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Los argumentos de la demanda que busca tumbar el sistema de impuestos
Impuestos DIAN

Los saldos a favor puede ser de renta o de venta.

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Los argumentos de la demanda que busca tumbar el sistema de impuestos

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La demanda presentada por Dejusticia y expertos asegura que el sistema no disminuye la desigualdad.

En un documento de 58 páginas el centro de estudios Dejusticia, acompañado de reconocidos economistas, constitucionalistas y abogados del país, demandaron el Estatuto Tributario –y todo el sistema de impuestos del país-, pidiéndole a la Corte Constitucional que lo declare inexequible.

 En su demanda, sin embargo, le piden también que si acepta sus argumentos y tumba este estatuto y sus desarrollos normativos, le dé al Congreso y al Gobierno un plazo de dos a cuatro años para expedir uno nuevo, para no afectar la situación fiscal del país ni el recaudo, necesario para que el Estado cumpla con sus funciones.

Una de las principales razones es que este sistema de recaudo, que se fijó en el decreto 624 de 1989 y que ha tenido modificaciones en los años siguientes en por lo menos 15 leyes, no cumple con los principios para que la redistribución de los ingresos sea progresiva, equitativa y eficiente, situación mucho más preocupante en medio de la pandemia de coronavirus.

(Lea también: Corte niega medida para suspender pago de impuesto solidario)

Esta pandemia, dicen los demandantes, aumentó las injusticias y desigualdades del país por lo que se hace necesario tener esta discusión sobre los tributos justo en este momento, ya que para mitigar los efectos del coronavirus y las medidas de aislamiento, “el país debe adoptar una serie de medidas fiscales redistributivas que sean lo suficientemente robustas para que el Estado pueda garantizar efectivamente los derechos de todos sus ciudadanos, especialmente los de las personas más vulnerables”.

Según Dejusticia, por cuenta de las fallas del actual sistema tributario, Colombia tiene muy pocos recursos públicos disponibles para poder implementar políticas que permitan atender la pandemia.

Pero esto tiene de fondo un problema estructural: Colombia “es uno de los países con mayor desigualdad de ingresos de la región y del mundo”, situación en la que también tiene que ver el sistema tributario, pues a su juicio, en el país el ejercicio impositivo “no disminuye la desigualdad de ingresos”.

Una de las muestras de que quienes más pagan no son quienes más ganan, es que, dice la demanda, las personas naturales y jurídicas que pertenecen al 1 por ciento y 0,1 por ciento de mayores ingresos de Colombia, pagan en impuestos una proporción menor de sus ingresos que el resto de la población colombiana, lo que significa que “el sistema tributario no cumple con el principio constitucional de progresividad tributaria”. 

Y este problema, dice la demanda, no es por la mala aplicación del sistema, sino por el propio diseño del estatuto tributario. Una muestra de ese mal diseño del sistema de recaudo es que, por un lado, los impuestos indirectos tienen un peso excesivo, lo que dificulta la progresividad.

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Los impuestos directos, son los que recaen sobre rentas de trabajo, ganancias, formas de riqueza como la tierra, bienes y patrimonio, por lo que gravan directamente la riqueza. En cambio, los indirectos son los que se cobran sobre las transacciones de bienes y servicios (como el IVA), sin tener en cuenta ingresos y capacidad de pago.

Según la demanda, las cifras del 2017 (últimos datos disponibles) muestran que la mayoría de ingresos tributarios vienen de impuestos indirectos. Así, mientras el 7.7 por ciento del PIB son impuestos indirectos, el 6.2 por ciento son directos.

Y en el 2017, mientras los impuestos sobre bienes y servicios eran el 41.1 por ciento del total de ingresos tributarios del país, en los países de la OCDE, en promedio, esa cifra era del 32.4 por ciento.

“Esto quiere decir que el sistema tributario colombiano depende en una proporción importante de impuestos que no tienen consideración alguna por la obligación de gravar de forma diferencial relativa a los ingresos, es decir, por el cumplimiento del deber de progresividad”, dice la demanda.

El sistema tributario colombiano depende en una proporción importante de impuestos que no tienen consideración por la obligación de gravar de forma diferencial relativa a los ingresos

Esto también se ve reflejado en la redistribución, que no está permitiendo disminuir la desigualdad, lo que se ve reflejado en el índice Gini. Así, mientras un sistema tributario progresivo debería disminuir el índice Gini después de impuestos (0 es más igualitario, y 1 es menos igualitario), cuando se observa este índice antes y después de recaudar impuestos en el país, prácticamente se mantiene sin cambios.

En el caso de las empresas, por ejemplo, el índice Gini se mantiene en un 0,879 antes y después de impuestos. Y en las personas naturales, el Gini antes de impuestos es de 0,482 y baja a un 0,479 después de los tributos.

“Al comparar el impacto de la política fiscal con otros países, se puede ver claramente que la política fiscal colombiana es de las más inefectivas para disminuir la desigualdad, mientras que países de la región como Brasil y Argentina muestran un cambio significativo en el Gini después de impuestos y transferencias”, asegura la demanda.

Por otro lado, dice el documento, hay muchos beneficios tributarios “adoptados sin transparencia, justificación técnica o evaluación, y que favorecen a los contribuyentes de altos ingresos”.  Estos problemas, aseguran, no se corrigieron  con la reforma tributaria que adoptó el Gobierno de Iván Duque con la ley 2010 de 2019 en diciembre del año pasado, pues esa ley “incluso pudo agravar la inequidad y la falta de progresividad del sistema”.

Todos estos problemas hacen que el sistema tributario colombiano, según los demandantes, no sea eficiente a la hora de recaudar, facilitando la evasión y elusión. Según Dejusticia, la multiplicidad de regímenes tributarios especiales que hay, y que se derivan de más de 250 beneficios tributarios, “hacen que el sistema sea muy complejo, lo que tiene impactos considerables en la eficiencia del recaudo”.

Además, esos beneficios tributarios hacen que las personas que tienen ingresos más altos tributen proporcionalmente menos que las que tienen ingresos más bajos, según la demanda. 

Dejusticia también dice que la productividad de recaudo del IVA, que es uno de los impuestos más sencillos de recoger, es muy baja (9,9 puntos porcentuales menos) en comparación con países similares de la región y del grupo de países de la OCDE.

JUSTICIA

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