Colombia enfrenta reto de acabar con más de 170.000 hectáreas de coca

Colombia enfrenta reto de acabar con más de 170.000 hectáreas de coca

Corte mantuvo requisitos para que Gobierno pueda volver a usar glifosato en lucha antidrogas.

Erradicación Bajo Cauca

Erradicación

Foto:

Cortesía Séptima División del Ejército Nacional.

Por: Justicia
18 de julio 2019 , 06:03 p.m.

Este jueves, la Corte Constitucional decidió, tras una discusión que duró varios días, las condiciones para que el Gobierno pueda volver al glifosato en aspersiones aéreas contra los cultivos ilícitos, pero hizo una precisión clave. 

La precisión que ahora hace la Corte es que la evidencia científica de que el glifosato no causa daños para la salud y el medioambiente, una de las condiciones que debe cumplir el Gobierno, "ha de entenderse en los términos del apartado final de la parte motiva de la sentencia, es decir, que no equivale a demostrar por una parte que existe certeza absoluta sobre la ausencia del daño, ni equivale a demostrar que la ausencia de daño es absoluta, o que la actividad no plantea ningún riesgo absoluto", dijo Gloria Ortiz, presidenta de la Corte Constitucional.

La discusión que hace la Corte Constitucional sobre las condiciones para autorizar el glifosato como herramienta contra los cultivos ilícitos tiene de fondo que el país alcanzó niveles históricos de coca el año pasado, cuando según la medición de Naciones Unidad hubo 171.000 hectáreas sembradas con coca en el país.

Además, la medición realizada en 2018 por Naciones Unidas, sobre los cultivos detectados en 2017, da cuenta de que también se alcanzó una producción de cocaína ese año que llegó a las 1.379 toneladas, la cifra más alta en toda la historia.

De acuerdo con el informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci) de la ONU, en 2017 el potencial de producción de cocaína creció un 31 por ciento con respecto al 2016 y la diferencia de esta cifra con la de aumento de cultivos (17 por ciento) se explica porque los narcos han logrado tener cultivos de mayor productividad y sobre todo porque hay zonas del país donde las matas de coca tienen varios años sin haber sido atacadas por el Estado: son más altas y por lo tanto tienen más hojas que van a la producción de cocaína.

La medición reveló que el 64 por ciento del incremento se encuentra en los departamentos de Antioquia, Putumayo, Norte de Santander y Cauca.

Nariño con un 7 por ciento de incremento, sigue siendo el departamento más afectado por los cultivos de coca a pesar de que allí crecieron menos que en el resto del país.

Entre los municipios, Tumaco continúa siendo el de mayores cultivos, a pesar de que la coca se redujo en un 16 por ciento.En cuanto a la reducción, Guaviare fue el departamento con más disminución, allí se reportaron 1.915 hectáreas menos que en 2016.

Avances en erradicación

Por otro lado, luego de la suspensión del glifosato, el Gobierno continuó usando otras herramientas para atacar los cultivos ilícitos, entre esas la erradicación forzada y este año, la meta de esa erradicación ya va cumplida en un 50 por ciento.

El presidente Iván Duque estableció la meta anual de erradicación en 80.000 hectáreas y a corte del 7 de julio, la Fuerza Pública ya había acabado con 39.720 hectáreas sembradas con matas de coca en los 10 departamentos que fueron priorizados y que concentran cerca del 92 por ciento de los cultivos de uso ilícito en el país.

La Policía Nacional ha eliminado 18.231 hectáreas y las Fuerzas Militares 21.489. En promedio, se están erradicando unas 200 hectáreas por día.

Para apoyar la labor de los uniformados el Gobierno dispuso de $ 80.000 millones para contratar 2.100 civiles que integran 100 Grupos Móviles de Erradicación Forzada, los cuales están trabajando en: Nariño, Putumayo, Norte de Santander, Cauca, Caquetá, Antioquia, Guaviare, Meta, Bolívar y Córdoba.

La dirección Antinarcóticos de la Policía priorizó su labor en Tumaco (Nariño), donde logró erradicar 8.034 hectáreas. En Tarazá y Nechí (Antioquia), 5.771 y en Puerto Asís (Putumayo), 4.293 hectáreas.

Herramientas fallidas

En junio del 2017 se anunciaron por parte del Ministerio de Defensa y la Policía Antinarcóticos dos sistemas que se iban a utilizar para agilizar la aspersión terrestre: la utilización de drones y de orugas.

Pese a la expectativa generada y la afirmación de que 10 drones entrarían en operación y dos orugas ese mismo mes, lo cierto es que los pilotos fallaron y se perdieron más de 200 millones de pesos en dos iniciativas que no fueron viables sobre el terreno.

Los drones no lograron la resistencia para cargar el suficiente glifosato para cumplir con el proceso, y las orugas eran muy pesadas para la agreste geografía del país.

JUSTICIA
En Twitter: @PazYJusticiaET

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