Tan poca globalización con tanto potencial / Opinión

Tan poca globalización con tanto potencial / Opinión

El comercio crea participación en la economía global y puede contribuir a mejorar habilidades. 

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Archivo / ELTIEMPO

Por: Por: John Pearson, Presidente de DHL Express, Bonn, Alemania
03 de abril 2019 , 12:27 p.m.

Después de 33 años de trabajo en la industria de la logística global, me sigue sorprendiendo lo poco globalizada que está la economía del mundo. Dados los temores que suelen asociarse a la globalización, a mucha gente puede parecerle que esta tesis falsea la realidad. Sin embargo, en un momento en que el populismo y el nacionalismo gozan cada vez de más difusión, mientras al mismo tiempo, aumentan las amenazas al multilateralismo, es fundamental tener claros los hechos.

Por ejemplo, sólo se exporta cerca del 20 por ciento de la producción económica mundial. Las inversiones realizadas por compañías que compran, construyen o desarrollan operaciones internacionales, representan a nivel mundial menos de 10 por ciento de la formación total de capital fijo. Sólo 3 por ciento de las personas vive fuera de sus países de origen. Y, de acuerdo con Unión Postal Universal (UPU), el número total de encomiendas internacionales equivale a sólo 1,3 por ciento de todas las encomiendas nacionales del mundo.

Además, a pesar de lo mucho que se habla de las cadenas de suministro globales, hay que ser conscientes de que estas cadenas en su mayoría son en realidad regionales. El Índice de conectividad global de DHL 2018 (DHL Global Connectedness 2018 Index), desarrollado en la NYU Stern y las IESE Business Schools, documenta este patrón (http://www.logistics.dhl/). Allí se ve que el crecimiento en muchas partes del mundo se alimenta no tanto de la globalización en sí, sino de la regionalización de la economía mundial.

El comercio transfronterizo, ya sea de alcance regional o global, promueve la prosperidad económica. En ese sentido, los más de 4500 millones de personas que viven en Asia serán imparables como fuerza económica.

El buen aprovechamiento de la economía mundial se concreta cada vez y con más frecuencia en lugares imprevistos. Como destaca el último índice de conectividad global de DHL, Camboya, Malasia, Mozambique, Singapur y Vietnam son a nivel mundial los principales países cuyos flujos internacionales reales, son mayores que lo previsible en función de factores como tamaño, riqueza, lengua o proximidad. Conviene recordar, que cuatro de estos cinco países están en Asia, y uno en África. Lo que dice mucho sobre la dinámica futura de la economía global.

Todavía puedo recordar un mundo donde no había compras en línea y los agentes de venta de las empresas, tenían que viajar por todo el mundo para distribuir sus catálogos. Después, regresaban a sus hogares a esperar los pedidos, que les llegaban por correo. Todo eso ahora, puede lograrse, por decirlo así, con un clic.

El comercio crea participación genuina en la economía global y puede contribuir a que mejoren las habilidades de la población y la infraestructura de un país. Esto resulta especialmente empoderador para las clases medias, cada vez más productivas de los países con mercados emergentes. Pertenecen al pasado los tiempos, en que el acceso inmediato al flujo de bienes y servicios que conforman la economía global, era privilegio exclusivo de las clases más altas de estos países.

En estas condiciones, resulta fundamental tener en cuenta que el comercio electrónico no es de ninguna manera unidireccional. Las tiendas en línea, facilitan el comercio y acrecientan las oportunidades en todas direcciones. Esto se aplica incluso a productores artesanales de pequeña escala que viven en rincones remotos, y que ahora pueden llegar a clientes de cualquier parte del mundo.

De esta manera, el comercio global ayuda a que los países se vinculen y permite que sus ciudadanos prosperen. La industria de la logística global es tanto un beneficiario como un catalizador de esta mayor conectividad.

También es cierto que, como resultado del cambio económico, se pierden empleos en algunos sectores, países y regiones. Pero al mismo tiempo, se crean nuevos en otras industrias, países y regiones.

Finalmente, no hay que perder de vista que, desde 1990, la globalización viene siendo un factor clave en la reducción del número de quienes viven en la pobreza extrema, que desde entonces pasó de 1900 a 736 millones de personas. Logro que resulta aún más impresionante si se considera el significativo aumento en la población mundial.

Si queremos aprovechar estos éxitos, deberíamos centrarnos aún más activamente en eliminar las barreras que todavía obstaculizan el comercio y el acceso a la información. De esta manera, haremos posible que se beneficien de la prosperidad global también quienes viven en lugares remotos.

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