¿Llegará a hacer borrón y cuenta nueva con la alcaldía de Peñalosa?

¿Llegará a hacer borrón y cuenta nueva con la alcaldía de Peñalosa?

Hollman Morris, candidato a la alcaldía de Bogotá dice, además, que 'Lo mío fue un mal divorcio'.

Hollman Morris, candidato a la alcaldía de Bogotá

Hollman Morris, comunicador social y periodista, es el candidato del Movimiento Progresistas y es apoyado por el exalcalde Gustavo Petro.

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César Melgarejo / EL TIEMPO

Por: María Isabel Rueda
25 de agosto 2019 , 10:37 p.m.

Hollman Morris, candidato a la alcaldía de Bogotá por Colombia Humana, asegura que el Consejo de Estado acaba de aceptar su demanda contra el metro elevado de Peñalosa. Están pendientes las medidas cautelares.

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Identifico tres banderas en su campaña. La primera, aumentar en 250.000 cupos la Universidad Distrital. ¿Eso es realista?

En los gobiernos alternativos de Bogotá, en los últimos doce años, logramos gratuidad en primaria y en secundaria, y nos sigue haciendo falta generarla en la universidad. Hoy, anualmente se quedan 50.000 jóvenes al año sin cupo universitario. Garantizaremos, de a 50.000 por año, 250.000 cupos; eso tiene un valor de 1 billón 750 millones de pesos.

La Universidad Nacional tiene, en el país, 55.000 estudiantes. ¿Va a lograr que la Distrital sea cinco veces más grande?

La pregunta es cómo no lo hemos hecho antes. Vuelvo a la revolución de los gobiernos alternativos en Bogotá, que dejaron una estructura de megacolegios. ¿Sabe cuántos estudiantes hay hoy en esos megacolegios? 800.000. En materia de infraestructura, los cupos están ahí. Esos megacolegios, en la tarde, le darían cupo a los estudiantes que entran a la Distrital.

Sobre el metro: Claudia López dice que respetará el que encuentre contratado, porque no se arriesgará a que la metan presa ni a perder la financiación de la nación. ¿Usted sigue en que llega y desbarata lo que haya?

Desbarato o recompongo, depende de cómo lo quiera ver. Pero le traigo la siguiente chiva. Me acaban de informar que el Consejo de Estado admitió mi demanda de nulidad contra el Conpes 3945, que declara la importancia estratégica del proyecto Metro elevado. Ahí hubo fraude. ¿Por qué? Para la fecha, no tenía estudios de factibilidad. Pero, además, inicia el trámite de medidas cautelares.

¿Es decir que podría parar la adjudicación? Gravísimo…

Por el bien de Bogotá. Ni los chinos, que construyen metros cada año, hacen estudios de factibilidad en cinco meses. Peñalosa tiene cinco días para responder. Y no es que yo haya dicho: uy, es que yo soy petrista y tengo que tumbar el Metro porque es de Peñalosa, no. Se han declarado vigencias futuras ordinarias por valor de 7 billones de pesos, sin estudios. Esa es la ruta de la corrupción histórica de Colombia.

O sea que si usted gana la alcaldía, no habrá metro en Bogotá…

¡Todo lo contrario, por favor! En el primer semestre del 2020 estructuraré la licitación del proyecto Metro subterráneo, que ya terminó todos los estudios.

Un alcalde que diga que TransMilenio hace lo mismo que un metro, por favor. O que los metros subterráneos son para las ratas, por favor

¿Usted cree que Peñalosa se levantó un día y dijo: ‘ay, a mí no me gusta el metro subterráneo de Petro, lo haré elevado’, sin opiniones técnicas serias?

Que las muestre. La única razón técnica que podría haber, cierta y verdadera, es que hubiera terminado los estudios del metro elevado, para compararlos con los del subterráneo. El resto es carreta. Un alcalde que diga que TransMilenio hace lo mismo que un metro, por favor. O que los metros subterráneos son para las ratas, por favor.

¿Y cómo va a pagar las demandas de los que resulten adjudicatarios?

No hay lío. El Estatuto Anticorrupción, en sus artículos 45 y 46, permite que ante licitación que se compruebe que se hizo bajo corrupción podrá procederse a tumbarla y a no indemnizar.

¿Qué va a hacer usted por el medioambiente en Bogotá?, otra de sus banderas.

