¿Escasez de las papeletas de consultas se habría podido evitar?

¿Escasez de las papeletas de consultas se habría podido evitar?

Exregistrador Carlos Ariel Sánchez cree que proyecciones políticas podrían cambiar tras elecciones.

Tarjetones de consultas internas

Estos son los dos tarjetones que se acabaron en distintos puntos del país.

Foto:

Luis Acosta / AFP

13 de marzo 2018 , 09:19 a.m.

Profesor Guarumo, como ahora le dicen en los medios, ¿cómo les fue a los pronósticos de su encuestadora?

Diríamos que bien; nosotros le dimos una ventaja de casi una décima a (Iván) Duque sobre (Gustavo) Petro en las votaciones individualmente consideradas, y visto así corresponde a la tendencia señalada por la encuesta (23,9 % Duque y 23,1 % Petro).

Pero, según Guarumo y muchas otras encuestadoras, Duque y Petro estaban empatados, y el resultado fue que el primero le sacó un millón largo de ventaja al segundo...

Diríamos que, en la pendiente ascendente de Duque, en una semana subió 5 por ciento dentro de la tendencia de mejoría de preferencia electoral, que fue lo que destacamos.

Pero las proyecciones que se hicieron para el domingo no serán las mismas que empezarán a hacer los encuestadores a partir de esta semana, rumbo a las presidenciales...

De acuerdo. Aunque los actores sean los mismos, su papel en torno a las alianzas posibles es distinto para quienes deseen avanzar en tal sentido y para quienes continúen sin ellas. Dos meses y medio en política son largos. De hecho, en política, en menos de una hora puede cambiar todo.

El domingo pudo haber habido una catástrofe electoral por causa de la escasez de tarjetones de la consulta de derecha. Dígame francamente: ¿eso se pudo haber evitado?

El protocolo de apoyo a las consultas de los partidos interesados, normalmente determina, entre otros temas, el número de tarjetas electorales dispuesto para la elección y el volumen deseado por puestos de votación, a solicitud de los partidos interesados. Por eso mismo, también se prevé con los partidos, como entiendo se previó en este caso, la posibilidad de tarjetas electorales en fotocopias. Añadiría que cada consulta popular es inédita, sin antecedentes, y mucho más con la participación por primera vez no solo de partidos políticos, sino de cuatro grupos significativos de ciudadanos, lo que hace aún más impredecible la cantidad de tareas electorales por realizar, por simple carencia de antecedentes en cuatro grupos significativos de ciudadanos.

¿Qué importancia tienen las elecciones del domingo para la elección presidencial?

Pues, uno diría que esto fue una primera vuelta de verdad verdad, porque indudablemente aquí, en Colombia, se puede elegir un presidente con el Congreso o contra el Congreso.

Póngame ejemplos históricos...

El caso de (Ernesto) Samper: lo eligió en la segunda vuelta una coalición política en la cual había liberales, conservadores, básicamente políticos. Después, el mismo Congreso lo sitió y luego lo sacó adelante. El caso de (Andrés) Pastrana es que él llegó sin Congreso. Intentó revocarlo, pero eso no era constitucionalmente viable, y terminó en el desarrollo de acuerdos tributarios y fiscales, fruto de un acuerdo con el Fondo Monetario. Uribe se eligió con firmas y contra el Congreso, y lo que se vio en su movimiento político fue que golpeó a los partidos y creó el suyo propio, ‘la U’, lo que quiere decir que se hizo elegir sin Congreso, pero tuvo que recrearlo para él. En el caso de la reelección del presidente Santos, pues tuvo que hacerla con el Congreso, y eso explica que la votación haya aumentado globalmente 3 millones, de los cuales él debe haber ganado 1’900.000, y otro millón y tanto Óscar Iván Zuluaga. Eso quiere decir que sin congresistas, en Colombia es muy difícil, a pura opinión, elegir un presidente.

¿Qué relación tienen las encuestas con las redes sociales?

Lo que se ha visto es que los que encabezan las encuestas son los que más maquinaria en redes tienen.

Que no necesariamente son votos...

Exacto. Y eso de las bodegas donde se fabrican seguidores... eso no, ya no existe. Para tener una serie de seguidores virtuales no se necesita tener bodegas. Todo el mundo tiene un computador en su casa y se puede inventar ene números de identidades falsas, lo cual sí sucede. Cuando empezamos con mi encuestadora, Guarumo, hicimos unas encuestas virtuales, y eso orienta muchísimo pero deja unos baches, porque no todo el mundo dice la verdad en el computador. Pero mucho menos puede uno pensar que dicen la verdad cuando están cara a cara.

Los candidatos que participaron antier en consultas tuvieron ciertas ventajas frente a los que no, ¿cómo las encuestas, incluyendo la suya, podían medir a todos en el mismo paquete?

Usted tiene razón. Hubo candidatos con mucha ventaja porque empezaron la campaña hace mucho tiempo, o porque recogieron firmas, o porque se presentaron a consultas, de manera que han tenido gastos que, seguramente, no hay que reportar; han tenido presencia, y la gente o la opinión se mueve a su alrededor, porque, como dicen los costeños, “sin candidato no hay ná”.

¿Pero eso quiere decir que en el futuro, dentro de cuatro años, o se reglamentan esas consultas para que sean internas de los partidos o todo el mundo terminará haciendo consultas hasta chimbas por las ventajas que tienen?

