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El expediente de la Policía contra los ‘narcos puros’ del país
Cargamento de cocaína

El año pasado la Fuerza Pública colombiana incautó 505 toneladas de cocaína.

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EFE

El expediente de la Policía contra los ‘narcos puros’ del país

La Dijín perfiló a estas  personas vinculadas a actividades ilegales que viven en medio de lujos.

Germán Eduardo Bonilla Acosta fungía en Cali como un próspero empresario dedicado a la venta y compra de carros. De hecho, su debilidad eran los carros de alta gama.

De igual forma, Bonilla compraba casas en la capital del Valle, en sectores de estrato 6, las cuales remodelaba contratando a reconocidos arquitectos. Dichas casas las habitaba esporádicamente, rotaba su uso, como una forma de evitar a las autoridades.

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Otra de las actividades comerciales de Bonilla era la compra de lotes con buena proyección de venta. Construía casas o fincas y los vendía a través de terceros.

Visitaba restaurantes de alto nivel y era considerado un hombre de gustos refinados, por eso, la sociedad vallecaucana se sorprendió cuando Bonilla, alias el Negro, fue capturado en enero por la Policía en coordinación con agentes de la DEA.

La investigación adelantada por la incautación de 2,5 toneladas de cocaína (2016) en zona de frontera entre México y Guatemala lo puso en el radar de las autoridades. La droga era transportada en un sumergible que salió de Puerto Merizalde, en Buenaventura, hacia Estados Unidos.

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En el dosier en su contra se advierte que el ‘Negro’, a finales de 2018, “realizó coordinaciones con carteles mexicanos enviando 584 kilos de clorhidrato de cocaína, donde él mismo verificó la llegada y entrega, recibió el pago de 1,9 millones de dólares, dinero que fue consignado en diferentes giros a cuentas de terceras personas en Colombia”.

Su nombre aparece en el expediente realizado por perfiladores expertos de la Policía que hacen seguimiento a los llamados ‘narcos puros’.

El documento, al que tuvo acceso EL TIEMPO, caracteriza a personas asociadas a actividades ilegales que tienen como prioridad “no llamar la atención y mezclarse en las altas esferas de la sociedad con la fachada de prósperos comerciantes”. Son inversionistas en proyectos constructivos, agropecuarios, empresariales, lo que les permite lavar dinero en estas fachadas y así lograr estar por fuera del radar de las autoridades.

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Tienen contactos en toda la cadena productiva y por eso terminan siendo valiosos para el engranaje de las redes criminales y son buscados por grupos armados para potenciar sus ganancias.

Sus contactos no conocen sus nombres verdaderos, y muy pocas veces se exponen a ser vistos en medio de las negociaciones, manejan un bajo perfil

En el informe policial también aparece Alejandro Correa Aristizábal, capturado en Sabaneta, Antioquia, el 4 de febrero de este año. Su detención se registró porque agencias antidrogas de Brasil lo habían solicitado en extradición, y tenía circular roja de Interpol.

Su nombre aparece asociado a la mayor operación contra el lavado de activos en Brasil, y en Colombia se movía con un bajo perfil dedicado a actividades comerciales. En Brasil, Correa debe responder por tráfico internacional de cocaína, homicidio y asociación criminal con fines de narcotráfico.

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Las autoridades brasileñas lo relacionan desde 2017 con “la coordinación para el transporte de cocaína vía marítima y su posterior comercialización en los mercados europeos”. Él sería socio de la red criminal ‘Comando Capital’ (principal cartel de Brasil), y estaría ligado al tráfico de más de 40 toneladas de cocaína.

Para las autoridades de Europa, Correa era considerado como “un objetivo de alto valor” ya que, según la investigación, los envíos de cocaína realizados por la organización tuvieron como destino Bélgica, Francia, Holanda, España, Italia, Alemania y Portugal, en Europa, y Senegal y Cabo Verde. Ocultaban la droga en plataformas y contenedores flat rack, los cuales se utilizan para el transporte de carga pesada y mercancía especial por vía marítima.

