¿Y qué dicen los cacaos?

¿Y qué dicen los cacaos?

David Bojanini habla de la paz, de las ‘primas’ de Uribe y de la reforma pensional.

David Bojanini, presidente del Grupo Sura

David Bojanini, presidente del Grupo Sura y cabeza del Grupo Empresarial Antioqueño.

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Cortesía Sura

Por: María Isabel Rueda
02 de julio 2019 , 09:21 p.m.

David Bojanini, presidente del Grupo Sura y cabeza del Grupo Empresarial Antioqueño, habla de la paz, de las ‘primas’ de Uribe, de la reforma pensional y de las relaciones de los empresarios con el gobierno Duque.

Hace mucho tiempo no usamos el término ‘cacao’ en Colombia. ¿A usted le gusta que le digan así? ¿Se siente ‘cacao’?

Yo no me siento un ‘cacao’. Soy en este momento el administrador de una empresa, y al asumir tal responsabilidad, sé que ella va mucho más allá, pues uno es figura visible ante mucha gente. Pero lo que más claro tengo es que todo esto es temporal. Llegará un momento en el que yo no sea más el presidente del Grupo Sura, y seguiré siendo una persona común y corriente, como he tratado de serlo toda mi vida, porque estas cosas son prestadas.

Se lo pregunto porque el término ‘cacao’ ha venido a identificarse con un hombre rico, poderoso, respetado por exitoso en la sociedad.

Si todas esas connotaciones son la definición de un ‘cacao’, pues entonces yo no califico del todo. Porque no soy un hombre rico.

Antes oíamos a más ‘cacaos’. Por ejemplo, a Nicanor Restrepo, a Hernán Echavarría Olózaga, a Fabio Echeverri Correa. Personas que por su importancia social, gremial, industrial tenían cosas que decir. ¿Será que los ‘cacaos’ están en vías de extinción?

No creo que deba ser solamente la opinión de unos pocos líderes empresariales. A mí me gustan más los tanques de pensamiento. El Consejo Privado de Competitividad, Empresarios por la Educación, me gusta por ejemplo Proantioquia, donde soy el presidente de la junta; Fedesarrollo, donde también soy parte de la junta directiva. Y en esos ámbitos doy mis opiniones, con otros empresarios, de cómo ayudar a dirigir el rumbo del país. La figura del ‘cacao’ puede ser odiosa para algunas personas.

¿Es cierto que el sindicato o Grupo Empresarial Antioqueño surgió como una defensa contra el expansionismo del banquero Jaime Michelsen?

Para nada. Lo que se trató de hacer en esa época fue que los presidentes de estas empresas antioqueñas que estaban siendo objeto de tomas hostiles por unos fondos de inversión decidieron defenderse comprándose los unos a los otros, porque no querían que la propiedad de esas empresas, basada en Antioquia, se fuera para otro lado.

Las exportaciones del país son todavía, en la gran mayoría, ‘commodities’, y no estamos realmente aumentando nuestras exportaciones de productos con valor agregado

Pero eso hizo que la organización quedara compuesta por un grupo de empresas imbricadas entre sí, de las que no es fácil saber quiénes son los dueños…

Son los fondos de pensiones, es decir, los trabajadores colombianos, eso es muy importante, y nadie lo sabe; fondos internaciones, que tienen el 20 por ciento de una empresa como Grupo Sura; hay algunos otros inversionistas, entre personas naturales e inversionistas institucionales, con pequeñas participaciones. Pero si vamos al Grupo Sura, no hay ni una familia ni una persona, es una empresa. Ahora, Grupo Argos tiene una participación importante en Grupo Sura, así como Sura la tiene en Argos. El Grupo Nutresa es la tercera empresa que participa.

O sea, simplificaron mucho. Pasaron de 300 empresas a solo tres…

Para focalizarnos en unos sectores. Sura en el sector financiero y asegurador, Argos en la infraestructura, el cemento, la energía, y Nutresa en los alimentos. Vendimos participaciones en muchos otros sectores.

Queda de todas formas una organización muy fuerte. ¿Cómo son las relaciones de ustedes con los gobiernos de turno?

Más que gobiernistas, respetamos las instituciones. Si este es el Presidente del país, pues hay que darle apoyo. Una de las crisis que vivimos es que la gente cree que hacer oposición es denigrar de las instituciones.

