¿Por qué comunidades del Cauca defienden a narcos y guerrilleros?

¿Por qué comunidades del Cauca defienden a narcos y guerrilleros?

Habitantes de Argelia secuestraron por horas a equipo de Fiscalía y Ejército que incautó cocaína.

Movilizaciones sociales del 2017 en Colombia

Las comunidades del Cauca han sido activas en las protestas para exigir acciones del Estado. A veces, con desafíos abierto a las autoridades, como ocurrió en Argelia y Patía. 

Foto:

Archivo-EL TIEMPO

Por: Marisol Gómez Giraldo
23 de octubre 2018 , 06:07 a.m.

El domingo, solo dos días después de que una turba calculada en 500 personas retuvo en una cancha de fútbol de Argelia, Cauca, a 60 militares y funcionarios de la Fiscalía para evitar el despegue de un helicóptero con cocaína incautada, habitantes del municipio de Patía atravesaron vehículos en la vía a Popayán para detener el paso de autoridades que viajaban con un capturado del Eln.

Al final, tras rodear, atacar y rociar con gasolina el carro oficial en el que era transportado el guerrillero, lograron liberarlo. Era Didier Calvache Jiménez, alias Conejo, jefe de finanzas del frente ‘Manuel Vásquez Castaño’ del Eln.

Además del desconcierto que provocaron en las autoridades, estos dos hechos mantienen encendidas las alarmas de la Fiscalía y del Ministerio de Defensa.

¿Por qué pobladores de estos dos municipios caucanos se amotinaron contra las autoridades para evitar acciones contra narcotraficantes, en el primer caso, y contra un jefe del Eln, en el segundo?

Según conocedores de la realidad del Cauca, los hechos de Argelia y Patía obedecen a situaciones distintas, pero que guardan relación.

Mientras que en Argelia los campesinos y comerciantes habrían intentado salvar el dinero que narcotraficantes mexicanos les están pagando por la coca, en Patía la población habría apoyado al jefe del Eln porque no quiere que entren los narcos de México al municipio, y la guerrilla sería el muro de contención.

De hecho, la masacre de siete personas en Argelia el 3 de julio sería parte de la disputa con los narcos. La Fiscalía se la atribuyó al frente ‘José María Becerra’ del Eln.

“En Argelia, si hay un comprador de cocaína lo protegen porque todavía viven de los cultivos de coca”, afirma Camilo González Posso, director de Indepaz, organización que estudia el conflicto en las regiones.

Al referirse a lo ocurrido en este municipio, el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, advirtió que “los narcotraficantes responsables de la asonada y del secuestro” y de “movilizar en forma intimidante a la población” serán judicializados.

Además, dijo que no habrá “ningún espacio del territorio ajeno a la soberanía de las autoridades judiciales y militares”.

En Argelia tendría todavía influencia Pedro Luis Zuleta Noscué, indígena nasa que hizo parte del proceso de paz con las Farc pese a haber negado durante años que era guerrillero. La semana pasada fue incluido por autoridades estadounidenses en la Lista Clinton, que registra a empresas y personas relacionadas con dinero ilegal.

Campanazo al Gobierno

Según González Posso, lo que está pasando en este municipio es consecuencia de la demora del Estado para responder al plan de sustitución voluntaria que hicieron las comunidades desde el pasado gobierno, y que incluye la protección de una reserva forestal y la creación de una zona de reserva campesina (donde, entre otras cosas, no puede haber latifundios).

Ante la salida de las Farc de Argelia, Guapi y El Tambo, los narcotraficantes mexicanos, a través de sus intermediarios en Colombia, como el disidente alias Guacho, avanzan hacia estos municipios. “Mientras el Estado va a paso de tortuga, los narcotraficantes van a velocidad de helicóptero moderno”, enfatiza González.

Los narcos que avanzan en el Cauca están llegando desde El Charco y Tumaco (Nariño) y son los que controlan las salidas de cocaína por este puerto y por Buenaventura (Valle).

El más fuerte es el cartel de Sinaloa, pero hay otros, como el cartel de Jalisco Nueva Generación (poder criminal ascendente en México) y residuos de ‘los Zetas’. Todos, para garantizarse la posesión de la cocaína producida en Colombia, están sosteniendo y armando a las bandas criminales del país. Se calcula que están sacando 500 toneladas anuales de la droga por el Pacífico.

