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Corte Suprema se puso al día y llenó siete de sus ocho vacantes
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Corte Suprema se puso al día y llenó siete de sus ocho vacantes

La Sala Plena hizo las elecciones con 15 magistrados. Interpretaron su reglamento para bajar quórum.

La Corte Suprema de Justicia llenó  siete de sus ocho vacantes. El alto tribunal nombró a tres magistrados en la Sala Penal, tres en la Laboral y a un magistrado en la Sala Civil. Los designados en la Sala Penal son Hugo Quintero, Fabio Ospitia y Gerson Chaverra. En la Laboral fueron elegidos Omar Mejía, Mauricio Lenis y Luis Benedicto Herrera Díaz. Y en la Civil, Francisco Ternera Barrios. 

Desde las siete de la mañana de este viernes, siete horas después de que se terminó el periodo del magistrado Ariel Salazar y la Corte Suprema de Justicia se quedó oficialmente sin 'quorum' decisorio, el alto tribunal se enuentra reunido para tomar decisiones frente a lo que viene. 

Al llenar todas las vacantes que tenían pendientes solo les queda la nueva silla que dejó Salazar el jueves. Esta vacante se llenará en las próximas semanas, cuando la Corte haga las entrevistas respectivas de los candidatos que le envió el Consejo Superior de la Judicatura. 

Hugo Quintero llega a la Sala Penal en reemplazo del magistrado Fernando Castro. Fabio Ospitia llega a reemplazar a José Luis Barceló y Gerson Chaverra reemplazará a Luis Guillermo Salazar.  En la Sala Civil, Francisco Ternera ocupará el cargo que dejó Margarita Cabello, cuando fue designada como Ministra de Justicia.

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En la Sala Laboral, Omar Ángel Mejía Amador, llega en reemplazo de Mauricio Burgos, Mauricio Lenis reemplaza a Rigoberto Echeverri, y Luis Benedicto Herrera Díaz reemplazará a Luis Gabriel Miranda. 

Con 15 magistrados -que son los que quedaron tras la salida de Salazar, al sumar ocho vacantes- la Sala Plena en teoría no podía tomar decisiones, lo que hacía que la Corte no pudiera elegir a sus magistrados ni llenar sus sillas vacías. 

Esto porque las designaciones se hacen con las dos terceras partes de los 23 magistrados que debería tener el alto tribunal si estuviera completo, es decir, con un mínimo de 16 votos.

Sin embargo, desde el miércoles los magistrados afirmaron que citarían a su sesión extraordinaria este viernes para, entre los 15 que quedan, tratar de encontrar una solución. 

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La más viable, y por la que al final optaron los magistrados, fue la de bajar el 'quorum' decisorio. ¿Cómo lo hicieron?

El alto tribunal tomó una salida por la que ya había optado la Corte Suprema en el 2010, cuando no tenía a sus 23 magistrados y decidió hacer una interpretación de su reglamento que le permitió bajar el mínimo de votos requeridos, con lo que logró designar cinco magistrados y nombrar a la Fiscal Viviane Morales. De esos nombramientos el único que fue demandado y se cayó en el Consejo de Estado fue el de Morales. 

Esa interpretación del reglamento implicó considerar que para elegir y tomar decisiones no se necesitaban las dos terceras partes de los magistrados potenciales (los 23 que deberían estar), sino las dos terceras partes de los magistrados efectivos, es decir, los 15 que tienen ahora. 

Esto hizo que la Sala Plena pudiera seguir tomando decisiones y permitió que fuera mucho más fácil elegir. Incluso, ya los candidatos que la Sala Penal había sometido a discusión habían alcanzado en otras sesiones pasadas más de esos votos: 14 apoyos de magistrados. 

Los magistrados consideraron que esa interpretación del reglamento es válida ya que el reglamento no dice si las dos terceras partes son de los magistrados potenciales o los efectivos y, además, hoy la Corte estaba frente a una situación excepcional por quedarse sin el 'quorum' decisorio de 16 magistrados. 

Esa situación solo se había presentado en 1985 cuando, tras la toma del Palacio de Justicia, murieron 11 magistrados. Esto llevó a que el presidente de la época emitiera un decreto con fuerza de ley para reformar el reglamento del alto tribunal y bajar el quorum. 

El único problema que tiene la interpretación del reglamento en ese sentido es que algunos consideran que, por el cambio de reglas de juego, las designaciones de los magistrados corren el riesgo de ser demandadas ante el Consejo de Estado. El riesgo, de todas formas, depende que los designados sean demandados y que ese alto tribunal acepte las demandas. 

