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Muerte de militares y golpes a grupos ilegales: ¿conflicto se recrudeció?
Muerte de alias Fabián

Tras el ataque a alias Fabian, cuerpos fueron recuperados por la Policía Nacional.

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Policía Nacional

Muerte de militares y golpes a grupos ilegales: ¿conflicto se recrudeció?

Tras el ataque a alias Fabian, cuerpos fueron recuperados por la Policía Nacional.

Al menos 18 uniformados han sido asesinados. También han caído fichas de disidencias y Eln.

En las última semanas, las Fuerzas Armadas –con inteligencia de la Policía– han lanzado dos bombardeos contra campamentos en los que se tenía información de jefes del Eln, en Chocó, y de las disidencias, en Guainía.

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Tras la primera operación, lanzada el 21 de septiembre, se confirmó la muerte de alias Fabián, señalado jefe del frente de guerra Occidental del Eln, quien alcanzó a salir vivo del operativo, pero perdió la vida mientras era atendido en una clínica de Cali.

(También: 'Fabián', jefe del Eln, murió en una clínica en Cali y no en bombardeo)

 Y está por confirmarse si el ‘Mono Ferney’, segundo de la estructura ‘Armando Ríos’ de las disidencias que delinquen en Guainía murió en el operativo contra una estructura en la que se reportó el hallazgo de 10 cuerpos.

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En ese mismo lapso de tiempo se han perpetrado hechos violentos que han cobrado la vida de más de 18 uniformados en acciones registradas en Putumayo, Caquetá, Valle del Cauca, Norte de Santander y Córdoba.

Solo en este último departamento murieron cinco soldados cuando se desplazaban por la zona rural de Puerto Libertador, en vehículos de la institución que fueron atacados con explosivos. Esta acción fue atribuida por las autoridades a la subestructura ‘Rubén Darío Ávila’, del ‘clan del Golfo’.

Se ha cerrado poco a poco
el grifo de la violencia, pero persiste un hilo de agua que hay que atender y muestra que el conflicto es muy profundo

Este diario reveló que entre el primero de enero y el 14 de septiembre de este año se había reportado la muerte de 110 uniformados en todo el país. Eso representa un aumento notable frente al año pasado, cuando fueron asesinados 47 agentes.

Analistas opinaron sobre si estos hechos, registrados en varias zonas del país, están marcando un recrudecimiento de la violencia o si es el ritmo normal de una confrontación permanentes.

Para Luis Eduardo Celis, asesor de la Fundación Paz y Reconciliación, hay que reconocer que después de la firma del acuerdo de paz –que ya cumple cinco años–, en Colombia hay una violencia “más acotada o centrada, si se quiere, en las rentas que hay en unos 180 municipios donde hay disidencias, dinámicas de antiguos paramilitares y la última de las viejas guerrillas, que es el Eln. Este ciclo de confrontación, más pequeño, sigue siendo un desafío”.

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Para el experto, los enfrentamientos, bajas de cabecillas y ataques a militares recientes están conectados a las viejas violencias y son consecuencia de “políticas fracasadas” para enfrentar a los actores armados.

Por su parte, el profesor de la Universidad Nacional Alejo Vargas aseguró que en lugar de catalogar estos hechos como un recrudecimiento de la guerra, los observa como “un rebrote de lo que podríamos llamar los rescoldos finales de una confrontación armada”.

Las minas antipersonal están siendo usadas por las disidencias de las Farc para asesinar a militares.

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Fuerza de Tarea Omega

Vargas sostuvo, en relación con las disidencias, que cada vez son más golpeadas por la Fuerza Pública, y que parece haber más procesos de descomposición de esas organizaciones.

En cuanto al Eln, aseguró que las operaciones que terminaron con la muerte de alias Uriel hace unos meses, así como con ‘Fabián’ la semana pasada, se manda “un mensaje contundente en el sentido de que la hora de buscar una salida concertada al conflicto llegó y no tiene sentido persistir en hechos de violencia”.

Ambos analistas coincidieron en señalar que los grupos guerrilleros tienen casi extinto el apoyo social que en algún momento intentaron lograr, lo que dificulta su persistencia y fortalecimiento.

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Sobre el ‘clan del Golfo’, cuyo máximo líder –alias Otoniel– es el hombre más buscado del país, el profesor Vargas señaló que, tras ser un grupo heredero del paramilitarismo, en los últimos años ha habido un cambio en su lógica armada, guiada por el control de economías ilegales, lo que lo ha llevado a enfrentarse con la fuerza pública.

Para Celis, pese a la gravedad de la situación, no se puede hablar de que el país esté inmerso en un conflicto con las lógicas del que se tuvo hace 15 o 20 años: “Uno de los logros del acuerdo es ese. Se ha cerrado poco a poco el grifo de la violencia, pero persiste un hilo de agua que hay que atender, y que muestra que el conflicto es muy profundo, que no es producto de la pandemia, sino de un orden demasiado precario y plagado de exclusiones”.

justicia@eltiempo.com

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