‘En Bogotá la gente se muere dependiendo dónde vive y cuánto gana’

‘En Bogotá la gente se muere dependiendo dónde vive y cuánto gana’

Nuevo secretario de Salud de la ciudad, Alejandro Gómez, plantea la línea de su gestión. Entrevista.

Alejandro Gómez

Gómez tiene experiencia en el sector público y privado.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

Por: Unidad de Salud
17 de diciembre 2019 , 12:38 p.m.

Alejandro Gómez López, un caleño de nacimiento que ha ejercido muchos años en Antioquia y que tuvo a su cargo la dirección nacional de nutrición del ICBF, será el nuevo secretario de Salud de Bogotá.

Gómez López es médico y se ha especializado en auditoría en salud y finanzas de la Universidad Eafit. En el sector público también fue director de salud pública en Medellín y gerenció la red hospitalaria de esa ciudad. Y en lo privado estuvo vinculado en la Sociedad San Vicente de Paúl y en Bonsalud EPS.

Con esa experiencia, que incluye también el campo de la docencia, tendrá bajo su mando desde el primero de enero la salud de los bogotanos, tras la designación que le hizo Claudia López comenzando diciembre. Su nombre desde que lideró los componentes de salud en la campaña de la futura alcaldesa.

Aclara, de entrada, que si bien los primeros seis meses de administración suelen estar supeditados a los planes y presupuestos de la administración saliente, tiene varios retos urgentes en la agenda. Entre ellos, sacar a Capital Salud -la EPS de los bogotanos- de la vigilancia especial que recibe de la Supersalud; tener a punto una historia clínica digital realmente interoperable en la ciudad; y perfilar un modelo de atención basado en los determinantes sociales de la salud.

“Porque en la ciudad la gente se muere dependiendo de dónde vive, de qué ingreso tiene y de si es hombre o mujer”, argumenta.

Gómez López atendió en la sede de EL TIEMPO a la Unidad de Salud y a la sección Bogotá para, en su primera entrevista a profundidad, dibujar las líneas de lo que será su gestión. “El mayor éxito que uno puede tener es que la salud se constituya en un elemento de construcción de equidad”, dejó ver.

¿Cómo encuentra la salud de los bogotanos?

Al comparar Bogotá con el resto del país está bastante bien, pero al hacerlo con ciudades de las mismas características del resto del mundo pues no está tan bien. Hay avances indudables e indicadores para estar orgullosos logrados en los últimos 30 años, que han sido fruto de varias administraciones distritales, escuelas, de las clínicas y de los profesionales.

En el perfil epidemiológico de Bogotá encontramos que la ciudad es una de las pocas en las que las personas se enferman y se mueren de lo mismo: enfermedades cardiovasculares, pulmonares, cerebrovasculares y por violencia, homicidios y lesiones. Esas cuatro condiciones deben marcar el modelo de salud para la ciudad. A esto hay que sumarle que somos cada vez más viejos y que las enfermedades no transmisibles y las mentales crecen y con ellas los costos de la atención más altos, temas que hay que priorizar.

¿Cómo podría definir la gestión que está a punto de comenzar?

Yo creo que el mayor éxito es que la salud se constituya en un elemento de construcción de equidad. Y es que una de las cosas que más nos preocupa es la inequidad que vemos en la ciudad, que se ve reflejada en la salud. Si logramos cerrar esas brechas la gente va a mejorar la percepción del servicio. Y si mejoramos eso vamos a mejorar la percepción del sistema. Ese sería el logro mayor. Soy de los que piensa que uno tiene que dedicarse a poquitas cosas, a unos cuatro temas. Pero esa pregunta será más fácil contestar de aquí a seis meses, cuando tengamos un plan de desarrollo con un eje conductor claro.

¿Cómo está la infraestructura de salud en Bogotá?

Bogotá ha venido construyendo una capacidad instalada. Hay una red pública hospitalaria que es un patrimonio fundamental y que necesita mantenerse y redotarse. También tiene a Capital Salud, que es la EPS pública de la ciudad, que tenemos que proteger y apoyar para sacarla de la condición de vigilancia especial de la Superintendencia de Salud.

Alejandro Gómez

Gómez, durante su visita a EL TIEMPO.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

¿Cuál es el tema más urgente que entra a resolver?