Desde ya, algunos sectores han mostrado su inconformidad. En un enigmático trino, por ejemplo, el centro Democrático había dicho que le inquietaba "el manejo de las vacantes de la Corte Suprema" por lo que, si no llegaran a quedar contentos con las designaciones, las primeras demandas podrían venir de este partido político. 

Otros sectores consideraban que la mejor salida era nombrar magistrados provisionales que pudieran completar la Sala Plena y, con ellos, nombrar a los titulares que hacen falta. Otros creían que la solución debía quedar en manos del presidente para que, como en el 85, con un decreto con fuerza de ley cambiara el reglamento y bajara el 'quorum'. 

En cualquier caso, ninguna de esas dos opciones fue la que más le gustó a la Sala Plena que, como lo había anticipado este diario, se decantó por la primera: interpretó su reglamento y bajó su quorum decisorio. 

Las peleas y los acuerdos
magistrado Ariel Salazar

Ariel Salazar, magistrado de la Sala Civil y Agraria de la Corte Suprema de Justicia.

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Para la elección de magistrados no solo se necesitaba bajar el quorum decisorio, sino también, llegar a acuerdos, algo que el alto tribunal no había conseguido por lo menos en las últimas 40 salas. 

Así, las vacantes se fueron acumulando hasta que a comienzos de este año la Sala Plena quedó con 16 magistrados, justo el número de votos que necesitaba para decidir, por lo que requería de una decisión unánime. Esa unanimidad era imposible. 

En el fondo, detrás de la falta de acuerdos de tiempo atrás, están las polémicas y diferencias entre algunos magistrados del alto tribunal que terminaron ventilándose. Mientras unos magistrados querían a ciertos candidatos otros tenían otros preferidos. 

Aunque no está en el reglamento, uno de los acuerdos tácitos que se han dado en las elecciones pasadas en la Corte es que cada sala lleva a sus preferidos para llenar las vacantes de sus especialidades -finalmente serán sus compañeros de trabajo- y las demás salas votan por ellos y respetan esas preferencias. 

Pero esta vez, no todos estaban de acuerdo con esa lógica de elección no escrita, pero sí aplicada en otras oportunidades. 

Uno de los magistrados de los que se hicieron públicos sus reparos fue Ariel Salazar, justo quien dejó la Corte este jueves, salida que descompletó el quorum. 

Pero, contrario a lo que parecía, -pues se creía que la falta de quorum era ponía a la Corte en crisis- después de que se fue Salazar los magistrados terminaron resolviendo en un día lo que no habían logrado en el último año. Llenar sus vacantes. 

Salazar había dicho que prefería dejar una Corte sin quorum que mal conformada. El magistrado ha negado estar detrás de un bloqueo, y ha dicho que el problema es que, según él, la acumulación de vacantes había sido aprovechada por "algunos magistrados como mecanismo para imponer sus preferencias", pues, sin decir nombres ni manifestar reparos puntuales, aseguraba que algunos no estaban buscando elegir a los mejores sino a los preferidos de cierto grupo. En ese sentido, Salazar había dicho que no habría votación si se seguía insistiendo por los mismos nombres que no habían sido designados en anteriores oportunidades. 

Pero contrario a lo que asegura Salazar, algunos magistrados de la Corte aseguran que era él quien supuestamente se estaba oponiendo insistentemente a elegir a los candidatos que llevaban las salas, específicamente a los de la Sala Penal que, incluso, tenían un apoyo casi unánime del alto tribunal. 

Por eso, consultados por EL TIEMPO, algunos magistrados afirmaron que lo más probable era que todo se solucionara tras la salida de Salazar, a quien consideraban la piedra en el zapato. 

Los magistrados de la Sala Penal han defendido a sus candidatos y han dicho que son  "profesionales expertos en derecho penal de importante trayectoria y reconocida honorabilidad".

Y un magistrado que pidió no ser nombrado, aseguró que la molestia de Salazar venía porque él, supuestamente, tenía un favorito para que llegara a la Sala Penal que nunca fue elegido por esa especialidad para ocupar un cargo. De allí, dijo el magistrado, vendría su oposición a los nombres de la Sala Penal. 

Tras la salida de Salazar, lo cierto es que la Sala Plena -por lo menos de forma mayoritaria- llegó al acuerdo al que él se venía oponiendo: votar por los candidatos que llevara cada especialidad, respetando los que las demás salas escogieran para llenar sus vacantes. 

EL TIEMPO intentó comunicarse con el exmagistrado Salazar para preguntarle su opinión al respecto, pero no pudo contactarlo. 

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