Ojo con los que no hagan nada por el medioambiente, más bien. Aparte de que está bajando la temperatura impresionantemente en Bogotá –eso se llama cambio climático–, hace unos pocos meses hubo en el sur de la ciudad de Bogotá alerta ambiental; se tuvo que decretar pico y placa para el transporte público, porque el aire estaba totalmente contaminado. Eso nunca nos había sucedido. Si no tomamos las medidas ambientales del caso, la alerta no va a ser solamente en el sur, sino en toda Bogotá. Y eso significa al año 800.000 bogotanos enfermos por infecciones respiratorias, con riesgo de muerte de los más vulnerables.

Eso se llama objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, que nos dice: Bogotá tiene que ser una ciudad densa, compacta y sostenible, que mitigue la segregación y que profundice la paz y erradique la pobreza. Esto no es petrista, esto no es hollmista. Urgentemente hay que hacer traslado a movilidad multimodal, particularmente férrea y eléctrica. Metro subterráneo, tranvías, trenes y cables.

En eso están todos los candidatos…

Detengamos ahí. Miguel Uribe, exsecretario de Gobierno de Peñalosa, promovió con el alcalde pavimentar los corredores férreos en todo el país. En el mundo se llamaría un típico asesinato climático. Los que talan bosques sin estudios, los que quieren urbanizar la reserva Van der Hammen, los que siguen insistiendo en un transporte público con base en diésel son asesinos climáticos en el mundo de hoy. Carlos Fernando Galán, cuando era de Cambio Radical, tampoco levantó la voz para detener ese proyecto de Peñalosa. Y Claudia sigue insistiendo en el metro elevado, adefesio urbanístico y ambiental.

Se han declarado vigencias futuras ordinarias por valor de 7 billones de pesos, sin estudios. Esa es la ruta de la corrupción histórica de Colombia

¿Es cierto que con Claudia López llegó a haber un acuerdo para el metro subterráneo?

No. Se trató de elaborar un programa de común acuerdo, y siempre el cuello de botella fue que ella ha mantenido su posición peñalosista frente al metro elevado. Pero si ella lidera el mandato anticorrupción, no puede cerrarse a la discusión de si allí hay corrupción o no. Afortunadamente, en este caso, el Consejo de Estado empieza a darnos la razón.

¿Usted no continuaría nada de lo de esta alcaldía? ¿Haría borrón y cuenta nueva?

Yo no sufro de eso. ¿Qué le reconozco a esta alcaldía? Bogotá tiene que seguir adelante en el tema de ciclovías, biciusuarios, bicicarriles. Bogotá ha construido sobre lo construido, lo que nos ha permitido que la ciudad siga bajando las tasas de homicidio, lo cual arranca con los gobiernos alternativos. Acuérdese que Gustavo Petro empezó su alcaldía diciéndole no al porte de armas…

¿Por qué ustedes ahora se identifican como ‘alternativos’ y no de izquierda? ¿Qué tiene de malo decir ‘gobiernos de izquierda’?

No, porque yo sí me considero más progresista.

¿Que la izquierda?

Sí, yo nunca he militado en la Juco ni en el Partido Comunista…

Es que parece que fuera una izquierda vergonzante…

No, yo no soy vergonzante, nunca he cargado fusil, nada; el único fusil que cargué fue el del servicio militar. Soy javeriano, en fin. Los progresistas somos una nueva corriente, que admite que en el mundo hay gais, que hay ciudadanías ambientalistas, animalistas.

O sea, los progresistas van más allá de la izquierda…

Sí, pero ojo, no en radicalidad. En interpretar un nuevo mundo, una nueva realidad de la humanidad, que se llama cambio climático; reconocer que la única vida no es la del ser humano, sino la del agua, la montaña, la flor, los animales. Y que hay libertades sexuales también. Eso en la izquierda tradicional no existía. Me siento más cómodo aquí.

Claudia López, en una reciente entrevista, dice: ‘Cuando conformamos la coalición, al final había que incluir a Hollman’, y después dice: ‘Pero no puedo apoyar a alguien que tiene denuncias por manoseo y acoso a mujeres, y una denuncia por maltrato infantil’. ¿O sea, usted adentro de la coalición, apoyándola, sí servía, pero como candidato a alcalde, compitiendo, ya no?

Mire que estamos de acuerdo en algo, María Isabel. Qué vaina (risas). Mientras estuve dentro de la coalición, nunca me manifestó ninguno de esos vetos. Es más, nos pusimos de acuerdo en no hacer consulta porque se derrochaba mucho dinero. Después quedamos en acordar lo programático. Ahí surgen las diferencias.

