Tejer: el trabajo más común de los presos para redimir pena

Tejer: el trabajo más común de los presos para redimir pena

Al menos 10.707 reos realizan esta actividad. Garavito, uno de los que se dedica a confeccionar.

Hacinamiento carcelario

El 78,8 por ciento de las personas detenidas en las cárceles ejercen actividades para redimir la pena. 

Foto:

Cortesía Defensoría del Pueblo

Por: Angie Michell Quiñones Martínez 
10 de junio 2019 , 08:30 p.m.

De las más de 122.000 personas que están detenidas en las cárceles del país, ya sea sindicados o condenados por un delito, el 78,8 por ciento realiza hoy actividades de trabajo y estudio con el fin de redimir su pena y disminuir el tiempo en prisión. Así se lee en las cifras del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

Según esa estadística, la actividad con la que la mayoría de detenidos redime su condena es con los telares y tejidos. Esa labor abarca la elaboración de bolsos, aretes, pulseras, hamacas y chinchorros o la confección de uniformes. Con esa actividad, 10.707 presos intentan reducir su tiempo en la cárcel.

Tejiendo manillas, aretes y collares es, precisamente, como pasa los días Luis Alfredo Garavito en la cárcel La Tramacúa, en Valledupar. Garavito es el mayor violador y asesino de niños en Colombia, quien confesó los homicidios de por lo menos 140 niños, cometidos entre 1992 y 1999.

A Garavito, que hoy tiene más de 60 años, se le atribuyen por lo menos 200 casos de menores de edad abusados sexualmente y asesinados. En su contra hay varias condenas por las que paga más de 50 años de prisión.

Como Garavito no sale de su celda –ni siquiera en la hora diaria que tiene para tomar el sol–, los guardias le llevan los elementos con los que realiza las artesanías.
Esas herramientas se las entregan en una especie de tienda móvil que circula por el corredor del patio de la cárcel de máxima seguridad de Valledupar.

En ese mismo patio está Rafael Uribe Noguera, condenado a 58 años de prisión por la violación y asesinato de la menor de siete años Yuliana Samboní.

Uribe, quien es arquitecto de profesión, está en prisión desde finales del 2016, cuando ocurrieron los hechos. En prisión, el confeso asesino de Yuliana Samboní hace planos y maquetas para rebajar la condena.

Uribe Noguera es uno de los 2.730 internos que buscan disminuir sus penas haciendo actividades asociadas con el papel.

Otros 5.644 presos hacen artesanías, mientras que 4.676 realizan labores relacionadas con carpintería, construcción de muebles y enseres, cuadros y todo lo relacionado con trabajos con madera.

Además, otros 4.190 internos son recuperadores ambientales, es decir, trabajan en cultivos, ornamentación, reciclaje, etcétera.

Este es el caso del exviceministro de Transporte Gabriel García Morales, el primer condenado en el país por el caso de corrupción de la multinacional brasileña Odebrecht. Paga una pena de cinco años y dos meses de prisión por recibir sobornos.

Él es el encargado del cultivo del patio Ere-Sur de la cárcel La Picota en Bogotá, donde siembra semillas, riega el cultivo, ara la tierra y cuida la huerta que está en ese extremo de la cárcel.

De los 96.384 presos que hacen alguna actividad para reducir su tiempo en detención, 46.839 lo hacen con trabajo. De ese total, 37.049 están condenados y 9.790, sindicados. En todo caso, es un juez el que determina si el tiempo que trabajaron o estudiaron sirve para obtener una rebaja, tras recibir en audiencia los certificados del Inpec.

Estudio y libros

Pero no solo por trabajo se puede obtener una reducción del tiempo en prisión, pues el estudio es otra de las actividades por las que optan la mayoría. Actualmente hay 47.703 internos dedicados a estudiar.

Algunos están terminando el bachillerato, mientras que otros aprenden desde cero a leer y escribir, o están en cursos y actividades complementarias.

También hay presos que se dedican en sus celdas a escribir libros para luego presentarlos como un mecanismo de reducción de condena.

Estos escritos deben ser certificados por el Inpec, luego de que el interno presente el número de horas que invirtió para su realización. Ese es el caso de James Arias Vásquez, el ‘zar de la chatarra’, quien presentó una solicitud para que acepten su redención a través del libro 'Generalidades del caballo criollo colombiano'.

ANGIE MICHELL QUIÑONES MARTÍNEZ 
JUSTICIA 

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