¿Es cierto que fueron antigobiernistas únicamente bajo el gobierno Uribe?

No. Hubo otros gobiernos de los cuales sí estuvimos alejados, anteriores…

¿Como el del 8.000?

Exactamente.

Pero divididos…

Puede que en ese momento sí, porque había unos líderes que le daban mucha importancia a la disciplina de partido. Hoy, los partidos políticos han perdido mucho.

¿Cree que el gobierno actual puede tener confianza en que los empresarios le van a ayudar?

Yo creo que sí. Al Presidente se le ha dado un apoyo tremendo de parte del empresariado. Pero no significa que a veces no discrepemos.

¿Por ejemplo, en qué?

Le menciono si quiere un caso concreto. Definitivamente no estoy de acuerdo con que se cree una prima adicional. Una medida como esa va en contravía de las políticas que el Presidente ha planteado, por ejemplo en la creación de empleo. No soy el gerente de una pyme, pero ponerles a las pymes más carga laboral puede llevar a muchas a la informalidad o a reducir en número de empleos. Prefiero que haya más personas trabajando, sin la prima, que poner la prima pero que muchas personas pierdan su empleo.

¿Qué les aconsejaría usted a sus compañeros industriales para que le ayuden a Colombia a mejorar el crecimiento?

Tenemos que hacer productos competitivos internacionalmente. Las exportaciones del país son todavía, en la gran mayoría, ‘commodities’, y no estamos realmente aumentando nuestras exportaciones de productos con valor agregado. Mi recomendación es que todos nos tenemos que renovar.

¿No seguiremos siendo demasiado proteccionistas?

Totalmente de acuerdo.

Uno de los problemas más graves que tiene el país es qué vamos a hacer con las pensiones. Al respecto, ¿qué ha pensado particularmente usted como cabeza de Sura?

Si hacemos el diagnóstico rápidamente, la cobertura pensional en Colombia es muy pobre. Menos del 30 por ciento de los trabajadores formales cotizan. Primer punto, necesitamos una cobertura más universal. Un sistema que sea sostenible desde el punto de vista fiscal. Hoy tenemos dos sistemas de pensiones que compiten de una manera muy desigual: el uno que les da subsidios a las personas de altos ingresos, que es lo más absurdo y lo más perverso, y el otro, donde la gente hace un esfuerzo de ahorro, y, obviamente, la pensión que da este sistema y la que da ese otro son muy diferentes.

¿O sea, tener un solo sistema pensional?

Sí. Uno solo que sea sostenible, porque cada año, en el presupuesto nacional, las pensiones son un porcentaje más alto. Y si seguimos así, cuando haya mucha más gente pensionada, el presupuesto solo va a ser para pagar pensiones, y a lo mejor viene la incapacidad para pagarlas.

Todo el mundo quisiera que le pagaran una pensión igual al último salario para seguir viviendo igualitico, pero si ese fuera nuestro sistema pensional, pues apague y vámonos, no hay con qué. Habrá que construir un sistema en donde los subsidios se les den a las personas de menores ingresos; hay mucha gente que lo que va a recibir es una mensualidad para una subsistencia mínima, si cotizaron muy pocas semanas; otros que lograron hacer cotizaciones durante muchos años, pues van a tener derecho a una pensión, pero tenemos que entender que la pensión pública, la que nos da el Estado, es una parte básica, y quienes tienen capacidad y quieren vivir mejor, pues van a tener que hacer ahorros durante toda su vida.

Y, encima de todo, la expectativa de vida está subiendo…

Sí. Y, si la gente va a vivir muchos más años, ¿será que los jóvenes de hoy se van a tener que pensionar con una edad mayor? Si construir una pensión cuesta mucho más hoy en día, ¿será que hay que hacer mayores aportes? Todo eso es lo que tenemos que discutir.

Y no lo estamos discutiendo…

No, porque la discusión se va a centrar, y eso sí me preocupa, en si se acaba el sistema de prima media o si se acaban los fondos de pensión.

¿Cree que esta última reforma fiscal, tan atacada por muchos sectores, sirve para sus propósitos, o vamos pronto para otra?

La reforma fiscal tuvo una medida muy importante para el sector empresarial, que reconocemos: los impuestos corporativos se van a reducir. ¿Qué implica eso? Que las empresas van a tener más recursos o más capital de trabajo para invertir en su modernización. Si no lo aprovechamos, y simplemente decimos, más utilidades, más dividendos, pues a lo mejor vamos a perder competitividad. Pero para que eso no pase, y en esa parte sí me toca poner la otra cara de la moneda, necesitamos que las reglas del juego sean estables. Cambios como este de la prima desestabilizan los costos laborales.