¿O sea que, según usted, las diferencias con Claudia no son porque usted ha ofendido a las mujeres, sino por diferencias programáticas?

Por diferencias políticas y programáticas. Cuando yo digo, el tema es metro subterráneo, al otro día la respuesta es el tema familiar mío.

Pero no podemos negar que este tema causó un cisma entre las mujeres del movimiento de Gustavo Petro. Muchas no quieren apoyarlo a usted porque se sienten ofendidas con sus conductas antifemeninas…

Ahí tengo un matiz. Hay mujeres que se sienten ofendidas, y es respetable, pero hay más mujeres que se sienten respaldadas y representadas en Hollman Morris. Esas mujeres son igual de valientes y respetables y valerosas, e igual de feministas.

Pues, usted tiene encabezando la lista al consejo a una mujer muy respetable, que es Ana Teresa Bernal, que no se fue con las demás. Pero, concretamente, hay tres mujeres que dicen que usted las maltrató y lo tienen demandado…

Solo una. Lo de las otras dos son cuentos en Twitter, y si se me permite, una de ellas es autora de una manipulación y una fabricación de gran oportunismo político.

¿Se refiere a María Antonia García de la Torre o a Lina Castillo?

A esta última en particular. Que vaya y me denuncie ante la Fiscalía.

Tengo aquí un documento de María Antonia García de la Torre…

Por eso la denuncié penalmente en la Fiscalía, lo mismo a la señora Lina. Me voy a defender.

Y con respecto a su exesposa, ¿ya arregló lo del pago de la cuota alimentaria para cerrar ese tema?

Ojo con eso. Ningún juez de la república dijo que Hollman Morris había faltado a las cuotas alimentarias. Puso una medida cautelar por diferencias económicas. Violencia no ha habido. Me gano cierta cantidad de dinero, la mamá de mis hijos quería más, pero puede preguntar dónde han estudiado mis hijos; mi hija se acaba de graduar del Liceo Francés, mi hijo el año pasado estuvo en Europa, en Centroamérica, en cursos, practica golf, que no es un deporte barato. Todo eso lo pago yo. Son niños que saben tres idiomas.

Y la mamá de mis hijos vive en un apartamento, se lo dejé todo, en la 80 con 5.ª, de 200 metros cuadrados, con tres carros. Me fui hace tres años, porque se me acabó el amor

Y la mamá de mis hijos vive en un apartamento, se lo dejé todo, en la 80 con 5.ª, de 200 metros cuadrados, con tres carros. Me fui hace tres años, porque se me acabó el amor. Tenemos que aprender a divorciarnos en este país, ¡por Dios! Tenemos que aprender a tramitar el desamor.

¿Qué dice de mujeres como María Mercedes Maldonado, que a raíz de todo esto se fue a apoyar a Claudia López?

Ella no se va por esto. María Mercedes Maldonado podrá ser inteligente, pero en este episodio ha sido de un oportunismo político sin precedentes, pasando por encima de mis hijos. Este es un tema de un mal divorcio. A mis hijos los han convertido en un botín de guerra. Esto se resume en que si usted se va a divorciar, si no es conmigo, no es con nadie y primero lo destruyo.

Desconcertó bastante oír a Gustavo Bolívar decir que tocaba apoyar a Hollman Morris porque se habían quedado sin nadie más, después de que Ángela María Robledo y Alejandro Gaviria dijeron que no. ¿Eso no es un poquito humillante?

Respetable que lo diga Bolívar. Petro no dijo ‘tocó’ apoyar a Hollman. Yo he seguido firme, completamente convencido, después de la hermosa campaña presidencial de la Colombia Humana, de que lo que le conviene a Bogotá, después del desastre de Peñalosa, es el modelo de ciudad que veníamos construyendo.

Uno de los fenómenos políticos más detestados es el delfinazgo. ¿Qué opina de que el hijo de Petro sea candidato a la gobernación del Atlántico, y el hermano, a la alcaldía de Cajicá?

Me consta que a Nicolás Petro le dijo que no lo hiciera. El caso de Fernando lo desconocía, pero puedo asegurar que no es Gustavo el que aúpa. Somos respetuosos de las decisiones de nuestros hijos. Mi hija quiere irse a estudiar ‘ballet’ a una academia en Boston, a mí me gustaría que se metiera a estudiar Ciencia Política o algo así, pero no la puedo detener.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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