Las pugnas internas de narcotráfico, los ‘narcos puros’ las resuelven sin necesidad de hacer públicas su retaliaciones, y para ello se valen de las llamadas ‘oficinas de cobro

En Colombia, tanto Bonilla como Correa tenían varios negocios legales, y ambos son señalados de tener nexos directos con las redes que procesan la cocaína –en los enclaves de producción– y con los grandes capos del narcotráfico en el exterior para el envío y comercialización de los alcaloides. “Sus contactos no conocen sus nombres verdaderos, y muy pocas veces se exponen a ser vistos en medio de las negociaciones, manejan un bajo perfil”, señala el informe realizado por la Dirección de Investigación Criminal (Dijín) de la Policía.

Los investigadores señalan que dichos narcos se ‘cotizan’ por los contactos que logran tener en los territorios donde están las siembras ilícitas y con redes como las disidencias de las Farc, el Eln, el ‘clan del Golfo’ y hasta con los compradores en el exterior.

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“Las pugnas internas de narcotráfico, los ‘narcos puros’ las resuelven sin necesidad de hacer públicas su retaliaciones, y para ello se valen de las llamadas ‘oficinas de cobro’”, le aseguró a este diario el general Fernando Murillo Orrego, director de la Dijín.

Y añadió que estas personas logran conseguir lo que se necesite para mantener el negocio funcionando, como apoyo logístico –lanchas, semisumergibles, carros, personal, químicos– para el proceso y comercialización de la droga, “como lo podían hacer los más sofisticados carteles de años atrás”, puntualizó.

De allí que sean respetados por las organizaciones criminales, por lo cual es clave lograr su identificación y captura para afectar las operaciones de las redes de traficantes.

Lavado de activos

El director de la Policía Judicial señala que los ‘narcos puros’ han adquirido conocimientos que les permiten burlar el sistema financiero y las leyes para poder blanquear sus activos.

Para ello cuentan con herramientas tecnológicas que les permiten mutar a pasos gigantes la manera de operacionalizar todos los eslabones del narcotráfico”, afirmó el oficial.

Configuran empresas de papel en el exterior, las cuales respaldan con altas inversiones en sectores sociales.

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A la vez, contratan núcleos familiares a fin de que presten sus nombres para ‘bajar los dividendos ilícitos’, a través de medianas empresas que les subsidian.

El documento detalla que los ‘narcos puros’ solo bajan un poco la guardia en el tema del anonimato en sus relaciones con carteles de drogas en Centroamérica y México para lograr vínculos de confianza.

Y, en cambio, en Colombia sí acuden a fachadas “para evitar que la Fuerza Pública los considere como objetivos de alto valor”.

A esta generación de narcotraficantes les gusta vivir cómodamente en estratos altos. Evitan los esquemas de seguridad, a menos que se cierna algún tipo de amenaza. Su núcleo familiar goza de un alto nivel de vida, pero evitan las excentricidades, como era la marca de los viejos capos.

Cuentan con herramientas tecnológicas que les permiten mutar a pasos gigantes la manera de operacionalizar todos los eslabones del narcotráfico

Redes y sociedades

Los investigadores de la Dijín concluyeron que los ‘narcos puros’ tienen emisarios en las zonas fronterizas, “donde tienen puntos geográficos estratégicamente ubicados, lo que les permite un libre tránsito de los alijos de cocaína”, recalcó el general Fernando Murillo.

De hecho, una de esas fronteras es la de Venezuela, donde han logrado alianzas con las disidencias en Guaviare y Meta, que los abastecen de cocaína, la cual movilizan por vía fluvial y terrestre hacia pistas clandestinas o zonas costeras venezolanas.
Otro punto estratégico identificado es la frontera tripartita con Perú y Brasil.

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En ese sector “han articulado redes de lavado de activos y transacciones de dinero utilizando casas de cambio, bienes y actividades comerciales. Además de la creación de ‘pirámides’ para garantizar la inversión de dineros en el narcotráfico”, señala el informe de la Dijín.

Y en Buenaventura y El Naya (límites de Valle y Cauca) tienen alianzas con las disidencias y ‘la Local’, logrando una plataforma de distribución de droga hacia Centroamérica, México y Estados Unidos.

JUSTICIA

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