La pelea en la Corte Suprema que tiene frenadas las elecciones

La pelea en la Corte Suprema que tiene frenadas las elecciones

El presidente del alto tribunal dijo que hay un grupo de magistrados que “está extorsionando”.

Quiroz y García

Álvaro Fernando García (der) y Jorge Luis Quiroz fueron elegidos este año como presidente y vicepresidente, respectivamente, en medio de disputas en el alto tribunal.

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Corte Suprema de Justicia

Por: Milena Sarralde Duque.
18 de diciembre 2019 , 11:29 a.m.

Hace dos semanas, cuando el presidente Iván Duque le entregó a la Corte Suprema de Justicia su terna para Fiscal General, el presidente del alto tribunal, Álvaro Fernando García, parecía optimista.

Ese día, tras conocer la terna –conformada por la secretaria jurídica de Presidencia, Clara María González; el director de la Agencia de Defensa Jurídica, Camilo Gómez; y el alto consejero para los derechos humanos, Francisco Barbosa–, el presidente García dijo que los magistrados estaban dispuestos a cumplir con su deber de elegir a uno de los tres, “considerando que es una terna excelentemente compuesta, que está encaminada al respeto y manutención de las instituciones del país”.

Esa actitud positiva cambió el lunes, después de que la Corte tuvo tres salas plenas en las que no logró elegir Fiscal General y dejó la decisión para después de la vacancia judicial, el próximo 23 de enero. Tampoco consiguió llenar sus siete vacantes.

Bajo ese panorama, García dijo en diálogo con La FM que un grupo minoritario de magistrados “estaría extorsionando” al alto tribunal, al bloquear elecciones como la del Fiscal General, aprovechando que hoy solo hay 16 magistrados en la Sala Plena y que ese es justo el número de votos que se requiere para poder decidir, lo que significa que las decisiones deben ser unánimes.

“Esa es la palabra, no se puede poner otro nombre, cuando se bloquea para tomar decisiones con intereses particulares, eso es una extorsión”, afirmó García en La FM, diciendo que ese grupo de magistrados –del que no dio nombres– “es el que deja juntar las vacantes”.

Magistrados consultados por EL TIEMPO aseguran que la crisis es mucho más profunda.

Un magistrado dijo que el problema no es solo de dos o tres, sino de las divisiones que hay en términos generales en la Corte. Así, dijo, un primer lío es que hay salas que no han resuelto sus desacuerdos internamente. Por ejemplo, afirmó, la Sala Laboral y la Sala Civil (de la que hace parte el presidente García) no se han puesto de acuerdo sobre quiénes deberían ser los candidatos para reemplazar a sus magistrados en cada una de esas especialidades, con el fin de que sean sometidos a votación en la Sala Plena, y llenar las sillas vacías.

En el caso de la Sala Penal, dijo, aunque allí sí hay acuerdo sobre quiénes deberían llenar sus vacante desde hace más de seis meses, esta sala los ha llevado a la Sala Plena sin que los demás magistrados apoyen de forma mayoritaria a sus finalistas.

El magistrado consultado asegura que supuestamente Ariel Salazar (de la Civil) y el magistrado Rigoberto Echeverry (quien acabó de terminar su periodo en la Laboral) son algunos de los que se han opuesto “sistemáticamente a los candidatos de la Sala Penal, votando en blanco”.

¿Y la luz al final del túnel?

Sobre las posibles salidas, un magistrado afirma que lo mejor que puede ocurrir es que cada sala llegue a consensos sobre qué candidatos quiere que sean elegidos y que las demás salas respeten esos acuerdos  para poder llenar las siete vacantes que tiene la Corte. 

El segundo escenario, dijo, es que si no se llega a ese consenso, se tendría que modificar el reglamento, sobre todo porque a finales de febrero el magistrado Ariel Salazar termina su periodo y quedará una octava vacante, lo que implica que la Corte se quedará sin quórum decisorio.

El problema es quién debería modificar el reglamento de la Corte. Para algunos magistrados, el mismo tribunal debería poder hacerlo, pero casos como el de Vivian Morales (cuya elección en la Fiscalía General se cayó en el Consejo de Estado, que consideró inválida la modificación que la Corte Suprema hizo sobre el quórum) demuestran que esa puede ser una salida peligrosa.

Otros creen que debería hacerlo el presidente Iván Duque, por decreto (sin que esto garantice que su modificación no sea demandada en el Consejo de Estado), y la tercera vía, más a largo plazo, es que lo haga el Congreso con una reforma constitucional.

