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Corte Constitucional rechaza tutela de Carolina Sanín contra los Andes
Carolina Sanìn

Carolina Sanín también es autora de las novelas 'Somos luces abismales' y 'Los niños', entre otras.

Foto:

Cortesía Editorial Laguna

Corte Constitucional rechaza tutela de Carolina Sanín contra los Andes

El alto tribunal dijo que su despido no vulneró su derecho a la libertad de expresión.

La Corte Constitucional revocó un fallo de tutela del 2017 que había protegido y ordenado reintegrar a la facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes a la docente Carolina Sanín , quien había sido despedida en diciembre del 2016 de ese centro educativo. 

En diciembre del 2016 la Universidad de los Andes terminó el contrato de Sanín, alegando justa causa, pues argumentó que la profesora había hecho pronunciamientos públicos que desatendían sus deberes como docente de ese centro educativo, ya que había supuestamente descalificado a la institución, afectando "la convivencia en la comunidad universitaria". 

Según la Universidad de los Andes, las afirmaciones que la reconocida escritora -y entonces docente- Carolina Sanín había hecho en sus redes sociales y medios de comunicación eran inaceptables porque, a su juicio, tenían un "contenido ofensivo y difamatorio en contra de la Universidad". Además, criticó que ella no hiciera uso de los "canales institucionales" para presentar sus quejas. 

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Aunque la decisión de despedirla tenía un recurso de revisión que no había sido resuelto, en enero del 2017 Sanín renunció a la Universidad de los Andes, decisión que fue aceptada. Y en febrero del año pasado hubo una conciliación entre Sanín y los Andes que involucró un resarcimiento económico para la exdocente. 

Sin embargo, en medio de toda esa situación, el 3 de enero del 2017 Sanín había presentado una tutela en la que aseguró, en primer lugar, que la Universidad no la había protegido frente a agresiones de un grupo denominado 'los Chompos', un grupo virtual de estudiantes de esa institución que la había agredido con publicaciones y manifestaciones.

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También dijo que la decisión de desvincularla había desconocido su derecho a la libertad de expresión, libre desarrollo de la personalidad, igualdad y debido proceso,  ignorando un contexto de "violencia y acoso" en el que ella dijo que hizo las manifestaciones contra la institución. Sanín también criticó que la Universidad violara su facultad de expresar disensos, desacuerdos y críticas, provocando un efecto intimidatorio en la comunidad educativa. 

Los argumentos de la Corte para rechazar la tutela
Universidad de los Andes

Sede de la Universidad de los Andes.

Foto:

Archivo particular

Aunque en una primera decisión un juez había fallado a favor de Sanín, en la segunda instancia, el 2 de marzo del 2017, otro juez revocó ese fallo y rechazó la tutela considerando que era improcedente. 

El caso llegó a la Corte Constitucional que revisó la tutela de Sanín en una sala que estuvo conformada por los magistrados Diana Fajardo, Alejandro Linares y el entonces magistrado Luis Guillermo Guerrero. 

Primero había sido presentada una ponencia de la magistrada Fajardo que fue rechazada y, por lo tanto, el caso pasó a Guerrero quien profirió finalmente la decisión que se tomó en la Corte y que negó la tutela de Sanín. La decisión fue tomada en agosto del año pasado, pero solo hasta hace algunos días se subió en la relatoría de la Corte y se conoció el fallo completo. 

El alto tribunal valoró específicamente si las afirmaciones que hizo Sanín se dieron en un contexto de libertad de expresión que no podía ser cercenada.En ese análisis concluyó que aunque las manifestaciones de Sanín no eran discursos prohibidos -pues no eran propaganda de guerra, apología al odio, la violencia o el delito- tampoco fueron discursos constitucionalmente protegidos. 

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Por eso es que, para la Corte, la decisión de la Universidad de los Andes de terminar el contrato de Carolina Sanín no fue una restricción indebida a la libertad de expresión. 

Para la corporación judicial, las afirmaciones de Sanín no tenían un blindaje especial porque no tenían que ver con "asuntos públicos de interés general" ni se trató de "productos literarios en los que, a través de la ironía y el humor, se materializa la crítica y el disenso".

Según el alto tribunal, las publicaciones de Sanín en redes sociales y afirmaciones ante medios de comunicación constituyeron "señalamientos y descalificaciones públicas" en contra de su empleador que afectaron su buen nombre y, por lo tanto, la Universidad tenía la potestad de terminar el contrato por justa causa. 

