaban al tanto de que ella estaba haciendo preguntas.

Rosario se vinculó a la Asociación de Víctimas del Guaviare (Asovig), que le ayudó a no perder la motivación en la búsqueda de su hijo, sin muchas noticias hasta el 2017. Ese año, la Fiscalía le informó que el cuerpo de Néstor había sido enterrado en 2009 en Soacha, Cundinamarca, como una persona no identificada, y comenzó la labor para su entrega.

A pesar de la identificación que lograron del cuerpo de su hijo, la entrega no avanzaba, hasta que Rosario se comunicó con el recién llegado equipo territorial de la UBPD. “Aunque uno no confía mucho en las instituciones, desde el momento en que yo llegué sentí que me escucharon y me creyeron”, cuenta la mujer.

Con el acompañamiento de la UBPD, se logró que el 14 de mayo se realizara la entrega digna del cuerpo que Rosario esperó por 16 años, en un proceso que duró tres días y que hace parte de los seis que esa entidad humanitaria ha adelantado hasta el momento.

(Le sugerimos leer: Seis entregas, en el balance de la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos)

La UBPD dio a conocer esta historia a pocos días de conmemorarse el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, este 30 de agosto.

Para ella, así como para las demás víctimas de Asovig, el proceso de búsqueda de sus seres queridos continúa. Ella, en particular, sigue esperando noticias de su hermano y su hijo mayor, pero haber podido despedir a Néstor después de una década en la que este estuvo enterrado sin dolientes le da a ella un nuevo impulso para continuar con la búsqueda.

JUSTICIA
Twitter: @JusticiaET
Justicia@eltiempo.com

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