Así viven 17 de los presos más peligrosos del país

Así viven 17 de los presos más peligrosos del país

Ocupan un pabellón especial en la cárcel de máxima seguridad de Valledupar.

La Tramacúa

Este es el pabellón especial en el que se mezclan asesinos y violadores en serie-.

Foto:

Twitter

Por: Angie Michell Quiñones 
29 de noviembre 2018 , 01:19 p.m.

A La Tramacúa, como es conocida la cárcel de máxima seguridad de Valledupar, es a donde llegan los criminales de más alto perfil delictivo. Pero en esa prisión hay un patio en particular en el cual conviven los asesinos y violadores más repudiados por Colombia, a los que inclusive los mismos internos les tienen fastidio.

Ese pabellón, ubicado en la parte de atrás de la cárcel, solo tiene dos pasillos con 20 celdas. Casi todas ocupadas por delincuentes que permanecen prácticamente las 24 horas del día encerrados entre tres paredes y unos barrotes. Todas las mañanas tienen derecho a una sola hora para tomar el sol. 

La salida para tomar el sol es entre 6:30 o 7:30 de la mañana, pero a veces se pueden coordinar salidas de 9 o 10 presos, en horarios diferentes. El lugar en el que sucede es en un espacio rodeado de mallas en el primer piso que, según los guardias, casi no les deja ni entrar el sol.

Allí los reclusos tienen balones y pesas fabricadas por ellos mismos de manera artesanal con botellas y palos. Además hay dos especies de arcos o “banquitas” de fútbol. A veces durante la hora de esparcimiento diaria que salen de las celdas juegan entre ellos.

En el pabellón especial casi todos los presos viven en ‘armonía’ y solo hay uno o dos guardias que vigilan el patio, ya que la mayoría del tiempo los presos están en sus celdas, de dos metros de ancho por tres de fondo, en las que solo pueden tener útiles de aseo, libros, dos pantalones, dos camisetas, agua y mecato. Incluso la comida diaria es llevada hasta sus celdas.

Como casi no salen de sus celdas, allí no existe el expendio o ‘chaza’, que es una especie de tienda que regularmente tienen los patios corrientes y en el que los internos adquieren sus productos. La ‘tiendita’ pasa ente las rejas de las celdas y los barrotes del pasillo, por cada dormitorio, dejando lo que el preso requiera.

Condena a Rafael Uribe Noguera

Rafael Uribe Noguera, confeso asesino y perpetrador de abuso sexual contra Yuliana Samboní.

Foto:

Carlos Ortega / Archivo EL TIEMPO

Entre otras actividades que tienen para ‘pasar el tiempo’ los presos pueden mirar televisión pues hay al menos 10 televisores, uno por cada dos internos, colgados de manera artesanal (con alambres y cabuyas) en los pasillos.

Entre ellos, dice la guardia, no hay problemas “hasta ahora se llevan bien, se colaboran. Son conscientes que están privados de la libertad y que no queda de otra”, afirma uno de los guardianes que cuidan el penal.

Al subir a ese apartado edificio de solo dos pisos la primera celda es la de Rafael Uribe Noguera, condenado a 58 años de prisión luego de que confesara haber secuestrado, violado, torturado y asesinado a la niña Yuliana Samboní, de 7 años.  En marzo del año pasado Uribe Noguera pidió “perdón” por el daño causado a la niña. Y, cuando llegó a La Tramacúa fue marginado por los internos, pero luego logró acoplarse como uno más del penal.

Seguido de Noguera están delincuentes con gruesos prontuarios criminales como Alejandro Sandoval Argüello, el jefe principal de la banda 'los Urabeños' en Norte de Santander, condenado a 22 años de prisión por homicidio, lesiones personales y concierto para delinquir, entre otros delitos. Y después está la celda de Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, exjefe de sicarios de Pablo Escobar que fue recapturado por extorsión tras pagar su condena.

Los días son largos y algunos de los internos redimen con actividades dentro de sus celdas, como es el caso de Luis Alfredo Garavito, el mayor violador y asesino de niños del país, que elabora manillas en la cárcel. Otros leen o escriben, pero todo el tiempo están en los cubículos.

Violadores en serie

Junto a Luis Alfredo Garavito, conocido como 'La Bestia' y condenado por haber abusado sexualmente y matado a por lo menos 200 niños, están varios de los más peligrosos violadores y asesinos en serie de niños del país.