Y si bien han logrado influencia en municipios como Argelia, donde el viernes movilizaron a la población para evitar la salida de un helicóptero con cocaína incautada –finalmente la aeronave se accidentó por mal tiempo y murieron cuatro integrantes de la Fuerza Pública–, en Patía les sigue haciendo resistencia el Eln, que para eso, como se demostró el domingo, tiene el apoyo de la población.

El ministro de Defensa, Guillermo Botero, le dijo a La W que en pocos días serán capturados quienes liberaron al guerrillero.

Pero como dice Roberto Rodríguez, coordinador de la Comisión de Paz de la Universidad del Cauca, “en municipios en conflicto hay comunidades que se organizan para responder (con actos como los de Argelia y Patía) ante anuncios de fumigaciones (de cultivos ilícitos) desde helicópteros o drones”.

Lo peor es que los campesinos, por necesidad y ante la lentitud del Estado para ejecutar los planes de sustitución de cultivos ilícitos y responder a sus urgencias económicas, terminan sirviendo a los intereses de narcotraficantes y guerrilleros, y exponiéndose a ir a la cárcel por eso.

...requerimos de una intervención rápida e integral del Gobierno Nacional

Militares de trayectoria, los muertos en accidente

Militares de trayectoria, los muertos en accidente; el mayor Pedro Ignacio Granados, el capitán Edson Quintero Sánchez, el sargento Ramiro Santos Carvajal y el cabo primero Eduardo Ruiz Gutiérrez.

Foto:

EL TIEMPO

También en el norte hay disputa

Los narcotraficantes mexicanos y sus intermediarios en Colombia no solo van tras la cocaína que se produce en el Cauca, sino también tras la marihuana creepy, que tiene un poder cuatro veces superior a la corriente.

A su vez, sus conexiones son el ‘clan del Golfo’, disidencias de las Farc y el mismo Eln, dependiendo la zona donde entran. ‘Chumbi’ y ‘Camboya’, antiguos militantes del frente 30 de las Farc, compran directamente la producción de los estupefacientes en Corinto y Caldono (norte del Cauca) y manejan el inicio del corredor natural del Naya, en especial la vereda El Despunte, desde donde parten mulas cargadas con coca hasta Puerto Merizalde, la entrada a Buenaventura, en el Valle.

Allí mantienen un pacto de no agresión con los emisarios del ‘clan del Golfo’ al mando de alias Daniel, quien estaría pagándoles el ‘gramaje’ para evitar una guerra territorial. En esta zona, el Eln, a través del frente ‘Miller Perdomo’, ha tratado de incursionar en el tráfico de drogas sin mayores avances por la negativa de las disidencias a permitir su presencia.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
EDITORA DE PAZ Y JUSTICIA@MarisolGmezG

Piden intervención integral en Argelia

Tras el secuestro de María Caicedo, una líder de la asociación de cultivadores de coca, y los diferentes hechos de violencia presentados el fin de semana en Argelia, autoridades de ese municipio pidieron la intervención integral del Gobierno.

Según Diego Aguilar, alcalde de esta población caucana, a pesar de que los actos violentos en la zona disminuyeron tras la firma de los acuerdos de paz con las Farc, la comunidad todavía vive atemorizada.

“Muchos factores generadores de violencia continúan en el territorio. Por eso, requerimos de una intervención rápida e integral del Gobierno Nacional para superarlos”, manifestó el mandatario. Y agregó que la falta de oportunidades de los pobladores sería uno de los principales motivos por los cuales se han dedicado a cultivar la hoja de coca.

Cabe recordar que Cauca es el cuarto departamento con mayor área sembrada con coca, según el último estudio de la ONU. Y su zona montañosa es uno de los núcleos con mayor densidad de cultivos ilícitos en Colombia. De hecho, en El Plateado, centro poblado de Argelia, se concentra gran parte de las plantaciones de hoja de coca en ese departamento.

Entre enero y septiembre de este año, 16 personas que apoyaban la sustitución de cultivos ilícitos fueron asesinadas en ese departamento.

En opinión del senador Feliciano Valencia, los determinantes de la violencia en esta zona del país están relacionados, entre otras cosas, con el retorno de las disidencias a las áreas abandonadas por las Farc y con la disputa por el control territorial y el negocio de la industria del narcotráfico. A ello se le agregan el histórico olvido estatal y las fallas en el acceso a educación, vivienda y salud.

POPAYÁN

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