Sacha inchi: un superalimento de paz

Sacha inchi: un superalimento de paz

Más de 1.500 familias en el Putumayo han optado por trabajar con esta nuez para reemplazar la coca.

Cultivos de Sacha inchi

Son 1.507 familias las que han optado por el sacha inchi.

Foto:

Israel Vega

Por: Pamela Villagra
14 de septiembre 2019 , 10:45 p.m.

Tres días por el Putumayo son suficientes para ver que soplan aires de cambio en Colombia. Campesinos e indígenas de Villagarzón, pese a la indiferencia y abandono de las instituciones, han decidido apostar por productos como el sacha inchi para la sustitución de sus cultivos ilícitos, devolviendo la productividad al campo y la autoestima a sus habitantes.

Son 1.507 familias las que han optado por el sacha inchi, me cuenta Dorita Delgado, presidenta de la Asociación de Sacha Inchi Verde Amazónico de Villagarzón. Esta endémica nuez amazónica con forma de estrella es considerada un superalimento por su alto contenido de omegas 3, 6 y 9 (superior al pescado) y es un reemplazo eficiente y atractivo de la coca, pues por la producción de una hectárea un campesino puede recibir entre $ 15 y $ 18 millones anuales, frente a los $ 22 millones de la coca.

Pruebo el aceite de sacha inchi elaborado por Yuli Rodríguez y su esposo, Óscar Weck, una pareja de ingenieros que, tras estudiar y trabajar en Neiva, decidieron regresar a emprender al Putumayo convencidos del potencial de desarrollo agrícola de la región.

(Le puede interesar: Cultivos ilícitos en territorios indígenas, un callejón con salida).

El proceso del aceite es complejo. Compran a la asociación el sacha inchi en almendra (solo la semilla, sin estrella), la que lavan y secan al sol. En una región lluviosa tarda en secar hasta tres días. Una vez seleccionadas las almendras, pasan por un proceso de descascarillado y, posteriormente, se prensan en frío. El aceite extraído se decanta, se filtra y se envasa. Todo este proceso lo lleva a cabo Yuli con sus dos ayudantes, Alba y Eliana. Dos mujeres madres de familia, víctimas del conflicto armado. Yuli y su equipo necesitan 15 días para producir 20 litros.

Su sabor es a fruto seco, con sutiles notas ahumadas y en nariz es dulce y terroso. Es un aceite suave y elegante.

En el Putumayo no se consume y escasamente se conoce en el resto de Colombia. Sin embargo, cadenas estadounidenses de comida natural como Whole Foods lo tienen en sus estanterías y tiene una gran demanda.

El Putumayo es la región con más hectáreas plantadas de sacha inchi en Colombia, un producto que transformado en aceite o en ‘snacks’ no solo constituye una joya gastronómica y nutricional, sino que genera empleo, oportunidades, ingresos y desarrollo.

El proceso de paz nos ha permitido explorar la riqueza de territorios apartados, pero no podemos quedarnos en el conocimiento sin difusión. Volver la mirada al campo implica consumo. Los restaurantes son parte fundamental del proceso. Desde ellos se visibilizan y se ponen en valor estos productos, un aspecto fundamental para activar la cadena comercial.

Los cultivos de paz son una hermosa y sabrosa iniciativa que mejora las condiciones de vida del campesinado y promueve una economía alternativa y solidaria.

PAMELA VILLAGRA
En Twitter: @Villagrita21

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