El llamado también 'Monstruo de Génova' (nació en esa población quindiana) ni siquiera sale a tomar el sol por temor a poner en riesgo su integridad, es repudiado por el resto de los presos del pabellón. Garavito ocupa la última celda de uno de los pasillos, que incluso está separada del resto por barrotes. Lo que hace que tenga una especie de celda doble.

Además, por precaución, no suele salir a buscar atención médica cuando la necesita, sino que el médico va a su celda a revisarlo. En casos excepcionales, encierran a todos los presos antes de conducir a la ‘Bestia’ por los pasillos hasta el puesto de salud de la cárcel de máxima seguridad de Valledupar.

Con Garavito comparten también pabellón 'el monstruo de los cañaduzales’, Manuel Octavio Bermúdez Estrada, acusado del asesinato de por lo menos 30 menores, y Levith Rúa, conocido como la ‘Bestia del Matadero’, el expolicía acusado de asesinar a una estudiante del Sena.

También están Javier Velasco, quien asesinó y empaló a Rosa Elvira Cely; Luis Gregorio Ramírez Maestre, ‘el asesino de la soga’, que paga una condena por asesinar a 60 mototaxistas en el nororiente del país.

Violadores y asesinos

(de izq. a der.) Luis Alfredo Garavito, abusador de menores; Javier Velasco, asesinó y empaló a Rosa Elvira Cely; Luis Ramírez, mató por lo menos 60 taxistas y Orlando Pelayo, asesinó a su hijo​

Foto:

Archivo. El Tiempo

Recientemente llegó a integrar la lista de los criminales en La Tramacúa Adolfo Arrieta, quien espera su condena tras haber confesado, hace solo unos días (el 20 de noviembre), que violó a la menor de nueve años Génesis Rúa y posteriormente la incineró viva en Fundación (Magdalena). 

Entre otros asesinos también están Orlando Pelayo, condenado por el secuestro y asesinato de su propio hijo Luis Santiago, crimen que hace diez años conmocionó al país, y Aristófanes Bello, condenado también por homicidio.

Los de ‘La Oficina’

En este pabellón especial además de violadores y asesinos, se mezclan delincuentes de redes criminales y exparamilitares de alto perfil. 

'La Oficina', que tiene como centro de operaciones a Medellín y su área metropolitana, tiene a varios de sus miembros en el pabellón especial de la cárcel de Valledupar.

Ahí está el recién capturado Juan Carlos Castro, ‘Pichi Belén’, señalado como el segundo al mando, después de alias Tom. En el pabellón también está Sebastián Murillo Echeverri, alias Lindolfo, otro de los cabecillas dela banda.

El otro pasillo de la calurosa cárcel, en la que la temperatura llega a 40 grados, lo encabeza José Eberto López Montero, alias Caracho, quien en 2011 se sometió a la justicia y entregó a la banda criminal Erpac., por lo que paga 26 años de cárcel.

Así mismo se encuentran Jáder Luis Morales Benítez, alias JJ, un exparamilitar barranquillero que ha intentado fugarse de otras cárceles; Freyner Ramírez García, alias ‘Carlos Pesebre’, cabecilla de 'la Oficina’; Luis Ángel Úsuga Murillo ‘Mochi’, primo de 'Otoniel' y miembro de ese clan. 

La misa

En un centro de reclusión normal los presos deciden si quieren ir a donde los curas o  pastores que predican alguna religión, pero en el pabellón especial de La Tramacúa no es así.  

Allí cuando un reo quiere escuchar la palabra de Dios, debe acercarse a la reja y ‘poner la oreja’, pues el padre o pastor habla en el pasillo para las 10 celdas, así que los presos solo pueden acercarse a los barrotes y orar, si así lo desean.

Por la estricta seguridad y sobre todo por el encierro constante en las celdas, este pabellón especial es el más temido por los criminales. "Los internos le tienen respeto (miedo)”, dice uno de los guardias del penal.

Y pese a que los guardianes del establecimiento reconocen que La Tramacúa es una de las cárceles más seguras del país, con un muro de unos 7 metros de alto por 50 cm  de ancho que ha impedido fugas, dicen que sus condiciones no son óptimas para prestar el servicio.

En total 200 guardianes custodian a los cerca de 1.500 presos que hay en todo el penal. Y, como son turnos de 24 horas, en cada jornada solo 100 guardias cuidan a los presos.

ANGIE MICHELL QUIÑONES 
JUSTICIA 

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.