Glifosato, una controversia que vuelve a tomar vuelo

Glifosato, una controversia que vuelve a tomar vuelo

Germán Castro Caycedo dice que parece que se ha olvidado que el país fue condenado por usarlo.

Glifosato, una controversia que vuelve a tomar vuelo

Imagen del 2006 que registra fumigaciones sobre cultivos de coca en el área de San Miguel, en el Putumayo.

Foto:

Federico Puyo

04 de septiembre 2018 , 10:54 p.m.

Menos de un mes después de que el Tribunal Superior de San Francisco y la Corte Suprema de California condenaron al fabricante del glifosato como causante de un cáncer terminal en el jardinero DeWayne Johnson, el Gobierno colombiano insinúa la posibilidad de retomar las aspersiones con esa sustancia.

Como lo registró la prensa el pasado 10 de agosto, Monsanto, el fabricante, fue condenado a indemnizar al jardinero con 289 millones de dólares, luego de que se comprobó que la causa del cáncer que cubre de llagas el ochenta por ciento de su cuerpo ha sido la utilización de herbicidas, cuyo ingrediente químico principal es el glifosato.

Voceros de la Agencia de Protección Ambiental de California señalaron que hoy se adelantan en ese estado otras 5.000 demandas interpuestas por pacientes de cáncer atribuido al uso del glifosato.

En el 2015, un estudio de la Agencia Internacional de Investigaciones del Cáncer, de la Organización Mundial de la Salud, había clasificado el herbicida Roundap/Glifosato como “potencialmente cancerígeno para los humanos”.

Por otra parte, a partir de julio de aquel año, el herbicida había ingresado al listado estatal de California –la región agrícola más importante de Estados Unidos– como una de las sustancias que producen cáncer.

No obstante, la semana pasada, el ministro de Defensa, Guillermo Botero –un experto en comercio–, refiriéndose al herbicida, dijo en el Senado y frente a las cámaras de la televisión: “No conozco, ni existe en el mundo, un ‘pesticida’ mejor que el glifosato. Hay que regresar a las fumigaciones aéreas con este ‘plaguicida’ ”.

Botero será parte de una delegación del Gobierno colombiano a Washington, donde un tema clave será de nuevo la utilización del glifosato, justamente como está prohibido en los mismos Estados Unidos.

Por su parte, la ministra de Justicia, Gloria María Borrero, sentenció el lunes en este diario: “Estamos analizando si volvemos o no a la fumigación aérea”.

Sin embargo, a pesar de que el 26 de junio del 2017 el gobierno pasado ordenó suspender las fumigaciones con aviones estadounidenses atendiendo el concepto de autoridades ambientales y científicas nacionales e internacionales, y la determinación de la Corte Constitucional para proteger la salud de millones de colombianos, este gobierno señala la posibilidad de ir en contra de lo acordado.

En diez por ciento de la población afectada estaría en riesgo de procrear hijos con malformaciones congénitas

Una consecuencia

El crecimiento de los cultivos y de la producción de cocaína en Colombia es la consecuencia de estar en la órbita de Estados Unidos, el mayor consumidor de drogas de la humanidad y quienes promovieron y estimulan la fabricación y el tráfico de estupefacientes en este país.

En contraste, nadie señala hoy en Washington su intranquilidad por lo que aseguró públicamente Thomas McLarthy, asesor del presidente Bill Clinton, en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Lima, en el año 2001: “Estados Unidos, con menos del cinco por ciento de la población del mundo, consume el cincuenta por ciento de la droga que produce el mundo”.

Luego, en febrero del año 2017, un informe de la Organización de las Naciones Unidas presentado en Caracas ratificó la cifra, agregando algo: “Estados Unidos, con el cinco por ciento de la población mundial, encabeza la lista de países consumidores de droga en el mundo”.

Esta es la peor epidemia de drogas que hemos sufrido en Estados Unidos

Y ante el consumo de estupefacientes, el 26 de octubre del mismo año, el presidente Donald Trump declaró la “emergencia nacional de salud pública”. La razón: solo en el año 2016 murieron en ese país 35.000 estadounidenses por sobredosis causadas por el consumo de drogas fabricadas con base en el opio.

Se trata de 35.000 de los 70.000 fallecidos por consumo de drogas en general, incluidos los opiáceos legales de las farmacias y los sintéticos ingresados de contrabando desde China. Y de heroína pura procedente de México.

Según él, “esta es la peor epidemia de drogas que hemos sufrido en Estados Unidos y la peor crisis en la historia de la humanidad por causa de ese consumo”. Trump dijo también: “Hay que enfrentar esa realidad: aquí millones son adictos”.

Pero, por otras fuentes, su gobierno señaló que en el año 2018 se habían registrado 174 muertes diarias por sobredosis con diferentes sustancias.

Trump remató diciendo: “En este país se consume también la droga Fentanyl, cincuenta veces más poderosa que la heroína, y se está comerciando a través del sistema de correos”.

Luego, en febrero del 2018, un nuevo estudio dado a conocer por la Organización de las Naciones Unidas reveló que Estados Unidos consume el 73 por ciento de las drogas sintéticas que produce el mundo.

Antecedente

Hoy, cuando aquí algunos ministros anuncian el posible regreso de las fumigaciones aéreas, parece haberse olvidado que Ecuador condenó a nuestro país a suspenderlas en inmediaciones de su frontera.

En marzo del año 2008, Quito demandó a Colombia ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya “por los graves daños genéticos causados a la población fronteriza expuesta por Colombia con glifosato”.

Un estudio académico reveló que “por la incidencia de estos herbicidas, un diez por ciento de la población afectada estaría en riesgo de procrear hijos con malformaciones congénitas... Y dejar un rastro negativo en el ambiente, el suelo, las plantas y los animales”.