Es totalmente curioso lo de nuestro sistema. En Argentina, en cada elección presidencial se hacen unas primarias, o sea, nuestras consultas, y es obligatorio que participen todos los partidos. De esa manera se disminuye mucho la tentación de que unos participen en las consultas de otros. Y, en todo caso, pues allá los partidos son un poco más organizados que acá. Nuestros partidos no tienen esas tradiciones reglamentarias, de registros y de carné. En Chile coincide la primera vuelta presidencial con las elecciones al Congreso, y cada coalición lleva ya su candidato presidencial. Nosotros tenemos un sistema muy original: elegimos primero Congreso y después, presidente de la República, y fuera de eso tenemos por ley que las consultas pueden coincidir con las elecciones parlamentarias.

Esta es la primera campaña en Colombia en la cual hubo más candidatos por firmas que de partidos, ¿eso qué significa?

El solo hecho de que haya unas consultas interpartidistas, pues ya es un estímulo para las firmas, porque, para la Corte Constitucional, los grupos significativos de ciudadanos son prácticamente partidos. Entonces, qué dice la gente: ‘pues, yo no necesito un partido’. Porque un grupo significativo de ciudadanos es como si lo fuera, puede recibir anticipos, recibir financiación por reposición. Y los partidos se van debilitando.

Es muy paradójico que aquí haya partidos sin candidato y candidatos sin partido...

Y además, partidos esperando a ver qué pasa para ver si avalan a un candidato, eso sí es lo más sorpresivo.

¿Qué riesgos corrimos en estas elecciones, incluyendo la confusión que crearon los tarjetones? Al fin y al cabo, hubo más de 1’137.133 votos nulos, entre consultas, las circunscripciones nacionales, las locales, las especiales, las listas abiertas y las cerradas...

El primero es ese: la confusión. Cuando usted mira una tarjeta a la Cámara de Representantes de Bogotá ve tres cuerpos, donde dos son prácticamente del mismo tamaño y mientras, Bogotá elige 17 representantes; las circunscripciones de afrodescendientes, que son como 60, eligen 2, y dice uno: ‘Oiga, pero están ocupando el mismo espacio’. Y abajo, pues que son más organizados, está la circunscripción indígena. Un ciudadano no sabe que no puede marcar sino uno. Normalmente marca los tres. Eso es una confusión. Aparte de ello, la lista de Senado tiene ya no en una sola cara todos los partidos, sino es la tarjeta dividida en dos, y en la mitad van unos y en la otra mitad van otros. Y, además, hay más de 2.500 candidatos, y para nada ayudaría una foto, porque serían 2.500 fotos.

¿Qué otros riesgos, además de los votos nulos por esta confusión, pudieron influir en los resultados del domingo?

Indudablemente, uno de los temas más complejos que hay en este país es el de los jurados de votación. No es lo mismo un jurado de votación en Bogotá, donde hay abundantes profesores, estudiantes, que en los pueblos, donde a veces los empleados públicos no viven en el pueblo, sino en la capital, y entonces pueden recibir influencia.

¿A los jurados de votación los escogen mezcladitos de distintos oficios y no, por ejemplo, solo o principalmente maestros, que tienen una marcada inclinación política, vía su sindicato?

El sorteo de jurados se debe hacer por un software que, en cumplimiento del fallo C-230A de la Corte Constitucional, exige heterogeneidad no partidista en las mesas de votación, por eso, si son tres jurados principales y tres jurados suplentes, lo ideal es sortear de grupos tales como estudiantes universitarios, nóminas de empresas privadas, profesores universitarios, nómina de entidades oficiales, docentes de colegios, escuelas e instituciones públicas y, finalmente, listas de los partidos. Si se sortea de un solo grupo, ese grupo será homogéneo y puede facilitar la manipulación de documentos electorales.

Buen punto, para que vigilen los partidos... ¿Un jurado de votación que no sea ético puede hacer mucho fraude?

Claro. Puede poner a votar a personas que no fueron, y puede alterar las actas de votación. Y lo que pasa: que alterado el E-14, ya es muy difícil ese control del fraude. Porque las posibilidades de recuento son excepcionales.

Entonces, ¿por qué no hay seguridad?

En esa dispersión de partidos o movimientos, nadie tiene, digamos, la vocación de dedicarse no ya a conseguir votos, sino a cuidarlos.

¿De acuerdo con los resultados de las elecciones del domingo, los candidatos que están arriba pueden terminar bajando y los que están abajo pueden terminar subiendo?

Pues, diría uno que todo depende de la fuerza partidista que tengan atrás. No se nos debe olvidar que hace 4 años, para la primera vuelta presidencial, el entonces candidato Óscar Iván Zuluaga superó el 30 por ciento de la votación. Eso quiere decir que toda la fuerza que venía del Congreso lo sostuvo. Puede haber candidatos que hoy son fuertes, pero dejan de serlo si no tienen toda esa fuerza que va a movilizar el electorado de la primera vuelta.

¿Esa fuerza es necesariamente clientelismo?

No. Muchos son simpatizantes espontáneos o naturales de un partido, de un movimiento, que ayudan a organizar a la gente sin que eso sea necesariamente clientelismo o maquinaria.

Terminemos con unas preguntas de sí o no: ¿usted ve a (Sergio) Fajardo volviendo a ocupar el primer lugar en las encuestas?

No, a no ser que haga alianzas poselectorales.

¿Usted contempla la posibilidad de que Petro no sea necesariamente el que gane las elecciones?

Sí.

¿Usted contempla la posibilidad de que a segunda vuelta no pase Petro, sino dos opciones de derecha, como Iván Duque y Germán Vargas?

Sí.

¿Usted contempla la posibilidad de que haya una gran sorpresa, como la de un candidato que esté bien abajo y termine en estos dos meses colocándose arriba?

No.

MARÍA ISABEL RUEDA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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