Regular las redes sociales: ¿sería peor la cura que la enfermedad?

Regular las redes sociales: ¿sería peor la cura que la enfermedad?

Corte realizará una audiencia para debatir el límite de la libertad de expresión en estos espacios.

Errores hoja de vida

Redes sociales: foco de la polémica.

Foto:

iStock

Por: Milena Sarralde Duque
17 de febrero 2019 , 01:06 a.m.

En Facebook, una mujer califica al administrador del edificio de su hijo como “ladrón”. Un blog señala al dueño de una empresa de muebles de ser un “estafador”. Una presidenta de un club de autos publica en sus redes la foto de una mujer, afirmando que “roba a la gente”. Un hombre asegura en Facebook y Youtube que un funcionario de Sayco es “ratero, mafioso y corrupto”.

Estos cuatro casos de tutela, que llegaron a la Corte Constitucional, reabrieron el debate sobre si en las redes sociales debe existir una regulación para evitar los señalamientos de delitos sin pruebas, así como la propagación de noticias falsas, insultos y mentiras.

Las tutelas se suman a los debates por declaraciones polémicas de funcionarios públicos en Twitter y Facebook, que los han puesto en el ojo del huracán e, incluso, les han costado sus cargos. Un insulto sacó esta semana de la dirección de la Televisión de Presidencia a Ignacio Greiffenstein, quien tuvo que renunciar tras llamar “putas” a las petristas.

En medio de la polémica, el alto tribunal convocó una audiencia pública para el próximo 28 de febrero, en la cual se debatirá si la libertad de expresión en las redes sociales tiene límites cuando afecta derechos al buen nombre o la honra.

La Corte invitó a esa cita, por primera vez, a los representantes de Facebook, Google y Youtube, empresas que han tenido que responder en EE. UU. y Europa por problemas de habeas data.

Consultados por EL TIEMPO, algunos expertos aseguran que debería existir una regulación, mientras que otros dicen que resultaría peor la cura que la enfermedad.

Es peligroso

Carlos Arias, profesor de la maestría de Comunicación Política del Externado, asegura que pretender que una entidad del Gobierno vigile los contenidos en las redes, o que esas mismas plataformas los regulen, puede llevar a la censura. Asegura que lo que se debe buscar es que, como ocurre con los medios tradicionales, sean los jueces los que definan si en una publicación hay una injuria o calumnia.

Esta opinión es acompañada por Pedro Vaca, director de la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), quien dice que desde la Constitución del 91, los que definen los límites de la libertad de expresión son los jueces. “La categoría de insulto no la pone el afectado, sino el juez. Hay un montón de gente incómoda, mancillada, afectada, pero su simple opinión no es suficiente. Debe pasar por una decisión judicial”, asegura.

No estoy diciendo que haya un derecho al insulto. Pero la categoría de insulto no la pone el afectado, sino el juez

El pasado 13 de febrero, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) envió una carta a la Corte Constitucional en la que pide que en la audiencia sobre la regulación de las redes sociales se tome en cuenta la Declaración de Salta, un documento aprobado por los directores de los principales diarios de América en octubre pasado y que establece los principios de libertad de expresión en la era digital.

En el texto, de 13 puntos, la SIP señala que “los derechos vinculados a las libertades de expresión y de prensa deben garantizarse por igual en el entorno digital y en el tradicional” y que además “los gobiernos no deben inhibir con regulaciones las expresiones de interés público en el espacio digital”. El documento agrega que es necesario que la desinformación se combata con políticas de alfabetización noticiosa y digital y no con censura o sanciones penales.

Catalina Botero, exrelatora para la libertad de expresión de la CIDH, asegura que “se deben implementar las normas existentes sin crear una nueva legislación”. Botero dice que una regulación debería proteger internet y no limitarlo.

Y Andrés Ángel, experto en habeas data, asegura que se debe “sensibilizar a los ciudadanos para que entiendan que todo lo que dicen en internet puede tener consecuencias reales”. Un caso internacional ejemplar, asegura, es el de Elon Musk, quien tuvo que renunciar a la presidencia de Tesla y pagar una multa de 20 millones de dólares por una publicación que hizo sobre su empresa en Twitter.

Se debe sensibilizar a los ciudadanos para que entiendan que todo lo que dicen en internet puede tener consecuencias reales

Hay un límite

Andrés Guzmán Caballero, director de la firma experta en seguridad de información Adalid, afirma que los mecanismos tradicionales con los que se controlaban las injurias y las calumnias ya no sirven para las redes sociales, pues estas plataformas pueden tener incluso más difusión que un medio de comunicación común. “Políticos y ciudadanos se dicen cosas horribles y al final no pasa nada. Por eso existe una percepción social de que todo vale”.

Según Guzmán, en varios países se les ha ordenado a las redes sociales que tengan procedimientos más expeditos para solucionar estos conflictos. También, afirma, se deben buscar sanciones que vayan más allá de lo penal, pues la cárcel resultaría desproporcionada: “Lo que han hecho otros países es colocar multas económicas que valen la pena”.

A finales del 2018, el senador José David Name presentó un proyecto en el Congreso para regular las redes. Name dice que no busca limitar la libertad de expresión sino hacer “que los mecanismos que ya tienen las redes para controlar contenidos sean más efectivos”. Afirma que quiere crear un mecanismo administrativo para que “los afectados en redes puedan pedir rápido que se revise su caso”.

Sobre los funcionarios hay más control

Mientras un ciudadano del común tiene un mayor margen en lo que publica en sus redes, el control sobre los mensajes que comparten los funcionarios públicos es más estricto.

Así lo aseguran los expertos consultados por EL TIEMPO. Por ejemplo, Catalina Botero sostiene que sobre los funcionarios públicos debe existir un “mayor control debido a que son quienes tienen el poder”, lo cual hace que sus redes no puedan ser usadas para afectar a los demás. De otro lado, los funcionarios públicos deben ser más abiertos a la crítica, así como a las afirmaciones que puedan resultarles chocantes. “El derecho al buen nombre y honra de la señora que vende dulces es más amplio que el del Presidente. Los funcionarios, al tener una vida pública, están expuestos”, afirma Botero.

Deben ser conscientes de que no se representan a sí mismos. Su posición en una red social deja de ser privada porque están representando a una entidad

Carlos Arias asegura que resulta lógico que, ante un mensaje de calumnia o de injuria, se les exija a los funcionarios del Estado su renuncia. “Deben ser conscientes de que no se representan a sí mismos. Su posición en una red social deja de ser privada porque están representando a una entidad”, dijo.

MILENA SARRALDE DUQUE
REDACCIÓN JUSTICIA
En Twitter: @MSarralde

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Empodera tu conocimiento

Logo Boletin

Estás a un clic de recibir a diario la mejor información en tu correo. ¡Inscríbete!

*Inscripción exitosa.

*Este no es un correo electrónico válido.

*Debe aceptar los Términos y condiciones.

Logo Boletines

¡Felicidades! Tu inscripción ha sido exitosa.

Ya puedes ver los últimos contenidos de EL TIEMPO en tu bandeja de entrada

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.