El gerente del Banco de la República resolvió lanzarse en público con la teoría de que la polarización está parando el crecimiento en Colombia y que estamos estancados…

Estancados no estamos, aunque tampoco estamos creciendo al ritmo que quisiéramos, el cual es por encima del 4 por ciento. Aún más, la proyección de este año del 3,5 está difícil de cumplir; el primer trimestre fue del 2,8. Tengo fe en que, de pronto, este año crezcamos un poquito por encima del 3. Pero sí estoy de acuerdo en que existe la polarización, entendida como cuando uno no escucha al que piensa diferente. Eso baja la confianza del consumidor, y muchas decisiones de inversión se aplazan.

¿Pero cómo se podría acabar esa turbulencia?

El Gobierno, el que está gobernando, no se debe distraer en esas coyunturas del día día, sino tener unos focos claros de cuáles son los temas verdaderamente importantes para el país.

¿El manejo del acuerdo de paz es parte de la polarización?

Pues, claro. Nos han tratado de volver a llevar al Sí y al No. Si hay un objetivo común de todos los colombianos, es tener un país en paz. Tuvimos un proceso importante de desmovilización de guerrilleros; hoy hay más de 10.000 personas desmovilizadas que se quieren reintegrar a la sociedad. Ahí hay un foco importante de atención. Hay que tenderles la mano a esas personas, el Gobierno lo está haciendo, y lo puede hacer aun mejor.

Pero para construir la paz se necesita la presencia del Estado en todo el territorio, cosa que no ocurrió cuando se firmaron los acuerdos, y los espacios que dejaron los señores de las Farc los ocuparon otros grupos ilegales. Soy partidario de continuar con la erradicación de cultivos de coca porque, definitivamente, con 200.000 hectáreas es muy difícil que un país tenga paz, además del daño ambiental que produce.

¿Incluso asperjando con glifosato?

No soy quien para decir si el glifosato es malo o no. Se tiene que pronunciar la Corte Constitucional. Si no es glifosato, hay que inventarnos la manera, y a eso hay que invertirle lo que haya que invertirle, porque Colombia no puede tener 200.000 hectáreas de coca y pensar que vamos a ser un país en paz cuando todo eso lo está manejando la ilegalidad.

¿Usted estuvo de acuerdo con la presentación de las objeciones presidenciales a la JEP?

La paz de Colombia no se puede centrar alrededor de discutir si la ley estatutaria de la JEP es o no es, o si al señor Santrich lo tienen que meter a la cárcel o extraditarlo. La paz de Colombia es un propósito mucho más grande, y el Presidente no se debe distraer ya más en esas cosas.

Para terminar, unos temitas antioqueños. Hidroituango. Usted es la cabeza del Grupo Sura y seguramente le tocará entrar a analizar si se van a pagar seguros de esa catástrofe que sucedió…

No me corresponde opinar. Son los reaseguradores quienes verdaderamente van a analizar el siniestro. Es todo lo que puedo decir en este momento.

Y una última pregunta. ¿Si del conglomerado de empresas antioqueñas que usted representa depende, Sergio Fajardo será el próximo presidente de Colombia?

Sergio Fajardo es una persona que hace política de una manera diferente, y lo ha demostrado siendo alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia. Y muchos de sus planteamientos y prácticas me parecen buenos. Obviamente, nosotros apoyamos la democracia, y si Sergio Fajardo es candidato a la presidencia, y hay otros también que son buenos, los vamos a apoyar a todos. No me voy a empañar como empresa en decir, ‘yo voy a hacer que este señor se vuelva presidente de Colombia’. Le vamos a ayudar, pero nunca en la vida hacemos esto para que después recibamos los favores de ellos.

Yo lo veo a usted muy joven y muy rozagante, pero, pues cuando le llegue la edad de retiro, tendrá que escoger a cuál de sus pasiones se va a dedicar. Tengo entendido que a usted le fascina cocinar y le fascina el agro. ¿Cuál de esas dos cosas va a hacer?

Perfectamente puedo hacer las dos. Pero realmente, si hay una actividad que me gusta, productiva, es la agricultura.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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