Es difícil determinar uno solo, pero en el mes de enero la situación de Capital Salud y la medida de vigilancia especial que la tiene en una situación difícil priorizará la agenda. Para poderla sacar de ahí tenemos que mirar los componentes administrativo financiero y el de indicadores de calidad en salud. Es claro que la actual administración ha hecho cosas, pero me preocupa que ha tenido tres gerentes en un año. Debemos indagar qué está ocurriendo. De otro lado está la capacidad administrativa, financiera y presupuestal de las cuatro subredes de salud del Distrito, que tiene que reflejarse en la oportunidad de atención a la gente. Hoy Bogotá tiene menos camas y punto atención que hace tres años.

¿Qué más le preocupa?

Bogotá como ninguna otra ciudad tiene una predominancia de aseguramiento en el régimen contributivo: 76 por ciento de la población cotiza su salud, 15 es del subsidiado y tenemos 10 por ciento de regímenes especiales.

Y hay que decir que ni Claudia quiere ser la alcadesa ni yo el secretario del régimen subsidiado, pensamos que nuestro papel debe ser con toda la ciudad y por ende estamos tratando de tener un modelo de gobernanza sobre las EPS del contributivo y sobre las IPS privadas. Ya les hemos dicho a los prestadores que estamos interesados en eso, porque uno no puede hablar solamente de las condiciones de salud de Bogotá pensando solamente en la población del régimen subsidiado.

¿Bogotá tendrá por fin un modelo de atención?

Los determinantes sociales de la salud definen nuestro enfoque en razón a que el modelo actual se ha planteado en determinantes individuales de la salud y tenemos que proyectarlos dentro de un contexto colectivo. Perdónenme que no sea nada original. En salud las cosas están inventadas. Volveremos a la estrategia de atención primaria en salud. Tenemos que llegar a los territorios retomando las ventajas y construyendo sobre los errores de modelos pasados con esquemas que gestionen el riesgo y equilibren la promoción y la intervención.

Hay que tener equipos multidisciplinarios resolutivos con intervenciones en los sitios de vivienda y prescriban de forma inmediata. Urge para eso la historia clínica digital y a todo el tema de tecnología e innovación le pondremos el acelerador en el primer semestre. En esto hay desarrollo, pero aunque se vende como interoperabilidad de la historia no se ve en los puntos de atención, incluso hay centros que no tienen conexión cableada ni señal de Internet.

¿Cómo será esa intervención sobre los determinantes sociales para impactar en la carga de la enfermedad?

Los perfiles epidemiológicos de Bogotá deberían sonrojarnos. No se puede entender que en el caso de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, por ejemplo, Ciudad Bolívar reporta 500 casos y Usaquén 10.000, lo que habla de barreras de acceso y de fenómenos que soportan nuestra visión sobre determinantes sociales. En la ciudad la gente se muere dependiendo de dónde vive, de qué ingreso tiene y de si es hombre o mujer. Cuando uno hace el programa de gobierno uno pinta con brocha, pero cuando se llega al territorio debe pintar con pincel. La idea es actuar ni siquiera localidad por localidad, sino UPZ por UPZ, frente a los principales problemas. No creemos en los modelos masivos que pueden tener niveles de ineficiencia.

¿Qué piensan hacer en el componente de salud mental?

Ese tema lo hemos puesto como un elemento constitutivo de nuestro modelo de atención primaria y de acción en territorio, basado en tres pilares: la psicopatías, sobre todo depresión y su fenómeno asociado de suicidio; los consumos problemáticos de sustancias psicoactivas; y la violencia, ya sea intrafamiliar o en la vía pública. Estos serán los impactos que queremos tener en la estrategia territorial, no en un hospital mental sino en los centros comunitarios.

¿Qué trae de su experiencia en el Icbf para los niños de Bogotá?

Tenemos que trabajar mucho con los primeros mil días, porque es una etapa en la que se determina la vida. Si en ese lapso el niño es querido, esperado, bien alimentado y está en un seno familiar sin violencias ni consumos será un ciudadano saludable. A eso debemos apuntarle. A la primera infancia, a tener embarazos deseados, prorrogar la edad de la primera gestación y los periodos intergenésicos. Más adelante podemos hablar de centros de desarrollo infantil y de buenas condiciones nutricionales. Eso es sembrar a futuro.

