La primera militar que será magistrada de la Corte Suprema

La primera militar que será magistrada de la Corte Suprema

En pocos días, Cristina Lombana dejará su cargo de juez penal militar para ir al alto tribunal.

Cristina Lombana

Cristina Lombana ha sido jueza militar durante los últimos 14 años.

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Mindefensa

22 de septiembre 2018 , 10:15 p.m.

Hace tres años, la mayor del Ejército Cristina Eugenia Lombana Velásquez intentó por primera vez llegar a la Corte Suprema de Justicia. Esa vez, tras hacer parte de una estricta convocatoria para llenar la vacante que había dejado el entonces magistrado Leonidas Bustos, quedó entre 16 finalistas, pero no fue elegida.

Desde entonces, Lombana persistió y su sueño se hizo posible hace exactamente siete días, cuando la Corte la escogió para integrar un equipo de seis magistrados que conformarán la nueva Sala Especial de Instrucción. Es decir, la sala que tiene la responsabilidad de investigar, en primera instancia, a los altos funcionarios del Estado.

Esta sala comienza su trabajo con al menos 200 investigaciones que le entregarán los antiguos magistrados. Entre ellas, la que se realiza contra el expresidente Álvaro Uribe y el senador Hernán Prada por supuesta manipulación de testigos. Además, los casos de Odebrecht y el ‘cartel de la toga’.

Su sueño militar

La hoy mayor del Ejército no es solo la única mujer en esa Sala, sino que es también la primera militar en llegar a la Corte Suprema de Justicia. Nunca un miembro de la Fuerza Pública había alcanzado el cargo de magistrado en ese alto tribunal.
Lombana nació en Bogotá en el seno de una familia de abogados y militares. Su mamá es Marina Velásquez, y su papá se llamaba Osvaldo Lombana Trujillo, hermano de Édgar Lombana, magistrado de la Corte Suprema entre 1995 y el 2003, quien murió hace dos años.

Pero la tradición militar de su familia viene de tiempo atrás: su tío abuelo fue comandante general de las Fuerzas Militares en el 77, y su abuelo fue general en la época de Gustavo Rojas Pinilla.

Ella estudió Derecho en la Universidad Javeriana en 1988 y en el 94 viajó a Francia para especializarse en Derecho Penal en la Universidad Pantheón-Paris II. Como apenas sabía francés, tuvo que estudiar 16 horas diarias para poder tomar las clases.
En Francia vivió donde la familia Karche, quien la adoptó por un año. Cuando volvió a Colombia, la Universidad Javeriana la postuló para ser la secretaria privada del fiscal Alfonso Valdivieso, con quien trabajó dos años.

Pero estaba pendiente su sueño de entrar al Ejército. Se cumplió en el 2004, cuando se vinculó a la Escuela Militar para trabajar en la oficina de derechos humanos mientras presentaba el concurso para ser jueza penal militar, cargo en el que está desde hace 14 años.

Como jueza de los militares, el Ministerio de Defensa la postuló con otros funcionarios para una beca del Gobierno francés y resultó una de las elegidas. Así fue como en el 2006 volvió a Francia y estuvo en la misma institución en la que hizo sus estudios el presidente Emmanuel Macron: la Escuela Nacional de Administración, en Estrasburgo. Esta escuela –en la que se ofrecen estudios para un selecto grupo del que salen presidentes y embajadores– tiene un área para altos funcionarios de gobiernos extranjeros. Allí, su perfil fue exótico porque venía de la formación militar.

Tras un año de estudios, la mayor volvió a Colombia, donde sigue trabajando como jueza en importantes casos, entre ellos, homicidios en Antioquia. Pero le ha tocado aprender de todo, pues los jueces militares, a diferencia de los ordinarios, no conocen solo de un delito, sino de todos los casos que involucran a la Fuerza Pública.

Como desde el 2015 se propuso llegar a la Corte Suprema, se siguió postulando a cada vacante hasta que este año se enteró de que iban a abrir 9 sillas para magistrados en las dos nuevas salas creadas por la ley de doble instancia. El proceso fue difícil porque había hojas de vida muy importantes, y la Corte tuvo que escoger entre 90 perfiles.

El lunes, tras enterarse de que había sido una de las elegidas en la Sala Especial de Instrucción, Lombana se sorprendió y se sintió honrada. Ahora solo falta su posesión para que pueda ejercer su nuevo trabajo.

A sus 47 años, asumirá uno de los retos más grandes. En este nuevo camino la acompañan su esposo, Leonardo, abogado litigante, y sus dos hijos, Alejandro y Gabriel, de 15 y 5 años.

Vendrán días claves para la mayor como nueva integrante de la Corte Suprema. Y en medio de este reto ella tiene el compromiso, entre otras cosas, de dejar en alto la labor de las mujeres a quienes muchas veces se les siguen cerrando puertas en los altos cargos.

MILENA SARRALDE DUQUE
Redacción JUSTICIA

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