Bajar las mayorías requeridas, dicen algunos magistrados, serviría para tomar decisiones más rápidas. Por ejemplo, si en este momento el mínimo de votos fuera 11, ya se habría elegido Fiscal General (Francisco Barbosa obtuvo ese número de apoyos en una de las rondas) y ya se habría elegido por lo menos una de las vacantes de la Penal y de la Laboral. En esas salas, candidatos han conseguido el apoyo hasta de 15 magistrados. 

“La Corte tiene un reglamento absurdo. No es posible que si no tenemos 23 magistrados, sino 16, se nos exijan las dos terceras partes de 23. Deberían ser las dos terceras partes de los que estén”, afirmó un magistrado, quien dijo que el Consejo de Estado tuvo estas mismas dificultades en las elecciones, pero desde que cambió su reglamento las mayorías se consiguen en dos o tres salas.

La Corte tiene un reglamento absurdo. No es posible que si no tenemos 23 magistrados, sino 16, se nos exijan las dos terceras partes de 23

Otros magistrados, aunque apoyan el cambio de reglamento, creen que hay normas que indican que esto solo se puede hacer cuando estén los 23 magistrados de la Sala Plena y que hacerlo para esta ocasión sería como confeccionar un reglamento a la medida del problema. 

Pero, además, un magistrado aseguró que en el alto tribunal hay un grupo de cinco magistrados, de ascendencia paisa (entre ellos García) que estarían unidos a otros dos magistrados y que desde comienzos de este año supuestamente han querido imponer su visión en las elecciones. Por eso, este magistrado cree que la salida de Álvaro Fernando García de la presidencia, el próximo año, podría distender el panorama.

En cambio, García sostuvo en radio que el problema es que algunos magistrados quieren que les voten el paquete completo
, es decir, vacantes, más la presidencia y vicepresidencia del próximo año, además de Fiscal.

García también dijo que lo que se debería buscar es que el voto en las salas plenas no sea privado. Un magistrado le dijo a EL TIEMPO que esto podría ayudar a afianzar compromisos, pues lo que hoy sucede es que, al ser votos privados, se desconoce con toda certeza quiénes son los que en público se comprometen a una cosa pero en privado cambian su posición. Otro magistrado, en cambio, afirma que esto podría dañar aún más las relaciones en la corporación. 

La elección futura del presidente y vicepresidente
Corte Suprema de Justicia

Corte Suprema de Justicia

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En enero, la Corte tendrá que elegir a su nuevo presidente y desde ya se da por sentada la tensión. Como seguramente no lo hará tan pronto regresen, la presidencia quedaría en encargo por orden alfabético en el magistrado José Francisco Acuña.

Por ahora, algunos magistrados no ven claro si en el 2020 se respetará el acuerdo tácito que hay en el alto tribunal, según el cual el vicepresidente del año anterior es el presidente del próximo año, acuerdo que si se mantiene debería llevar a la cabeza de la Corte a Jorge Luis Quiroz Alemán.

Pero precisamente hay magistrados que aseguran que parte de los conflictos vienen de una pelea entre los paisas, que están con Álvaro Fernando García, quienes tienen algunos choques con los costeños, con los que está Quiroz.

Además, según fuentes, otro de los magistrados que pondría su nombre a consideración para la presidencia, el próximo año, sería Gerardo Botero, quien estaría con el grupo de los paisas. De nuevo, el supuesto conflicto entre regiones podría presentarse. 

Aunque fuentes de la Corte descartan que los magistrados estén pensando en devolver la terna a Fiscal -y una prueba de ello es que se ha votado sobre los nombres que están en la mesa y han obtenido apoyo-, lo cierto es que las elecciones de presidente y  vicepresidente,  así como podrían ayudar a aclarar el panorama, también podrían enmarañarlo mucho más.

En esas condiciones, desenredar la pita no será nada sencillo, consecuencias que se verían reflejadas en mantener la interinidad en la Fiscalía y en que una de las instituciones más importantes del país siga en crisis. 

"Aquí nadie confía en nadie, y por eso algunos hablan de elegir a todos o ninguno. Estamos pasando una crisis. Se está jugando mucho el futuro de la Corte. Algunos estamos con una clara intención de impedir que lleguen personas cercanas al 'cartel de la toga', pero hay candidatos cercanos a exmagistrados señalados en ese cartel, y que han obtenido votos en las salas plenas. No queremos que nada como lo que vivimos vuelva a ocurrir", afirmó un magistrado de esta corporación. 

MILENA SARRALDE DUQUE
Subeditora de Justicia
Twitter: @MSarralde
EL TIEMPO 

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