Aborto: hace 12 años es permitido en 3 casos, pero siguen las barreras

Aborto: hace 12 años es permitido en 3 casos, pero siguen las barreras

Exigen hasta órdenes judiciales a quienes piden interrupción del embarazo por violación.

Embarazo

Todavía hay instituciones médicas que no cuentan con profesionales que tengan conocimiento sobre cómo ofrecer este servicio, o sobre las técnicas adecuadas.

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123rf

Por: Milena Sarralde Duque
21 de octubre 2018 , 12:49 p.m.

Esta semana, la Corte Constitucional no solo se negó a poner un límite de 24 semanas para el aborto en los tres casos permitidos en el país –violación, malformación del feto o cuando el embarazo implica un riesgo para la vida de la madre–, sino que denunció que aunque fue despenalizado parcialmente en Colombia hace 12 años, las instituciones de salud siguen poniendo barreras para que las mujeres ejerzan su derecho a interrumpir el embarazo.

El alto tribunal considera inaceptable que las mujeres que viven una o más de las tres situaciones en las que está permitido el aborto sigan hoy sufriendo todo tipo de trabas para obtener el servicio médico de aborto.

Eso, dicen los magistrados, constituye no solo “violencia contra la mujer”, sino que puede asimilarse a “tratos crueles e inhumanos”. La Corte hizo esa afirmación porque sigue conociendo casos en los que las mujeres son obligadas a mantener embarazos que podrían interrumpirse, según el fallo del 2006 que determinó las tres circunstancias en las cuales el aborto en Colombia es legal.

Así le ocurrió en Bogotá a Rosario*, quien tenía 16 años cuando se enteró de su embarazo. En ese momento, un médico le explicó que su estado implicaba un riesgo para su salud, por lo que podía acceder a un aborto. “Cuando fui donde el obstetra me llevé una sorpresa. En lugar de seguir con el procedimiento, me envió donde un psiquiatra para intentar convencerme de que debía arrepentirme”, cuenta ella.

Mientras el tiempo corría en su contra, a Rosario la enviaron de un médico a otro, porque ninguno estaba dispuesto a practicarle el aborto. Solo tras poner una queja ante el Ministerio de Salud pudo acceder al procedimiento para interrumpir su embarazo.

Pero en lugar de recibir una buena atención, como era su derecho, a Rosario las enfermeras le decían que se “iba a ir para el infierno” mientras le acercaban bebés. “Me querían hacer sentir mal por lo que había hecho”, asegura.

Su caso no es único. La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, una de las ONG más grandes del país que acompañan a quienes tienen problemas para acceder al aborto legal, ha documentado 1.122 casos de mujeres que han sufrido trabas pese a vivir una de las tres situaciones por las que el aborto se considera legal.

Muchas de esas barreras tienen que ver con la tramitología, objeción de conciencia institucional y exigencia de requisitos que no están en las normas.

Los médicos de Profamilia, institución que el año pasado hizo 10.514 abortos que cumplían las causales, también han identificado las barreras más comunes (ver entrevista).

La objeción de conciencia

Amalia*, por ejemplo, tenía 14 años cuando quedó embarazada. Ella vive en zona rural de Leticia, Amazonas, y los médicos que la atendieron encontraron que el embarazo implicaba un riesgo para su salud mental. Pero su EPS no tenía convenio con ninguna institución que pudiera practicarle el aborto. La única clínica que podía hacer el procedimiento dijo primero que no tenía ginecólogos y luego argumentó una objeción de conciencia institucional, algo que está prohibido. “Tuve que viajar hasta Bogotá para acceder al servicio, lejos de mi casa y mi familia”, dijo la joven.

Tuve que viajar hasta Bogotá para acceder al servicio, lejos de mi casa y mi familia

Son este tipo de barreras por las que las mujeres interponen tutelas o acceden al servicio en etapas avanzadas. Esas trabas hacen parte de las razones por las que la Corte se negó a imponer límites en el tiempo para abortar. El alto tribunal consideró, además, que regular esta práctica es un tema que le compete al Congreso. Así fue como, en una votación de seis contra tres, tumbó la ponencia de la magistrada Cristina Pardo que proponía limitar el aborto a partir de la semana 24 de gestación.

Un caso de malformación

El caso que revisaba la Corte fue uno en el que según el alto tribunal hubo muchas irregularidades por parte de las instituciones médicas. Era una tutela de una mujer de 33 años que pudo acceder al aborto solo después de que una jueza ordenó medidas cautelares a su favor, cuando tenía 26 semanas de embarazo. Es decir, seis meses y medio de gestación. Un médico le había recomendado el aborto por malformación del feto, pero cuatro hospitales se negaron a brindarle el servicio diciendo que no había certeza de que la vida del feto no fuera viable.

El feto venía con “displasia septoóptica y una holoprosencefalia lobar”, lo que implica que no hay separación en los dos ojos, se genera una malformación en el cráneo y hay un déficit de desarrollo neurológico. Por eso, la Corte dijo que la medida cautelar que se tomó a su favor fue adecuada, ya que la mujer fue sometida a “varios exámenes y trámites que implicaron una demora desproporcionada en el cumplimiento de la orden médica del servicio de aspiración al vacío del útero para terminar el embarazo”, pese a que “cumplía las condiciones para el servicio”.

En otros casos de malformación, a las mujeres les exigen hasta órdenes judiciales.

