‘Felipe Torres’ pide al Eln que declare el cese unilateral

‘Felipe Torres’ pide al Eln que declare el cese unilateral

‘Militantes serán eliminados si mantienen su acción terrorista’, dice el exjefe de esa guerrilla.

Carlos Velandia, ex integrante del Eln

Carlos Velandia le pide a su antigua agrupación que libere a todos los secuestrados.

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Claudia Rubio / EL TIEMPO

Por: Yamid Amat
20 de enero 2019 , 01:36 a.m.

Uno de los más conocidos excomandantes del Eln, Carlos Arturo Velandia, quien militó en esa guerrilla con el nombre de ‘Felipe Torres’, condenó severamente el atentado cometido contra la Escuela de Policía General Santander y dijo que los jóvenes que se preparan en el Ejército o en la Policía son intocables porque no están en un campo de batalla.

Velandia calificó el acto terrorista de irracional. Le pidió a su antigua agrupación que libere a todos los secuestrados y declare un cese unilateral de acciones ofensivas. Si no lo hacen, están condenados a ser aniquilados.

Uno de los más conocidos excomandantes del Eln, Carlos Arturo Velandia, quien militó en esa guerrilla con el nombre de ‘Felipe Torres’, condenó severamente el atentado cometido contra la Escuela de Policía General Santander y dijo que los jóvenes que se preparan en el Ejército o en la Policía son intocables porque no están en un campo de batalla.

Velandia calificó el acto terrorista de irracional. Le pidió a su antigua agrupación que libere a todos los secuestrados y declare un cese unilateral de acciones ofensivas. Si no lo hacen, están condenados a ser aniquilados.

“El ataque contra la Escuela de Policía fue un acto de irracionalidad suprema. En primer lugar, porque en una academia, una escuela, están jóvenes estudiantes que no hacen parte de un cuerpo de armas; no son muchachos que estén preparados para la guerra ni están en un campo de batalla. Son absolutamente intocables”.

¿Cabría la opción de pensar que fue un acto ideado por el autor del atentado?

No. Eso no lo hizo un militante aislado; detrás hubo una organización. No fue una acción espontánea; esto requiere técnica, capacitación, acopio logístico, de apoyos. Esto ni se hace de un día para otro, ni podría hacerlo una sola persona.

¿Qué pudo haber pretendido el Eln con semejante acción?

Lo que hubiera pretendido no lo iba a lograr con semejante acción. Salvo que quisiera dinamitar con ello las posibilidades de paz. Si ese era el propósito, lo logró.

¿Habrían pretendido presionar al Gobierno para dialogar?

Si eso era, obtuvieron exactamente el propósito contrario, totalmente adverso.

Y, ante la reacción nacional que produjo el atentado y ante la reacción del Gobierno de suspender cualquier opción de diálogo, ¿cuál es el futuro?

Temo que es la guerra entre las dos partes: abierta, sin tregua y sin cuartel. Fundamentalmente, en los territorios donde están las estructuras del Eln, que son Arauca, Catatumbo, sur de Bolívar, Chocó, norte del Cauca y Nariño.

Si las armas del Eln serán el terrorismo, ¿tiene alguna opción de victoria?

No. Ninguna. Esa guerra no tiene posibilidades de victoria alguna; es una guerra que está en sus últimos estertores, estos son los remanentes de una guerra inacabada. Incluso, las estructuras supérstites nunca van a ser mayores que las anteriores; aquí, la guerra hay que ayudarla a bien morir.

¿Qué pudo haber sido lo que condujo a semejante metamorfosis del Eln?

Le insisto: la irracionalidad. Quien haya tomado la decisión se equivocó de manera categórica. Logró todo lo contrario; esa acción solo generó desgarraduras. No hizo más revolucionario al Eln ni debilitó al Estado.

Fue un acto criminal que lo único que genera es más dolor y más odio, más resentimiento

Fue un acto criminal que lo único que genera es más dolor y más odio, más resentimiento.

¿Qué supone o qué significa el hecho de que durante muchos meses, el Eln haya estado dedicado a pensar y planear el atentado?

Me atrevo a pensar, pero esto es totalmente especulativo, que el Eln creía que al entrar a la Escuela de Cadetes de la Policía con un carro bomba de las características ya conocidas y poderlo ubicar en la comandancia iba a lograr golpear un centro neurálgico de decisión de la Policía Nacional; pero terminaron afectando a los jóvenes estudiantes. Se equivocaron.