Según documentos, “los herbicidas poco afectan los cultivos porque la coca es fumigada con melaza y aquello evita que el matamalezas destruya las hojas”.

En el año 2013, tras aceptar su culpabilidad, Colombia fue condenada a pagar una indemnización de quince millones de dólares y abstenerse de fumigar a menos de diez kilómetros de la línea fronteriza.

Analizando el costo de nuestra guerra contra la coca, el glifosato de Monsanto –hoy propiedad de Bayer– ha sido el único ganador después de 30 años. Según cálculos oficiales, la firma estadounidense se ha llevado el 85 por ciento de los millones de dólares aportados por los impuestos que pagan los colombianos por esta lucha.

Los promotores

Se ha señalado arriba que Estados Unidos fue el promotor y, luego, quienes estimulan con su consumo la producción y el tráfico de estupefacientes en Colombia.

El punto de partida para la investigación fue Vietnam, pues somos víctimas directas de la invasión a aquel país.

Según historiadores vietnamitas, en la contienda, ese país apeló tanto a la guerra de guerrillas como al suministro de toneladas de marihuana a los soldados estadounidenses “para minar el futuro de aquel imperio”.

Conclusión: desde el regreso del primer contingente de relevo a los Estados Unidos, los excombatientes comenzaron a buscar marihuana y alguien dijo que la encontrarían “en un país llamado Columbia”.

En la década de los 30, como a Estados Unidos, fue importada a Colombia para obtener cáñamo, pero aquello no prosperó y ahora existían ciertas cantidades en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Enterados de aquello, los consumidores lograron contactos con estudiantes de Santa Marta y Barranquilla en universidades de Estados Unidos y les pidieron que les llevaran marihuana.

Este año escuché a tres de aquellos: gente de clase económica alta conocida en esa región. Ellos comenzaron por llevar dos maletas con yerba, cubierta con camisetas. Cero problemas en la aduana. Luego, tres maletas. Más tarde, cuatro...

Pero pronto los estadounidenses empezaron a comprar aviones Douglas DC-3 y DC-4, que comenzaban a ser retirados de las aerolíneas comerciales, y se vinieron por ella.

Su contacto con personal de servicio en aeropuertos y hoteles produjo el ingreso de esta clase social al narcotráfico, y a partir de allí, los de arriba y los de abajo bailaron al son de los dólares que iban llegando en cantidades.

Y, después, ¿sabe cómo fue el plante? Utilizando los Cuerpos de Paz

Pero también la cocaína

Sondeando en el tema, sostuve varias entrevistas con Pablo Escobar. Yo lo había conocido en el Capitolio Nacional cuando era congresista suplente del representante antioqueño a la Cámara Jairo Ortega Ramírez.

“Mire –dijo Escobar–. Nosotros no conocíamos la cocaína. Es que hasta comienzos de los 70, aquí el supernegocio era el contrabando de whisky y cigarrillos, que entraba por Urabá. Hasta entonces, ¡nada de coca!

“Pero recuerdo que de un momento a otro llegó a Medellín un gringo solo y luego dos, y después cuatro, y fueron ubicándose más o menos en las afueras de la ciudad y, claro, pronto corrió la bola:

“Que ellos traían pasta de coca del Ecuador y que habían montado un laboratorio para fabricar cocaína. Ese fue el primero que hubo en Colombia.

“Para ese trabajo trajeron a ecuatorianos y consiguieron aquí a algunos ‘manes’ jóvenes para que ayudaran a refinar, de manera que los gringos la hacían y ellos mismos empezaron a llevarla para los Estados Unidos.

“La primera mula que se conoció en Medellín fue un tal Jack. Él, en persona, venía, se hospedaba en un hotel común y se llevaba de regreso dos kilos, tres kilos, cinco, seis...

“Luego empezaron a aparecer más, y montaron otra cocina por los lados de La Estrella, y, hombre, ellos se llevaban la cosa de distintas maneras: unos se venían de paseo, dizque con la señora y los niños... El cuento de la familia norteamericana. Otros, dizque en luna de miel, pero, a veces con dos mujeres... Las cargaban con coca y las devolvían para Miami.

“Los gringos fueron los que idearon lo de las maletas de doble fondo para esconder la mercancía, entre otras cosas, mala, porque en esa época todavía no se trabajaba bien. ¿Usted cree que en esa época se veía siquiera una escamita concha nácar? Basura. Pero, de todas maneras, ellos fueron los pioneros.

“Y, después, ¿sabe cómo fue el plante? Utilizando los Cuerpos de Paz: unos gringuitos jóvenes que se hacían los maricas y empezaron a llegar y a invadir este país en son de paz, pero terminaron en son de coca, trayendo pasta del Ecuador.

“Pero, ¿a qué va mi cuento? –continúa–. Pues, hombre, a que nuestros capos del contrabando dejaron esa joda y se metieron a traficar y luego a producirla trayendo pasta del Ecuador y del Perú:

“Creo que el primero que se pasó a la coca fue don Alfredo. Luego dimos el salto don Alberto, Ramoncachaco, lo di yo, lo dieron todos los que trabajábamos en la seguridad de los capos...

“Recuerdo que una vez Don Alfredo le preguntó al tal Jack dónde habían conocido la cocaína los gringos, y él le dijo que en Alemania”.

Según el libro High Hitler (octubre 2016), una investigación de Norman Ohler, para 1937 el primer productor de cocaína del mundo era Berlín. Los grandes laboratorios farmacéuticos germanos la producían a partir de la pasta que importaban del Perú. Luego, a raíz del desembarco en Normandía –Segunda Guerra Mundial–, los estadounidenses la conocieron en aquel país.

GERMÁN CASTRO CAYCEDO
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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