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En ese sentido, para el alto tribunal el despido de Sanín respondió a unas reglas de la institución "que no comprometen directamente el ejercicio de la libertad de expresión, sino que obligan a asumir las consecuencias por su ejercicio", pues las afirmaciones de la docente "desbordaron los límites del margen de tolerancia" que se les debe exigir a las Universidades como empleadores.

Así, el fallo asegura que la decisión de despedirla no se dio por "el componente crítico de sus señalamientos" sino por "la afectación grave, concreta y cierta que el contenido, el tono y los canales empleados para difundir sus menajes, provocó tanto en la relación laboral, como en el funcionamiento general y en el buen nombre, la imagen y el 'good will' del plantel educativo". 

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En ese sentido, la Corte asegura que aunque era válido que Sanín expresara "con fuerza, e incluso con vehemencia" la inconformidad que tenía contra la Universidad y sus políticas, lo que cuestiona en este caso la corporación es que ella haya sustituido los conductos regulares para canalizar diferencias entre trabajadores y empleadores, y los reemplazara por denuncias públicas en redes sociales y medios de comunicación. 

"En lugar de canalizar sus inconformidades y discrepancias a través de los canales institucionales, la accionante optó por la descalificación y la desautorización pública de la entidad demandada en redes sociales y medios de comunicación a partir de su propia percepción del estado de cosas", dice el fallo. 

Para la Corte, el contenido, tono, lenguaje, la frecuencia y los medios que empleó Sanín para difundir sus ideas contra la institución, "eran susceptibles de provocar en la Universidad una reacción como la que condujo la terminación del vínculo laboral". 

El contenido, el tono, el lenguaje, la frecuencia y los medios empleados (...) eran susceptibles de provocar en la Universidad una reacción como la que condujo la terminación del vínculo laboral

La Corte también dijo que las diferencias entre Sanín y los Andes no eran por cosas puntuales y concretas, como sucede en toda relación laboral, sino que se trataba de discrepancias "con el enfoque educativo", pues a su juicio esta institución "fallaba en el flanco esencial: en el proceso educativo mismo". 

Al evaluar las publicaciones y afirmaciones que hizo Sanín (ver más adelante en la nota), la Corte asegura que ella en un corto periodo de tiempo hizo de forma persistente todo tipo de señalamientos contra la Universidad: "los sucesivos y reiterativos reparos y cuestionamientos de la demandante sobre aspectos neurálgicos y sobre los más pequeños detalles de la vida universitaria, denotan su descontento e insatisfacción general con la institución, las cuales generaron un clima de desconfianza entre el plantel educativo y la actora". 

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Incluso, la Corte Constitucional dice que Sanín tuvo un "modus operandi" para primero someter sistemáticamente a escrutinio lo que pasaba a su alrededor "a partir de su propia sensibilidad y de sus percepciones personales";  luego, para "transformar" sus contrariedades con la Universidad en "censuras y señalamientos", y así posterioremente, exponer esa situación públicamente "a modo de ataque, amenaza y mensaje retaliatorio". 

"Este 'modus operandi' terminó por constituirse, él mismo, en actos de persecución, incitación y provocación, más que en manifestaciones de disenso y crítica", dijo la Corte Constitucional. 

Este 'modus operandi' terminó por constituirse, él mismo, en actos de persecución, incitación y provocación, más que en manifestaciones de disenso y crítica

Así las cosas, asegura la Corte Constitucional, independientemente de que las afirmaciones de Sanín contra la Universidad de los Andes tuvieran asidero o no, y de que ellas las haya pronunciado en su derecho a la libertad de opinión, "lo cierto es que en el escenario laboral la forma en que canalizó sus diferencias con su empleador era susceptible de generar en este la percepción de que se había producido una alteración grave y un entorpecimiento de la manera en que (...) las partes en una relación de trabajo enfrentan las divergencias que naturalmente surgen durante la ejecución del contrato". 

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La Corte también dijo que aunque las publicaciones de Sanín no incitaban a los estudiantes ni a provocar daños, ni a asimilar la institución con cárceles del país, ni a atribuir a los egresados uniandinos la condición de delincuentes, esas declaraciones sí tuvieron un "contenido valorativo y emotivo que, en general, sí puede tener la virtualidad de descalificar, agraviar, o difamar a la institución universitaria y a algunos de sus miembros".  Esos señalamientos de Sanín, dice la Corte, no se basan en un respaldo estadístico o documental, sino en "percepciones e impresiones generales" sobre la institución. 