Cuba y Venezuela, a través de sus gobernantes, descalificaron y condenaron el atentado. Pero los dos países albergan a dirigentes del Eln. ¿Qué va a pasar?

Esos dos países no podían hacer una cosa distinta a la que hicieron. Estos dos países han dado muestra de una gran solidaridad con el pueblo colombiano apoyando los procesos de paz; tanto Cuba como Venezuela han dado muestras fehacientes de apoyar la paz, lo hicieron con las Farc y lo están haciendo con Eln; el rechazo al atentado, su solidaridad con Colombia, pone en calzas prietas al Eln.

¿Cree, entonces, que debería haber una acción consecuente contra la permanencia en Venezuela y en Cuba de los dirigentes del Eln?

Yo creo que sí, y creo que muy seguramente, al suspenderse las conversaciones y al no ser útil la mesa, y si el Eln llegase a ser declarado una organización criminal, se le retirarían los salvoconductos y deberían regresar al país.

Pero ¿qué es lo que deberían hacer Cuba y Venezuela?

Aplicar el protocolo de final de unas conversaciones de paz.

El Eln dejó de tener ideología de insurgencia para desarrollar acciones terroristas, como las del jueves. ¿Eso no es un acto criminal?

Sí. Sin duda alguna. Y provocar la suspensión de toda posibilidad de diálogo de paz significa abrir un nuevo periodo de guerra, quizá por 30 años, cuando estábamos en la posibilidad de cerrar la guerra en Colombia.

¿El Eln tiene algún futuro distinto al exterminio?

No, yo creo que no, yo creo que el Eln tampoco está preparado, ni tiene los recursos ni tiene cómo sostenerse en una guerra de larga duración.

Con la acción terrorista contra la escuela, ¿quedó condenado a su derrota militar?

Yo creo que el Eln está caminando por la senda de su propia derrota.

***

Usted fue gestor de paz bajo el gobierno Uribe y bajo el gobierno Santos. ¿Qué pasó?

La gestión de paz depende de que las partes crean que lo que uno hace puede ser útil, pues llaman y piden que ayude.

¿Y qué pasó?

Yo me he hecho oír de unos y otros a través de los medios. Pero no me llamaron.

¿No hay intenciones de paz del Eln?

Las intenciones de paz nunca pasaron de la expresión de buena voluntad, y debieron pasar de la buena voluntad a la toma de decisiones, pero no las tomaron. Una cosa decían y otra cosa decidían.

Las intenciones de paz nunca pasaron de la expresión de buena voluntad, y debieron pasar de la buena voluntad a la toma de decisiones, pero no las tomaron

Yo siempre les reclamé a las dos partes: es el momento de parar el discurso, ya lo saben el uno y el otro, es el momento de tomar decisiones. Nunca las tomaron.

¿Y cuál es el futuro?

Vamos a tener un escenario del incremento de los fenómenos de violencia en los territorios donde está el Eln: en la frontera y la transfrontera con Venezuela, allí están desde hace 40 años; hago esa acotación para que no se crea que eso de estar tras la frontera es un fenómeno del chavismo o de la revolución bolivariana. No. El Eln lleva 40 años en la frontera con Venezuela.

¿Refugiándose en Venezuela?

No, no refugiándose; es como su territorio, allí, la frontera...

¿El Gobierno de Venezuela los ha consentido ahí?

Es que yo recuerdo cuando los gobiernos de Herrera Campins, de Lusinchi, de Carlos Andrés Pérez, ninguno de ellos era bolivariano, y menos chavista, y ahí estaba el Eln. Es más, el Eln combatió a la Guardia Nacional y el Ejército de Venezuela. El Eln se tomó la base de Cutufí en el 82; en el 84 se tomó la base de Cararabo y recuperó todo el armamento. El Eln ha estado allí desde hace mucho tiempo.

En su opinión, ¿el Gobierno de Venezuela ha sido inactivo contra el Eln?

Lo que pasa es que las condiciones en la región se han modificado y el Eln, hoy por hoy, asume la revolución bolivariana como propia y a los revolucionarios bolivarianos, pues le sirve a todo aquel que los apoye, máxime cuando está en una condición de precariedad y de dificultad en un contexto de región.

Pero ¿cree que habrá una actitud contra el Eln por parte de Venezuela?

Yo creo que sí, en la medida en que encuentre también una actitud más amable del Gobierno colombiano y haya una actitud de cooperación para la lucha contra la criminalidad; muy seguramente, en ese escenario, el Gobierno de Venezuela podrá decirle al Eln: se va de aquí o lo saco.