Así le pasó a Carmen*, quien quedó embarazada por cuarta vez. En la ecografía notaron que el feto tenía anencefalia (anomalía que impide que se desarrolle el cerebro). Aunque solicitó la interrupción del embarazo, los médicos de un hospital público le exigieron una orden judicial. Al interponer una tutela, el juez alegó objeción de conciencia, y cuando el caso llegó a la Corte Constitucional, la mujer ya tenía 32 semanas, por lo que le hicieron una cesárea de urgencia. Cinco minutos después de la cesárea, el bebé murió.

En los casos de violencia sexual, aunque las normas dicen que solo se debe exigir una copia de la denuncia, las mujeres siguen teniendo problemas para abortar. Le ocurrió a Carolina*, quien tenía 14 años cuando solicitó un aborto porque había sido abusada por su padrastro. Después de tener la denuncia, acudió a un hospital. “Aunque yo cumplía con el requisito y les llevé una copia de la denuncia, me exigieron una orden judicial”, asegura.

* Nombres cambiados

Cuatro trabas
  • Demoras injustificadas: Aunque la norma dice que las instituciones médicas deben responder en 5 días las solicitudes de interrupción voluntaria del embarazo, a las mujeres les terminan exigiendo que vean a varios médicos y especialistas, las demoran en la asignación de citas y las enfrentan a trabas administrativas. En la mayoría de casos, sus solicitudes no son prioritarias.
  • Objeción de conciencia: A pesar de que la reglamentación de la Corte dice que si un médico argumenta objeción de conciencia para realizar un aborto, se debe encontrar a otro profesional que haga el procedimiento, en la práctica esto no se está cumpliendo. En muchos casos hay objeciones de conciencia institucionales y colectivas, que están prohibidas.
  • Exigencia de requisitos de más: En los casos de riesgo para la vida y la salud de la madre, como en los de malformación del feto, las normas dicen que se necesita un concepto de un médico que avale el aborto.
    Pero a las mujeres les exigen múltiples conceptos, juntas médicas, especialistas, visitas con sicólogos y hasta el permiso de terceros, como el de su pareja, padres, familiares, u órdenes judiciales.
  • Ausencia de servicios: Aunque el aborto fue despenalizado hace doce años, todavía hay instituciones médicas que no cuentan con profesionales que tengan conocimiento sobre cómo ofrecer este servicio, o sobre las técnicas adecuadas. Los mecanismos más eficientes en etapas tempranas son el misoprostol y la mifepristona, pero en el país solo hasta el 2012 se incluyó el primero en el plan de salud, y solo hasta el año pasado el Invima aprobó el segundo.
‘Instituciones no dan prioridad a estos casos’

Juan Carlos Vargas, asesor científico de Profamilia, confirma que a las mujeres les están exigiendo requisitos adicionales cuando piden la interrupción del embarazo.

¿Cuáles son las barreras comunes?

La principal barrera es que no hay prioridad en la atención. Muchas veces la mujer llega a su servicio médico pidiendo una consulta, y cuando manifiesta abiertamente que es para una IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo), la ponen en la lista de espera. La norma dice que estas citas deben ser prioritarias y que se deben atender en cinco días, pero en muchos casos no se cumple.

La principal barrera es que no hay prioridad en la atención

¿Qué requisitos les ponen de más?

Hay un desconocimiento de los requisitos de la sentencia del 2006 para cada causal. Para certificar el riesgo para la salud o la vida de la mujer, la norma dice que se debe exigir una certificación médica, no dice que debe ser de un especialista,
subespecialista o una junta. Pero las instituciones exigen pruebas de especialistas por las que las mujeres tienen que esperar mucho tiempo.

¿Y en casos de malformación fetal?

La norma dice que se debe exigir la certificación de un médico, generalmente basada en hallazgos ecográficos, pero las instituciones empiezan a decir que esa certificación no sirve, que la debe dar un perinatólogo, algo que a veces no está en todos los servicios. Generalmente, las malformaciones son muy grandes y la ecografía las logra detectar. En muchos casos, los ecografistas son médicos generales. Basta con su concepto, más el del médico que va a practicar el aborto y la voluntad de la madre.

¿Qué problemas han visto en casos de violencia sexual?

En esos casos, el único requisito que se debe exigir es la copia de la denuncia criminal, pero una de las grandes barreras es que algunos de los profesionales de la salud empiezan a hacer cálculos, no les creen a las mujeres y les dan a entender que el embarazo no fue por la violación. Son cálculos desobligantes.

Una de las grandes barreras es que algunos de los profesionales de la salud empiezan a hacer cálculos, no les creen a las mujeres y les dan a entender que el embarazo no fue por la violación

¿Qué porcentaje de mujeres podría estar sufriendo estas trabas?

La cifra de barreras no queda registrada, porque no hay forma de hacer el registro individual. Lo que sí sabemos es que la gran mayoría de abortos que llegan en momentos de gestación avanzados son los de mujeres que llevan bastante tiempo solicitando y han tenido muchísimas barreras.

¿Qué se debe hacer cuando el embarazo está avanzado?

Una vez el médico decide que la mujer cumple con las causales, hay dos momentos. El primero, que es el que requiere de una técnica específica, necesita de una persona que tenga entrenamiento. En Profamilia se tienen estos profesionales. El segundo momento, similar al de la atención obstétrica, se debe hacer en un hospital de complejidad 3. Muchas veces esos hospitales no dan la autorización o no se tiene el convenio. En esa fase hemos identificado que se requiere hacer sensibilización con los médicos, pues muchas veces incurren en tratos agresivos con las mujeres.

MILENA SARRALDE DUQUE
​JUSTICIA
milsar@eltiempo.com
En Twitter: @MSarralde

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