Lo que sigue vivo para garantizar la convivencia, tras fallo de Corte

Lo que sigue vivo para garantizar la convivencia, tras fallo de Corte

Código de Policía tiene otros artículos para controlar consumo de licor y drogas en zonas públicas.

Consumo de licor

La Corte no se pronunció sobre las restricciones locales que los alcaldes han hecho sobre el consumo en vía pública.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda / Archivo EL TIEMPO

Por: Milena Sarralde Duque
08 de junio 2019 , 10:02 p.m.

Aunque la Corte Constitucional tumbó dos artículos del Código de Policía que prohibían de forma general y amplia consumir licor y sustancias psicoactivas en el espacio público, hay otras normas que les permiten a las autoridades seguir actuando para preservar la tranquilidad, la convivencia y proteger a los terceros.

Ese es uno de los principales argumentos con los que la Corte sustentó que la prohibición amplia que el Código hacía del consumo en la vía pública no era “necesaria, idónea ni razonable”.

Aunque el fallo no precisó de forma clara cuáles son esas herramientas, fuentes del alto tribunal señalaron varias de esas normas que podrían ser más efectivas para respetar los derechos de quienes consumen en la vía pública y, al mismo tiempo, garantizar la tranquilidad de los demás.

Uno de los argumentos de quienes criticaron el fallo es que afecta los derechos de los niños, pues los expone al consumo del licor y las drogas. Pero el Código de Policía sigue conservando por lo menos siete artículos que protegen a la infancia de esas sustancias.

Por ejemplo, siguen vigentes las prohibiciones de vender, almacenar y consumir alcohol y sustancias psicoactivas dentro de colegios, así como en el área circundante a las instituciones y centros educativos.

De otro lado, dicen los magistrados, se mantiene vigente la norma que les prohíbe a los menores consumir y portar sustancias psicoactivas, cigarrillos y licor, y la que les impide a otros inducirlos a que consuman o facilitarles esas sustancias.
También se mantiene la potestad de los alcaldes para restringir la permanencia de menores de edad en sectores del espacio público, fiestas, ferias o eventos en los que haya consumo.

Hay otras prohibiciones que no están directamente relacionadas con menores de edad, y que se conservan en el Código de Policía. Una de ellas, por ejemplo, es la prohibición del consumo en los sistemas de transporte público colectivo o individual.
Y frente a las reuniones y aglomeraciones, el Código mantiene la potestad de los alcaldes de prohibir el consumo de licor en estas reuniones “cuando existan antecedentes de comportamientos que afectaron la convivencia en eventos similares”.

Pero más allá de esos casos puntuales, los alcaldes, explican los magistrados, siguen conservando su potestad para que ya sea a través de los Planes de Ordenamiento Territorial y las regulaciones precisen las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las que podría prohibirse el consumo de licor y drogas en la vía pública. Esas facultades regulatorias se las da la Constitución, y siguen vigentes. 

Los magistrados de la Corte consideran que no es cierto que su fallo les impida a los alcaldes combatir el microtráfico
y la venta de drogas en las calles.

Por ejemplo, el artículo 92 del Código de Policía prohíbe almacenar, elaborar, entregar o distribuir o comercializar drogas o sustancias prohibidas. También impide permitir o facilitar el consumo de drogas o sustancias ilegales. Quienes incurran en esas conductas pueden ser sancionados con una multa general tipo 4, que implica pagar 883.323 pesos, así como la destrucción de la sustancia.

También el artículo 159 del Código prevé que los policías pueden registrar y requisar a las personas y sus bienes para corroborar que no lleven sustancias ilegales, y otra norma los faculta para destruir los bienes (sustancias) “cuando se encuentren reunidas las condiciones para ello”, es decir, cuando puedan afectar potencialmente la seguridad y tranquilidad.

Para hacerles frente a las riñas que se puedan producir (con o sin presencia de alcohol en los espacios públicos), se mantiene el artículo 27 que prohíbe “reñir, incitar o incurrir en confrontaciones violentas que puedan llevar a agresiones físicas” contra otros.

Sobre los ruidos molestos que se puedan generar en la vía pública por música o gritos, la Policía conserva su facultad de intervenir cuando haya actividades que afecten la tranquilidad de los demás y del vecindario.

Y para proteger las calles y parques de las basuras que se puedan generar por el consumo de licor en la vía pública, por ejemplo, el Código de Policía tiene vigentes las multas por el mal manejo de residuos y basuras.

En esos casos, se pueden aplicar sanciones a quienes dejen botellas y cajas, y obligarlos a pagar más de 800.000 pesos.

MILENA SARRALDE DUQUE
Redacción Justicia
En Twitter: @MSarralde

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