Ecuador siente los coletazos violentos de las disidencias de las Farc

Ecuador siente los coletazos violentos de las disidencias de las Farc

‘Guacho’, un ecuatoriano de 27 años es objetivo n.° 1 en esa frontera.

Disidencias de las Farc

Nunca como ahora, los irregulares habían atacado tan de frente a la Policía y militares del vecino país.

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Mauricio Dueñas Castañeda / EFE

Por: Justicia
25 de marzo 2018 , 01:54 a.m.

Como en los peores tiempos de la guerra en Colombia, una trampa cazabobos fue la que se activó al paso de una patrulla de la Infantería de Marina de Ecuador en la carretera que une a los caseríos de Mataje con San Lorenzo, al otro lado de la frontera.

El hecho ocurrió el martes pasado, y el saldo fue de tres militares muertos y 11 heridos. Fue también el tercer ataque contra la fuerza pública ecuatoriana en menos de mes y medio que, según las autoridades, se planea desde territorio colombiano, desde la zona por donde se mueve ‘Guacho’, el nuevo hombre fuerte del narcotráfico en los límites entre Colombia y Ecuador.

La situación es tan compleja que este sábado, en Tulcán, se reunieron de manera extraordinaria delegados de los ministerios de Defensa de Ecuador y Colombia; y los jefes de las Fuerzas Militares y de Policía de cada país, además de los comandantes de las unidades militares destacadas en esa zona.

¿El acuerdo? Un plan de acción coordinado y conjunto para dar captura o neutralizar a Walter Patricio Arizala Vernaza, el verdadero nombre de ‘Guacho’, el ex-Farc que hoy manda sobre unos 300 delincuentes totalmente dedicados al narcotráfico.

Son esos hombres los que han llevado la violencia que asoló a Colombia hasta los caseríos al otro lado de la frontera. Si bien por décadas las Farc se movieron al sur de los ríos Mira, Mataje, San Juan, Putumayo y San Miguel (que marcan límites), al punto de que allí fue abatido en el 2007 ‘Raúl Reyes’, nunca como ahora los irregulares habían atacado tan de frente a la Policía y militares del vecino país.

Así, en los poblados de San Lorenzo y Eloy Alfaro, municipios de la provincia de Esmeraldas, rige el estado de excepción desde el pasado 27 de enero, cuando ‘Guacho’ activó un carro bomba contra una estación de Policía y dejó 23 personas heridas.

Su principal objetivo es seguir manejando cultivos, laboratorios y rutas que por décadas estuvieron en manos de las Farc y quedaron al garete con la desmovilización de esa guerrilla. Fue la disidencia la que presionó a centenares de campesinos para que el año pasado frenaran a los equipos de erradicación, y por eso la Fiscalía investiga al exguerrillero por la muerte de varios cocaleros en un incidente con la Fuerza Pública.

La Fuerza de Tarea Conjunta de Estabilización y Consolidación Hércules, activada a finales de enero, adelanta con las fuerzas armadas ecuatorianas un intercambio de información fluido “con el fin de neutralizar la amenaza existente en el área de frontera”, aseguró a EL TIEMPO el general Jorge Hoyos Rojas, su comandante.

El oficial señaló que entre la Armada Nacional y el Ejército se tiene un pie de fuerza de 1.500 hombres, “los mejores de las Fuerzas Especiales”, cuya misión es copar las selvas y esteros por los que se mueven los narcos y los armados ilegales.

El cerco

Lo que la inteligencia colombiana cree es que con los golpes contra las autoridades ecuatorianas, ‘Guacho’ pretende el retiro de los puestos de control que han establecido algunas cortapisas al ingreso de insumos claves para el refinamiento de la coca en territorio colombiano. En esa zona están, por orden del presidente Lenín Moreno, 1.200 militares que coordinan con sus pares colombianos el cerco a ‘Guacho’.

“Es una situación gravísima. Estamos frente a una gran inseguridad por los ataques terroristas de estos grupos, que no se alinearon al llamado de paz del Presidente de Colombia”, aseguró a este diario el gobernador de la provincia de Esmeraldas, Pablo Hadathy Rodas. El Gobernador dijo que estos ataques son una retaliación por las incautaciones de cocaína, insumos químicos y capturas que la Fuerza Pública ecuatoriana ha venido asestando en los últimos meses.

Estamos frente a una gran inseguridad por los ataques terroristas de estos grupos, que no se alinearon al llamado de paz del Presidente de Colombia

Este año, en territorio del país vecino han sido incautadas 6,8 toneladas de cocaína. Y en todo el año pasado fueron incautadas 98 toneladas, la gran mayoría en altamar, pues los narcos colombianos mueven el alcaloide hacia los puertos ecuatorianos en el Pacífico para tratar de evadir la acción de la Armada colombiana. Cada día, dicen autoridades de los dos países, salen lanchas de los esteros de toda la región, rumbo a Centroamérica.

La provincia de Esmeraldas, por su ubicación geográfica y salida al mar Pacífico, se convirtió en plataforma para el envío de las toneladas de cocaína que se producen en los laboratorios de Tumaco, el municipio con mayor área de coca en Colombia (más de 24.000 hectáreas, de al menos 40.000 que hay en Nariño). Por ‘Guacho’, un hombre de 27 años que cursó hasta quinto de primaria, hay una recompensa de 300 millones de pesos. De mando medio pasó a ser uno de los hombres más perseguidos del país.

Por su nacionalidad ecuatoriana y su perfecto conocimiento de la región de frontera, sabe moverse de un lado al otro cuando su situación se complica en Colombia o en Ecuador. Por los caseríos sobre el río Mataje lo han visto recientemente, con un aparato de seguridad que no baja de 70 hombres fuertemente armados.

Es tal el poder acumulado en el último año que se dio el lujo de amenazar a ‘Romaña’, uno de los jefes más temidos de la desmovilizada guerrilla de las Farc y el hombre que el secretariado designó para impulsar la desmovilización en la zona de Nariño.

De hecho, ‘Romaña’ pidió protección especial al Gobierno a causa de esas amenazas. ‘Guacho’ participó activamente en el proceso de paz, pero en el momento de ingresar a las zonas veredales se declaró en desobediencia y huyó, inicialmente con 20 hombres bien armados. Hoy está en la mira de las autoridades y de otras dos bandas de ex-Farc: ‘la gente del orden’ y las ‘Guerrillas unidas del Pacifico’.

Gobernador de la provincia de Esmeraldas

Pablo Hadathy Rodas aseguró que “la muerte de los tres infantes de Marina demuestra el escalonamiento de la violencia que hay en este momento en su territorio por el control de la frontera”, por lo que resaltó la importancia de los compromisos adquiridos entre Colombia y Ecuador para combatir de manera coordinada “a los grupos de delincuencia organizada, que están atentando contra la paz y la seguridad de los ciudadanos que habitan en la zona fronteriza de los dos países”.

La muerte de los tres infantes de Marina demuestra el escalonamiento de la violencia que hay en este momento en su territorio por el control de la frontera

El gobernador resaltó que la Fuerza Pública colombiana se ha convertido en un gran apoyo por su experiencia y “con los estrategas que tienen para combatir este mal (la violencia), que conocen perfectamente”, puntualizó.

JUSTICIA
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