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Los nuevos derechos que transformaron la vida del país
Bandera LGBTI

La bandera genera impacto visual en el Gran Malecón del Río.

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Prensa Gran Malecón del Río

Los nuevos derechos que transformaron la vida del país

La bandera genera impacto visual en el Gran Malecón del Río.

La Constitución de 1991 brindó garantías para comunidades étnicas, mujeres y otros sectores.

Uno de los grandes cambios que trajo la Constitución de 1991 fue el reconocimiento de Colombia como un Estado pluriétnico y multicultural.

Esto rompió con la uniformidad étnica que caracterizaba la carta magna de 1886, en la que no se hizo ninguna mención de los pueblos indígenas, y les otorgó plena autonomía en sus territorios, representación política propia y circunscripciones especiales.

A los pueblos afrocolombianos, por su parte, se les otorgó el reconocimiento legal de la propiedad colectiva de sus tierras.

Marino Córdoba, vocero de la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados (Afrodes), afirma que la carta magna garantiza unos derechos para las comunidades étnicas que no se tenían en 1886 y que “representan un logro importantísimo en la garantía de nuestros derechos fundamentales, además de que se dio una transformación al reconocer derechos al territorio, uno de los temas más importantes para nosotros”.

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Aunque destaca que con la nueva ordenanza y mediante la Ley 70 se reglamenta la posesión de la tierra para las comunidades negras, sostiene que “el Estado no ha dado condiciones para que los grupos étnicos puedan desarrollarse y avanzar en la integración con el resto de la sociedad colombiana”.

Para él, las regiones donde están los títulos han sido catalogadas como zona roja. “Hemos sido estigmatizados de ser actores en este conflicto, que no es nuestro, que nada tiene que ver con los derechos de la gente negra”, dice.

Personas LGBTIQ

Para 1936, un artículo del Código Penal contemplaba, en el capítulo de “los abusos deshonestos”, sanciones para quienes “incurrieran en acceso carnal homosexual”.

Con el cambio de Constitución de hace 30 años, esa penalización desapareció y, por el contrario, se dejó en claro que todas las personas, sin ninguna discriminación, “nacen libres e iguales ante la ley” y tienen derecho al libre desarrollo de su personalidad.

Recuerdo mucho que en mi colegio se fueron dando pequeñas luchas, como que nos permitieran el uso de color en el cabello, aretes o piercing. Ahí se veía la funcionalidad y la aplicación de la Constitución.

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Más allá de ser una persona LGBTIQ en el ambiente social, en la universidad veía las restricciones de cómo lucía y vestía, lo cual, para mí, era el libre desarrollo de la personalidad, que debe ser garantizado en cualquier ambiente”, sostiene Tomás Anzola, director de incidencia política de la Fundación Grupo de Acción y Apoyo a Personas con Experiencia de Vida Trans (Gaat).

En su opinión, en el activismo y la defensa de los derechos humanos, la Constitución es un piso sólido que les da herramientas a otras instituciones del Estado para seguir desarrollando otros derechos.

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Según dice, pese a que Colombia es “un país legalista, en el que se piensa que si algo no está en las leyes no vale, la Constitución da la sombrilla (matrimonio igualitario, cambio de nombre) de varios derechos que protege a las personas LGBTIQ”

Libertad de culto

Aunque en la Constitución de 1853 se estableció que “la República garantiza a todos los granadinos la profesión libre, pública o privada, de la religión que a bien tengan”, con la carta magna de 1863 esto cambió y, por los siguientes 105 años, el país consagró el catolicismo como la religión oficial.

La Constitución de 1991 rompió con eso y estableció, en su artículo 19, la libertad de cultos y que todas las iglesias son libres ante la ley.

Para el rector de la Universidad Bautista, Pablo Moreno, quien lleva más de tres décadas estudiando las religiones en Colombia, ese cambio en el ordenamiento significó un giro en la esfera pública para quienes profesaban otros credos.

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“Se empezó a tomar conciencia de que la religión no debía limitarse a lo privado, y se abrió a otras iglesias la participación en espacios como la política o el acceso a medios de comunicación”. El docente explica que las migraciones que se desarrollaron durante la segunda mitad del siglo pasado propiciaron la llegada de musulmanes y judíos, que fue resistida por algunos sectores del catolicismo, pero tras el cambio de carta magna se dio mayor apertura a todas las expresiones religiosas.

Sin embargo, asegura que aún hay que dar pasos en la implementación de la libertad religiosa. “La cultura colombiana es predominantemente católica. En una cárcel o un hospital se da por sentado que el capellán debe ser católico, cuando no necesariamente debería ser así”, ejemplifica.

Derechos de las mujeres

Marina Gallego Zapata, coordinadora nacional de la Ruta Pacífica de Mujeres, destaca que “la Constitución del 91 fue muy importe ya que los artículos 40, 41 y 42 posibilitaron la apertura de nuestros derechos como mujeres”.

Según explica, esas ordenanzas, sumadas al trasfondo del Estado social de derecho, abrieron la puerta a la participación, el derecho de petición, o la tutela.

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“Hay alrededor de 20 formas de participación que tiene la Constitución. El panorama organizativo de las mujeres antes de la Constitución era muy mínimo, pero hoy tenemos miles de organizaciones de todo tipo, y cuando hay organización se trabaja permanentemente por la concreción de los derechos”, señaló.

También destacó que con la carta magna del 91 hay una mayor conexión con las instancias internacionales que propugnan, protegen e impulsan en los Gobiernos los derechos de las mujeres.

De otro lado, María Vivas, directora de la Fundación Oriéntame, resaltó que gracias a la
igualdad de derechos contemplada en la Constitución y a través del movimiento de mujeres “se pudo tener una despenalización parcial de la interrupción voluntaria del embarazo en 2006.

A partir de ahí podemos materializar derechos fundamentales como el derecho a la vida, a la salud. Es posible que las mujeres y otras personas puedan decidir cómo y cuándo tener hijos, si lo queremos. La materialización de los derechos reproductivos se pudo hacer a partir de la Constitución”.

En Twitter: @JusticiaET

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