‘Los nuevos intentos por penalizar el aborto son una oportunidad’

‘Los nuevos intentos por penalizar el aborto son una oportunidad’

El autor asegura que no ampliar el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo traería costos.

Despenalización del aborto en Argentina

Imgaen de una protesta en favor de la despenalización del aborto en Argentina.

Foto:

Ronaldo Schemidt. AFP

Por: Erich Pinzón-Fuchs - Razón Pública
22 de febrero 2020 , 10:30 p.m.

La cuestión sobre el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) parecía resuelta desde hace años. De hecho, la mayoría de los países de Europa occidental, de la antigua Unión Soviética y otros países como Estados Unidos, Australia o Sudáfrica han garantizado este derecho a las mujeres desde los años 70. Varias décadas más tarde y con muchas dificultades, Colombia se sumó a ellos gracias a la sentencia C-355 de 2006 de la Corte Constitucional, que garantiza el acceso a la IVE. Esta sentencia despenalizó y reguló el aborto para tres causales: malformación del feto que haga inviable su vida, riesgo físico o mental para la madre y violación.

Pero recientemente llegó a la Corte Constitucional una demanda que pide anular esa decisión y prohibir el aborto en todos los casos. La demandante, Natalia Bernal Cano, pretende restringir y penalizar el aborto, prohibir su ejecución en hospitales y endurecer las sanciones para los establecimientos donde se realice de forma clandestina.

Esta demanda ha servido para poner sobre la mesa la discusión de un derecho que ya hemos ganado en Colombia y está aquí para quedarse. Incluso, al revés de lo que buscan demandas como la ya citada, es un derecho que debería ser mejorado y ampliado, puesto que las mujeres que quieren hacer uso de él deben enfrentar muchas barreras burocráticas, institucionales, religiosas y sociales que son el reflejo de una sociedad profundamente machista.

(Le puede interesar: Así estarían las fuerzas en la Corte frente al debate del aborto)

Un momento particular

Esta discusión sucede dentro de un contexto internacional donde las fuerzas conservadoras intentan ganar terreno a partir de argumentos poco rigurosos. Durante el 2019, solamente en Estados Unidos, 28 de los 50 estados endurecieron o pretendieron endurecer la penalización del aborto al adoptar leyes que prohíben la IVE –salvo en caso de peligro mortal para la madre–. En el estado de Alabama, por ejemplo, estipulan penas de hasta 99 años de prisión para las mujeres que interrumpan su embarazo de manera voluntaria y para las personas que les ayuden.

Estas nuevas leyes contradicen la sentencia de la Corte Suprema de ese país (Roe vs. Wade) y hacen parte de lo que ‘Le Monde’ ha calificado como una “guerrilla jurídica” contra la IVE para obligar a la Corte Suprema de Estados Unidos a pronunciarse nuevamente sobre el tema.

Reabrir esta discusión cuando Trump ha reconfigurado la Corte de tal manera que impone una mayoría de magistrados conservadores –cinco de nueve– podría significar la pérdida de un derecho histórico y una oportunidad para seguir consolidando un discurso sexista y discriminatorio.

Panorama distinto acá

En Colombia, sin embargo, la situación es diferente. Aparte de que el derecho al aborto está resuelto jurídicamente por la Corte Constitucional desde 2006, la Procuraduría ha manifestado que los argumentos esgrimidos en la citada demanda “no tiene(n) ni peso ni cabida como para propiciar una nueva revisión de constitucionalidad, pues se trata de apreciaciones personales de la demandante que se sitúan por fuera del ámbito jurídico”. En la misma línea, han llegado a la Corte conceptos de entidades como el Departamento Nacional de Planeación, el ICBF y los ministerios de Justicia y Salud.

El argumento de la Procuraduría y demás entidades del Estado queda, sin embargo, en entredicho con la reciente declaración del fiscal Francisco Barbosa, quien se declaró partidario de mantener apenas los tres casos despenalizados: no extender el derecho a la IVE.

Pero, a pesar de los ataques y problemas que enfrenta el derecho al aborto en Colombia, parece que, como dice la columnista Catalina Ruiz-Navarro, esta demanda “en realidad es una oportunidad” para que el país se inscriba definitivamente en la ola feminista y progresista que –salvo en los Estados Unidos de Trump, el Brasil de Bolsonaro o las Filipinas de Duterte– busca ampliar los derechos de las mujeres despenalizando la IVE y garantizando el acceso de todas a este derecho.

(En contexto: Las claves de la ponencia que establece la despenalización del aborto hasta el primer trimestre de gestación)

La consecuencia más inmediata de restringir y penalizar el aborto es asfixiar la libertad de las mujeres para decidir sobre su propio cuerpo. De ahí se desprende un sinnúmero de problemas y barreras económicas y sociales para las mujeres, e incluso para sus hijas e hijos.

