‘Nadie me pidió la renuncia; si hubiera querido, ahí seguiría’

‘Nadie me pidió la renuncia; si hubiera querido, ahí seguiría’

Saliente Ministra de Justicia habló sobre el porqué de su renuncia y lo que le espera a su sucesora.

Gloria María Borrero

Gloria María Borrero, abogada de profesión, fue ministra de Justicia desde el comienzo del gobierno de Iván Duque Márquez.

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Claudia Rubio / EL TIEMPO

Por: Justicia
23 de mayo 2019 , 01:04 a.m.

Tras solo nueve meses en el cargo, Gloria María Borrero, reconocida como una experta en el tema por sus años como directora de la Corporación Excelencia en la Justicia, salió del Ministerio de Justicia. En entrevista con EL TIEMPO, dice que fue su decisión dar un paso al costado. Borrero, quien no oculta su desencanto con el mundo de la política y la presión de algunos medios de comunicación, asegura que su intervención en el Plan de Desarrollo se notará en el mediano plazo para empezar a corregir los graves problemas de la justicia en el país.

Nueve meses es muy poco para un ministro. ¿Por qué se fue tan rápido del Ministerio de Justicia?

Sí, es un tiempo corto. Debí haberme quedado más, pero no quise. Estuve el tiempo suficiente para planear y dejo una ruta marcada para la nueva ministra. Creo que era el momento de irme, de que llegaran otros liderazgos, así que lo hablé con el Presidente y lo convinimos. Nadie nunca me pidió la renuncia. Si no me hubiera querido ir, ahí seguiría.

¿Cómo explica que personas del Centro Democrático hubieran enrarecido tanto el ambiente para una ministra del propio Gobierno?

Dicen que yo no soy política. Esas cosas de la minucia política no las entiendo, entonces, por no entenderlas y no manejarlas, probablemente me ponen contra la pared. Creo que me dieron muy duro por la misma situación que hay hoy en el Congreso, por ese cambio de costumbres que quiere hacer el presidente Duque en la relación Gobierno-parlamentarios. Yo soy una técnica que entiendo la justicia; quería dedicarme a otras cosas, pero mi gestión estuvo muy priorizada en la agenda legislativa.

Yo soy una técnica que entiendo la justicia; quería dedicarme a otras cosas, pero mi gestión estuvo muy priorizada en la agenda legislativa

¿Por qué después de haberse hundido la reforma de la justicia el año pasado, el nuevo proyecto no aparece como iniciativa del Gobierno?

Desde que se cayó la reforma seguimos trabajando. Nos sentamos a trabajar con Germán Vargas y el Centro Democrático para llegar a un proyecto que íbamos a presentar conjuntamente. Pero Vargas decidió demandar la ley de financiamiento e irse más hacia la oposición. Hablé con el Presidente y me dijo, como es su política, que si las iniciativas de los parlamentarios son buenas, se pueden acompañar. La reforma de la justicia es un proceso que sigue, no se ha muerto.

¿Cree que, finalmente, el Congreso sí va a aprobar una reforma de la justicia?

Creo que la llegada de Margarita Cabello puede traer un nuevo aire para ver si se logra un consenso con las cortes. Ojalá lo logre porque creo que ya hay un diagnóstico claro de algunos aspectos que funcionan mal y a los cuales hay que hacerles ajustes. Ojalá lo logre, pero todo depende de los acuerdos políticos. Sin acuerdos políticos, no pasará ninguna reforma a la justicia.

Hay consensos. Creo que todos los sectores coinciden en que hay que modificar el gobierno de la Rama Judicial. Y en que si no se crea un mecanismo para que los magistrados realmente den cuentas, seguirán los problemas. Las altas cortes deben tener control, creo que hay que transformar el juzgamiento de los aforados.

Otro debate que debe darse es si necesitamos tantos aforados o el único aforado debe ser el Presidente. También, hay que lograr volver al equilibrio real de poderes. Estamos en un momento en que los jueces, a veces, paralizan la administración pública porque invaden al Ejecutivo.

Ojalá lo logre, pero todo depende de los acuerdos políticos. Sin acuerdos políticos, no pasará ninguna reforma a la justicia.

¿Cree que hay intereses políticos para evitar, tras tantos intentos, que se acabe una corte tan polémica como la Judicatura?

Insisto en que la reforma de la justicia requiere la revisión del Gobierno y la administración de la Rama. Sobre los intereses alrededor, yo creo que sí, porque ellos son los de la plata y la contratación, pero no me consta ninguno. Creo que cada persona empieza a defender su espacio y sus privilegios, eso es lo que hace tan difíciles los cambios.

Muchas voces, sobre todo del partido de Gobierno, siguen diciendo que hay que acabar la JEP. ¿Cree que eso es conveniente?

Creo que la JEP no puede desaparecer, pero hay que hacerle ajustes. Pienso que el procedimiento quedó muy enredado y, sobre todo, hay que hacerle seguimiento y exigirle resultados prontos.