¿Y frente al sedentarismo? Hoy ocho de cada 10 niños bogotanos pasan más tiempo del que deberían frente a las pantallas.

El sedentarismo tiene todo que ver con primera infancia, con educación, pero además con transporte. Un modelo de transporte urbano que sea virtuoso debe ser ágil, seguro, agradable y debe quedar a un kilómetro de la casa. En el resto del mundo el metro se toma tras caminar de 15 a 20 minutos. No podemos olvidar que en materia de ciclovías y ciclorrutas Bogotá es pionera. En la medida en que hagamos virtuosa la práctica del deporte recreativo todo el mundo saldrá a trotar y a montar en bicicleta.

Alejandro Gómez

Alejandro Gómez fue director de nutrición del Bienestar Familiar.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

¿Y contra el sobrepeso? Más de la mitad de los bogotanos está por encima de su peso...

Los médicos estamos viendo una cosa inédita y es el obeso desnutrido, quien tiene episodios de desnutrición crónica, se queda bajito y después es un obeso a punta de consumos de carbohidratos muy fuertes. Pensamos que esa es una prioridad, aunque no solo para el sector salud.

¿Se va a sacar la comida chatarra de los colegios?

Podemos decir que se va a fomentar la alimentación sana dentro de cada uno de los colegios de la ciudad. Fomentaremos los consumos y compras locales con continuidad y calidad, así como el acceso a frutas, verduras y hortalizas. El tema de la prohibición debemos hablarlo con las otras partes comprometidas. Tengo una responsabilidad más técnica desde el punto de vista nutricional, pero la gente de Integración y de Educación también debe participar.

Cambiando de tema, frente al recurso humano en el sector, ¿cómo mejorar los modelos de contratación?

Lo dijimos en campaña: es imposible pedir calidad en la atención cuando a los profesionales les hacen contratos de 20 días. Sin embargo, hay que entender que hay cosas que podemos hacer y otras que no. Decir que crearemos plantas es difícil, se puede presentar como una intención, pero no está al alcance, como sí revisar el número de vacantes que existen para proveer esos cargos sin pedirle permiso a nadie y tratando de privilegiar a las personas que más tiempo han estado bajo la figura de prestación de servicios. Hay gente que lleva hasta 20 años así. En el peor de los casos, si tenemos que hacer órdenes de prestación de servicios vamos a hacerlas a 12 meses, lo que no es ideal, pero sí distinto a lo que viene.

¿Qué va a pasar con los trabajadores de la Secretaría de Salud?

No soy yo de la idea de llegar a hacer un barrido porque, primero, no tenemos una historia política de tener un caudal de gente detrás buscando puesto. Y segundo, sería ilógico desde lo racional llegar a barrer con el talento que hay. Yo nunca lo he hecho y creo que sería pegarse un tiro en el pie. Así que en el caso de la secretaría el mensaje debe ser de tranquilidad.

Tres preguntas finales. ¿San Juan de Dios?

Vuelve a haber San Juan de Dios, incluso con el mismo nombre. Hoy tiene líos, pero lo vamos a hacer.

¿Usted es la cuota de Sergio Fajardo en la administración?

Yo trabajé con Sergio Fajardo, con Alonso Salazar, con Cristina Plazas... los que hemos estado en la vida pública hemos tenido pasos por diferentes administraciones y conservo amistades y cariños, pero yo llegué acá porque Claudia López me invitó y por un par de cosas de sé. Si de alguien soy cuota es de ella.

¿Tuvo algún temor al aceptar la designación?

No, pero sí hay una cosa aburridora de volver a ser una persona pública y es el escudriñamiento permanente que tienen de la vida privada de uno. Eso es siempre una incomodidad y más que para mí, para mi mujer y mis hijas. Hay algunas personas que se meten a hacer opiniones, a veces descalificadoras, y eso puede afectar a la familia. Yo tengo un poco de callo, pero mi familia no tanto.

UNIDAD DE SALUD
Consulte aquí todas las noticias de la Unidad de Salud de EL TIEMPO.
Contáctenos a través de @SaludET, en Twitter, o en el correo salud@eltiempo.com.

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.