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Legalizan capturas de vinculados a atentado contra Duque y Brigada 30
Los capturados serán llevados hoy a audiencia.

Los capturados en Cúcuta y Tibú harían parte del frente 33 de disidencia, que opera en la zona.
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EL TIEMPO

Legalizan capturas de vinculados a atentado contra Duque y Brigada 30

Los capturados en Cúcuta y Tibú harían parte del frente 33 de disidencia, que opera en la zona.​

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EL TIEMPO

Se han materializado seis detenciones y se espera concretar más durante las próximas horas.

Bajo el rótulo de seguridad nacional se están manejando las operaciones que se adelantan, de manera sostenida, desde hace tres días en Norte de Santander para desmantelar una red vinculada a varios ataques en la frontera con Venezuela, incluyendo un atentado contra la Brigada 30 del Ejército y contra el presidente Iván Duque.

En una audiencia realizada en Cúcuta, la cual la Fiscalía pidió que se hiciera de forma presencial, fueron presentados ante un juez de control de garantías local los primeros seis capturados, entre ellos, un exoficial del Ejército.

El juez legalizó los allanamientos y las capturas, y la Fiscalía procedió a la audiencia de imputación de cargos y solicitud de medida se aseguramiento en centro carcelario.

Grupos élite del Ejército y la Policía Judicial, Dijín, en coordinación con la Fiscalía
General
, buscan ejecutar otras órdenes de captura –hasta ahora van seis detenciones de cinco hombres y una mujer– de las personas que estarían involucradas en los hechos terroristas registrados en Cúcuta, en junio.

Y aunque en principio se les vinculó solo al atentado contra la Brigada 30 del Ejército el 15 de junio pasado, que dejó 36 personas heridas, los investigadores encontraron hilos conductores entre esta organización y el ataque con disparos contra el presidente Iván Duque, en ese departamento, diez días después.

(Lea también: Disidencias del 33 de las Farc, tras atentado contra Duque y brigada)

Las pruebas

Fuentes de la Fiscalía señalaron que hay interceptaciones telefónicas y otras evidencias como pruebas testimoniales que demostrarían la relación existente entre los dos ataques. Investigadores señalaron que incluso hay mensajes de texto en los que hay referencias a los dos atentados y a quienes los habrían perpetrado.

Los capturados, en Cúcuta y Tibú, harían parte de las disidencias del frente 33 de las Farc, que hace presencia en la región de La Gabarra, en Tibú, y se financia del narcotráfico aprovechando la porosidad de la frontera con Venezuela, por el estado de Zulia, para asentar sus campamentos y explotar de manera ilícita cobalto.

En el expediente aparece Javier Alonso Veloza García, alias Jhon Mechas, considerado el jefe del frente y quien estaría tras esas acciones violentas. El exguerrillero responde a las órdenes del grupo de ‘Gentil Duarte’.

Las fuentes oficiales señalaron que por el atentado a la brigada fueron privadas de la libertad dos personas, una de ellas un capitán en retiro del Ejército y su padre.

(Le sugerimos leer: Inspecciones de Ejército, Policía y FAC evalúan seguridad de Duque)

El capitán, de acuerdo con fuentes consultadas por EL TIEMPO, es el hombre que ingresó manejando una camioneta Toyota Fortuner blanca de placas JGX 180, en la que estaban los explosivos. Al parecer, conocía la unidad militar porque el día de los hechos evadió las cámaras de seguridad para que su cara no fuera grabada y permaneció más de dos horas en el lugar.

Este es el fusil AK-47 que encontró la Policía. Este habría sido utilizado para atentar contra el helicóptero presidencial.

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Policía Nacional

Los otros cuatro capturados tendrían que ver con la otra célula vinculada al ataque contra el helicóptero en el que viajaban el presidente Duque y su comitiva. Entre los capturados, señaló la fuente, se encuentran un hombre que en calidad de contratista presta sus servicios como escolta a la Unidad Nacional de Protección (UNP) y un desmovilizado de las Farc.

Aunque en principio se señaló al Eln como responsable de los hechos, el fiscal general, Francisco Barbosa, manifestó en su momento que no se descartaba ninguna hipótesis y, de hecho, la investigación aún no ha concluido y se hacen nuevas pesquisas que llevarían a la judicialización de más personas.

El Eln había negado en un comunicado su responsabilidad en el atentado a la unidad militar. “Ninguna estructura del Ejército de Liberación Nacional tiene que ver con el ataque”, señaló esa organización.

(Le recomendamos leer: Este es 'Jhon Mechas', el disidente tras el atentado contra Iván Duque)

Por información que permitiera llevar a la captura de los responsables de los dos atentados, las autoridades ofrecían una recompensa total de 3.500 millones de pesos.

Es la primera vez en la historia terrorista del país que se utiliza el cordón detonante de esta forma, ya que el cordón se usa como iniciador de la pentrita

Entre las hipótesis que se manejan sobre los móviles del primer atentado contra la Brigada 30 se examina una retaliación por las operaciones contra el narcotráfico que venía realizando el Ejército en la zona y una demostración de poder militar y armado entre las disidencias en medio de la disputa por el control de rutas, pistas clandestinas y las más de 30.000 hectáreas sembradas con matas de coca en la región de La Gabarra, considerada hoy como la zona de mayor concentración de narcocultivos, superando a Tumaco, en Nariño.

Desde el inicio de la investigación se contó con acompañamiento de agencias federales de los Estados Unidos, que en principio siguieron la pista de los 3.000 metros de cordón detonante que se usaron como explosivo en el carro bomba.

“Es la primera vez en la historia terrorista del país que se utiliza el cordón detonante de esta forma, ya que el cordón se usa como iniciador de la pentrita”, dijo en su momento un investigador del caso a este diario

(Lea además: Las claves de la investigación por atentado a batallón de Cúcuta)

Para los analistas fue crucial, en este caso, el trabajo realizado con las cámaras de seguridad del cantón militar, y las que se pudieron ubicar en los alrededores del lugar.

La otra línea investigativa la abrió el atentado contra el Presidente, ya que esa misma noche, en un lote baldío, se ubicaron dos fusiles: un AK-47 y un 7-62 –este último con marcas de las Fuerzas Armadas de Venezuela–, cinco proveedores y 20 vainillas.

Además de las investigaciones penales, se adelantan las disciplinarias por parte de la Procuraduría General para establecer las omisiones o fallas en la seguridad que facilitaron esas dos acciones armadas.

En Twitter: @JusticiaET
justicia@eltiempo.com

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