Una de las cosas que no nos han dejado sanar esa herida que tenemos los colombianos desde el triunfo del No en el plebiscito es que la JEP se ha demorado mucho en arrancar. Tenemos representación política sin que hayan cumplido las penas de la JEP, y ese hecho es una de las explicaciones a la polarización que vemos hoy día frente a la nueva justicia.

¿Qué modificaciones le haría a la JEP?

Pienso que el procedimiento es demasiado enredado. De alguna manera, hay que agilizar el proceso para que los que están en el Congreso digan rápidamente la verdad, se les impongan las sanciones propias y, una vez cumplido esto, ahí pueden tener esa representación política. Tampoco ha quedado claro el tema de la extradición ni cuándo cesa la investigación de la Fiscalía.

Después de su experiencia como ministra, ¿qué opina del Congreso?

Hay unas cosas en la práctica legislativa que creo que se deben mejorar. Por ejemplo, los congresistas tienen un desconocimiento impresionante del derecho parlamentario. Eso me llamó mucho la atención en el debate de las objeciones... Es súper necesario modificar la ley Quinta y volver a aclarar el derecho parlamentario porque hay mucho desconocimiento e inseguridad jurídica... Por eso es que sale la legislación que sale.

Los congresistas tienen un desconocimiento impresionante del derecho parlamentario. Eso me llamó mucho la atención en el debate de las objeciones...

¿Volvería al servicio público?

Para mí fue un gran honor, pero no volvería a ser servidora pública y, sobre todo, enfrentada a todo el tema del poder. Yo soy más técnica, soy de las personas que pueden hacer análisis y buscar la ruta de solución del tema, sirvo para organizar cosas, para dar debates de fondo... No es que tenga la verdad revelada, pero me gusta sentarme con los que piensan de un modo y de otro para buscar qué es lo que más le conviene al país.

¿Se equivoca el Gobierno al insistir en cadena perpetua para algunos delitos, iniciativa que está casi muerta en el Congreso? ¿Cree que su posición crítica frente a esos temas la debilitó frente al Centro Democrático?

Yo no soy una persona de partidos políticos, mi posición siempre ha sido de centro, muy técnica. Cuando el Presidente me ofreció el puesto yo le dije que no estaba de acuerdo con esa iniciativa de la cadena perpetua, él sigue con la idea de esa iniciativa. Yo le voy a entregar la semana entrante un documento al respecto, pero me ratifico en que eso no es la solución.

Creo que la Justicia tiene que operar y hay otras medidas distintas a la cadena perpetua. Adicionalmente ya hay penas suficientemente altas, de 60 años y no tienen ningún beneficio, eso es casi es una cadena perpetua. Hay que trabajar más en prevención, facilitar la denuncia y mejorar el proceso para que haya una justicia rápida.

¿Cómo quedó finalmente el glifosato en la política de drogas del Gobierno?

Quedó como una de las herramientas a utilizar, así como la erradicación manual y la forzosa. Es una de las opciones, pero aún está suspendida; en caso de que se llegare a usar, hay que cumplir seis condicionalidades de la Corte. Una de esas es que no debe haber ningún riesgo a la salud y eso es un imposible, los riesgos existen, lo que hay que hacer es mitigarlos. Por eso, el Presidente le pidió a la Corte Constitucional que la modulara.

Estamos diseñando un plan con todo el tema de precaución. Por ejemplo, ya existe mejor tecnología; se estableció que no se puede hacer en parques nacionales, donde haya comunidades indígenas ni sobre poblaciones; además, hay que tener un sistema de alertas y evaluación permanente del riesgo.

¿Qué le recomendaría a Margarita Cabello, la nueva ministra de Justicia, para lidiar con el Congreso?

Creo que si volvemos al equilibrio de poderes, que cada quien tiene que hacer lo que le corresponde, si vamos a dar debates sinceros que le sirvan al país, a ella le va a ir muy bien. Que con autenticidad asuma esos debates –y vienen debates muy importantes–, que no deje desviar la atención en las minucias del día a día de la política; que trate de atraer los debates serios que necesita el país.

El balance de la exministra

De acuerdo con Borrero, quien presentó su rendición de cuentas el mismo día del anuncio de su dimisión, entre los mayores logros de su cartera está el diseño de la política de lucha contra las drogas, llamada Ruta Futuro, que tiene 15 objetivos estratégicos y 37 estrategias para atacar no solo la producción de cultivos ilícitos sino el consumo.

Entre sus logros menciona la erradicación de 48.540 hectáreas de coca, desde agosto del 2018, y el avance en prevención de consumo de drogas.

Otro de los logros que destaca fue la potenciación de métodos alternativos de resolución de conflictos; así, entre el 7 de agosto del 2018 y el abril pasado, se registraron 120.325 casos para conciliaciones.De otro lado, Borrero dejó listo un plan de transformación del sistema carcelario y se entregaron más de 300 obras de mejoras en las cárceles.
Por último, se terminó el Plan de Política Criminal, que se presentará en mayo al Consejo de Política Criminal, y se espera que sea aprobado en junio.

REDACCIÓN JUSTICIA
En Twitter: @PazYJusticiaET

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