Pero el Gobierno de Colombia ha dicho que no dialoga con dictadores...

Cerrarse al diálogo es una dificultad. Ha pasado con el Eln y también ha pasado con Venezuela. Lo peor que nos ha ocurrido es que no haya un teléfono rojo ni con el uno ni con el otro, como siempre debe haber; si lo hubo entre Estados Unidos y la Unión Soviética en los momentos más agudos de la Guerra Fría, y podrían odiarse y si se ven, se sacan los ojos, pero siempre hubo eso que se llamaba el teléfono rojo, que permitía en momentos de grave crisis levantarlo y conversar para evitar el uso de armas nucleares.

¿Debería existir un teléfono rojo entre los gobiernos de Colombia y Venezuela?

Totalmente. No me cabe la menor duda y debe haber cooperación contra la criminalidad y el contrabando. El Gobierno colombiano no puede graduar al Gobierno venezolano como su enemigo. Es que no estamos en guerra contra Venezuela. Venezuela es un país amigo, siempre lo ha sido y ha prestado unos servicios extraordinarios e invaluables a la paz del país.

Venezuela es un país amigo, siempre lo ha sido y ha prestado unos servicios extraordinarios e invaluables a la paz del país

Todo lo que ha hecho con las Farc y todo lo que ha hecho con el Eln lo ha demostrado. No hablo de que desaparezcan problemas político-ideológicos, pero esto no puede llevarnos a una confrontación. En cualquier circunstancia, siempre será útil el diálogo.

¿Conoció la declaración de las Farc de repudio, rechazo y condena al atentado?

Me parece que es lo que debían hacer y celebro el hecho porque debían demostrarles a la sociedad colombiana y al mundo entero de qué lado están. Las Farc ya abandonaron la guerra y están del lado de la institucionalidad, del lado de las normas, están en el Parlamento, están fortaleciendo el Estado social de derecho. Y eso es lo que debería hacer el Eln.

Se ha advertido que el atentado ha sido utilizado por sectores políticos para combatir al gobierno anterior y su proceso de paz. ¿Usted qué opina?

No debiera ser así, pero tampoco hay que darles mucha importancia a aquellas especies que por las redes han estado transitando.

Pero casi todos los diarios, editorialmente, han condenado esas posiciones...

Sí, ellos les dieron esa importancia, pero a mí me parece que no la tienen.

¿Por qué cree eso?

Todos estábamos esperando pronunciamientos de otra índole, en solidaridad con las víctimas, de apoyo al Gobierno, de apoyo a la institucionalidad, pero no que echen pantano a una paz que ya se hizo y nada tiene que ver con lo que está pasando con el Eln, que desgraciadamente no ha suscrito acuerdos de paz.

Las posturas del partido Centro Democrático y sus dirigentes no han cambiado desde los tiempos en que atacaban el proceso con las Farc, siguen siendo exactamente las mismas; incluso, su comportamiento político de derribar el acuerdo se ha mantenido en el Congreso de la República, es decir, disminuir el acuerdo, morigerarlo. El acuerdo es una paz que nunca les gustó, solo quieren guerra y más muertes y más dolor y más sacrificio. Es como si este gobierno hubiera recibido una mala herencia, una herencia con deudas, con un montonón de acreedores.

Pero el presidente Duque ha dicho que no desconoce el acuerdo de paz con las Farc; al contrario, que lo cumplirá...

Sí, y está bien que lo diga, pero el ritmo de implementación dice otra cosa, y me baso en los informes de los observatorios de implementación y de Naciones Unidas, para no ir más allá. Naciones Unidas se queja por el ritmo y la muy deficiente implementación, aunque el Presidente fuera del país sea tan generoso al decir que está comprometido con implementar la paz y los acuerdos.

¿Piensa usted que el partido de gobierno debe apoyar los acuerdos de paz?

Totalmente. El Centro Democrático haría y prestaría un mejor servicio si entiende que ganaron a las Farc para la institucionalidad, para el Estado social de derecho.

La opinión piensa que este no es momento para hablar de diálogo con Eln...

Todo lo contrario, sí es el momento. Obviamente, no es posible hacerlo de manera pública, pero esto lo puede hacer un amigable componedor, es decir, una persona o un equipo de personas que vayan a interceder entre el Gobierno y el Eln y les digan: “Esto es lo mejor que les puede pasar a ustedes”... Y paramos la guerra.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO

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