La Corte también señaló que los Andes no desconoció una perspectiva de género al despedir a Sanín pues, a su juicio, las "burlas y provocaciones" de 'los Chompos' no la colocaron en una "posición de desventaja o indefensión", ya que según la Corte toda la institucionalidad, tanto Universidad, como profesores y estudiantes, se movilizaron en defensa de la docente.

El fallo dice que el centro educativo le dio un "esquema de seguridad" para garantizar su integridad física, y le suministró asesoría y asistencia jurídica, y además "deploró públicamente el acoso y la violencia en redes sociales", y "posteriormente inició los respectivos procesos sancionatorios" en contra de los estudiantes comprometidos.

Por eso es que para la Corte, aunque los operadores jurídicos deben evaluar el enfoque de género, esto solo es procedente en los casos en que la persona se encuentra en una posición de desventaja. En el caso particular de la escritora, la Corte dice que "la flexibilización que Sanín reclama para sí se convertiría en este contexto en un privilegio injustificado y no en una medida de igualación positiva". 

Además, la Corte dice que muchas de las publicaciones de Sanín contra los Andes empezaron antes de las agresiones de 'los Chompos' y otras no tienen que ver con ese grupo. 

La flexibilización que Sanín reclama para sí se convertiría en este contexto en un privilegio injustificado y no en una medida de igualación positiva

Las afirmaciones de Sanín contra los Andes
Carolina Sanín

La escritora Carolina Sanín. 

Foto:

Claudia Rubio

En la tutela, la Corte revisó cuáles eran las declaraciones que había hecho Sanín y por las cuales la universidad había cancelado su contrato. 

En primer lugar, la entonces docente se refirió a actividades de esparcimiento realizadas por algunas estudiantes dentro del centro educativo. Dijo que jugar naipes en su tiempo libre era "deprimente" y una "decrepitud". 

En segundo lugar, Sanín habló de la forma en la que la Universidad atendió las agresiones de 'los Chompos' en su contra.

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Sanín criticó la falta de contundencia de la Universidad ante las incitaciones de ese grupo de estudiantes, pues habían publicado memes en una cuenta de Facebook en la que expusieron una foto Carolina Sanín acompañada de una leyenda con trasfondo sexual.

También, publicaron un montaje de la docente en el que se veía una contusión en su cara, acompañada de la frase: "When el heteropatriarcado te pone en tu lugar", entre otras agresiones del grupo. 

Para Sanín, los memes eran una forma de "acoso sexista", por lo cual era "escandaloso" que la Universidad no tomara medidas inmediatas para clausurar ese grupo de internet ni iniciara un proceso disciplinario contra los estudiantes. 

También criticó que el entonces rector de la Universidad, Pablo Navas Sanz, no rechazara públicamente manifestaciones que 'los Chompos' hicieron en el centro educativo con bates y pistolas de plástico, que para Sanín eran "actos de violencia y acoso misógino". 

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Ese mismo día hubo un comunicado de Navas en el que reprobó el uso de redes sociales para "estimular discursos de odio y atentar contra el buen nombre, honra y dignidad de los miembros" de la Universidad. Ante esa publicación, Sanín usó las redes sociales para controvertir el enfoque y los términos de ese comunicado, pues criticó que el rector no se refiriera explícitamente a 'los Chompos', ni manifestara qué acciones iba a tomar contra esa "pandilla de neonazis". 

De otro lado, Sanín también criticó el enfoque, las políticas y prácticas generales de la Universidad de los Andes, afirmando en redes sociales y una entrevista en la W Radio que la aparición de esos grupos dedicados al ataque virtual se debía, por un lado, al deterioro del tipo de educación que brindaba la Universidad, pues estaría funcionando como un "centro comercial de títulos". 

Además, Sanín dijo que había una "infantilización de los estudiantes", porque los miembros de esos grupos dedicados a agredir terminaban siendo protegidos por la misma Universidad. 

Y en su muro de Facebook, Sanín también había cuestionado a la Universidad por la ubicación de las placas de ese centro educativo en lugares públicos, la construcción indiscriminada de edificios en un mismo espacio, el uso del programa gubernamental 'Ser Pilo Paga' para recibir recursos públicos y un presunto aprovechamiento de la pobreza, un supuesto hacinamiento de estudiantes, y una relación causal entre el tipo de educación de los Andes y delincuentes, hablando de egresados como Arias, 'los Nule', los de Interbolsa, entre otros. 

REDACCIÓN JUSTICIA 
Twitter: @JusticiaET

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