Aunque la literatura colombiana sobre las consecuencias sociales y económicas de restringir el acceso al aborto es escasa, un conjunto de publicaciones recientes analiza esta cuestión para EE. UU. y puede darnos luces. Por ejemplo, Miller, Wherry y Foster muestran que las mujeres a quienes se negó acceso al aborto presentaron mayores problemas financieros, ya que el 78 % vio un aumento importante de sus deudas, mientras que el 81 % fue víctima de desahucio o tuvo que declararse en bancarrota.

También resulta que la mayoría de las mujeres a quienes se les niega este derecho en EE. UU. pertenecen a los sectores más vulnerables de la población. Muchas son afroamericanas, cuentan con niveles educativos bajos o se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Otros estudios han demostrado que las mujeres en cuestión tuvieron peores condiciones de salud mental en el corto plazo, así como peores condiciones de salud física. Además, aumentó el riesgo de que los hombres involucrados en sus embarazos las violenten. La literatura también ha demostrado que estas condiciones socioeconómicas desfavorables afectan además a los bebés, que muy a menudo caen en el círculo de pobreza, del cual es muy difícil salir. Lo cual implica que estas niñas y niños tendrán mayores problemas y desventajas para su desarrollo.

Aunque no conozco las cifras para Colombia, no es descabellado pensar que las mujeres con mayores problemas para hacer valer su derecho –o a las que simplemente se les niega– pertenecen en su mayoría a sectores vulnerables y residen en zonas rurales o pobres del país. Los partidarios de restringir y penalizar el aborto se olvidan de mencionar las consecuencias de esto para las mujeres más pobres y vulnerables de Colombia.

Derechos fundamentales

Garantizar el aborto es una condición fundamental para que las mujeres puedan acceder a otros derechos fundamentales, como lo han expresado en varias ocasiones la Corte Constitucional o la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El derecho y la posibilidad real de interrumpir el embarazo de manera voluntaria significan respetar y garantizar el derecho a la vida de las mujeres y que ellas puedan tomar decisiones autónomas sobre su cuerpo; decisiones que, finalmente, se verán traducidas en un aumento de su libertad e independencia.

De modo que abortar o no es una decisión individual que debe recaer sobre cada mujer y no sobre un tercero, ya sea la familia, el progenitor, un líder espiritual o un médico, y mucho menos el Estado.

La conclusión en términos de política es clara: si queremos evitar las consecuencias socioeconómicas de negarles el acceso al aborto a las mujeres, las leyes deben garantizar el derecho de las mujeres a interrumpir su embarazo de manera voluntaria.

Si queremos evitar las consecuencias socioeconómicas de negarles el acceso al aborto a las mujeres, las leyes deben garantizar el derecho de las mujeres a interrumpir su embarazo de manera voluntaria

Ir más allá

En países como Colombia, sin embargo, el debate debería ir más allá. No basta con que la ley garantice este derecho en el papel y solamente por las tres causales. El Estado debe proporcionar las condiciones para que cualquier mujer en cualquier lugar del territorio nacional tenga las posibilidades y las garantías de practicarse un aborto en un centro de salud, y que ese procedimiento se lleve a cabo de manera oportuna, segura y eficaz. Además, es urgente que este derecho deje de ser tratado como un delito en el Código Penal colombiano.

Garantizar el derecho al aborto abre la puerta para que tengamos una sociedad mejor, más libre, más justa y menos patriarcal y machista. El contexto internacional, por suerte, no está marcado solo por los Trump, los Bolsonaro, los Duterte o los Ordóñez. El mundo hoy es también el de los movimientos feministas que han logrado repercusión internacional, haciendo visibles los problemas del machismo en nuestra región y en el mundo.

Colombia tiene una oportunidad inmejorable para hacer parte de este mundo esperanzador y convertirse en una sociedad líder en la defensa de los derechos de las mujeres, en una sociedad más incluyente, diversa e igualitaria. Garantizar el acceso efectivo y amplio al aborto es solo uno de los pasos que debemos dar en esa dirección, pero es un paso fundamental y urgente.

ERICH PINZÓN-FUCHS
Doctor en Economía de la Universidad París 1, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas y del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la U. Nacional. * Razón Pública es un centro de pensamiento sin ánimo de lucro que pretende que los mejores analistas tengan más incidencia en la toma de decisiones en Colombia.

Descarga la app El Tiempo

Noticias de Colombia y el mundo al instante: Personaliza, descubre e infórmate.

CONOCE MÁS
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.