‘Debemos reaccionar y conmovernos como Estado’ / Opinión

‘Debemos reaccionar y conmovernos como Estado’ / Opinión

El defensor del Pueblo, Carlos Negret, habla de la difícil situación en el Cauca.

Carlos Negret

Carlos Negret, defensor del Pueblo

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EFE

Por: Carlos Negret*
05 de noviembre 2019 , 09:22 p.m.

La semana que concluyó, la violencia volvió a ensañarse contra los habitantes del norte del Cauca. En menos de 7 días fueron asesinadas cobardemente 16 personas, nueve de ellas en dos masacres. En su mayoría, las víctimas de esta violencia homicida han sido personas con pertenencia étnica, incluso una de ellas con autoridad en el territorio.

El país lo sabe y lo conoce: la violencia contra las comunidades indígenas y sus autoridades tradicionales es producto del accionar indiscriminado, arbitrario de los grupos armados ilegales que pretenden controlar la ruta del narcotráfico que conecta con la subregión del río Naya, con el valle del Cauca y con los grandes centros de distribución de la droga.

Se está cosechando, con esta hemorragia de cadáveres, el haber permitido y facilitado la expansión geométrica de los cultivos de marihuana y coca. Y la tardía reacción de las autoridades encargadas del orden público, que no hicieron presencia en la zona después de firmados lo acuerdos de paz, ni los funcionarios responsables llegaron con los programas de sustitución, de tierras ni de inversión social. Y como las comunidades no pueden estar obligadas a morir de hambre, esos vacíos e incumplimientos fueron llenados por los carteles que controlan el mercado mundial de la droga.

Reconozco a las autoridades étnicas y valoro como defensor del Pueblo la defensa que realizan del territorio. Por eso me conmueve y me duele en el alma cada vez que me informan de un homicidio o un atentado en su contra. No en vano desde la Defensoría hemos puesto todo nuestro empeño para emitir ocho (8) alertas tempranas para el norte del Cauca, y de mi parte, para coordinar personalmente en los territorios nuestra intervención.

Así, desde el mes de febrero del presente año he estado en el norte del Cauca, buscando generar espacios de interlocución humanitaria con los
pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes y los campesinos, para disuadir el accionar de los grupos violentos. La última de ellas tuvo lugar el domingo 6 de octubre, en Santander de Quilichao, donde avanzamos en la presentación de la estrategia Carpa Blanca a las autoridades étnicas, presentándola como un espacio de articulación de acciones humanitarias para detener la violencia en el norte del Cauca.
Una respuesta integral del Estado frente a la grave situación humanitaria que está atravesando esta región del país debe contener al menos las siguientes medidas.

En primer lugar, algunas medidas de contingencia dirigidas esencialmente a aumentar toda la capacidad investigativa del Estado para identificar de manera individual a los responsables de los hechos de violencia contra las comunidades étnicas y campesinas del norte del Cauca, así como para promover el desmantelamiento de las estructuras que ingresan los insumos para el procesamiento de la pasta base de coca, y de quienes lideran su comercialización y exportación.

En segundo lugar, algunas medidas estructurales, para lo cual es urgente un diagnóstico claro sobre el avance en la implementación del Plan de Sustitución de Cultivos y los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial, y, asimismo, priorizar y potenciar su implementación. En este sentido, saludo el pronunciamiento del señor Presidente sobre los esfuerzos que se van a emprender a través de un Plan Social para el Cauca. Finalmente, creo que se deben adoptar medidas de sostenibilidad, consistentes esencialmente en el fortalecimiento del gobierno propio y de las autoridades étnicas.

Asimismo, las autoridades civiles y militares deben avanzar en el conocimiento y reconocimiento de su autonomía. Que no puedo tener el alcance de señalar espacios vedados para la Fuerza Pública, cuyo único techo es el cielo de Colombia. Autoridades municipales, la policía y la Fuerza Pública deben controlar y evitar el ingreso de armas y precursores químicos a las zonas donde están los cultivos. Y deben encontrar a los responsables de las conductas complacientes en estos controles, que han denunciado los líderes indígenas. Los accesos terrestres a la cordillera de Caloto, Miranda, Toribío y Santander de Quilichao son conocidos y deben ser vigilados de manera permanente.

Todo lo anterior es lo que se contempla dentro de la estrategia Carpa Blanca, la cual ha sido socializada con todas las partes, y en este momento estamos recibiendo la retro-alimentación de las comunidades étnicas. Hoy debemos reaccionar y conmovernos como Estado y como Nación ante la violencia fratricida a la que nos quieren llevar los egoístas y violentos del narcotráfico. Todos por el Cauca.

CARLOS NEGRET
Defensor del Pueblo

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