Sector financiero seguirá siendo motor, pero falta bancarización

Sector financiero seguirá siendo motor, pero falta bancarización

Según la calificadora Moody's, aún preocupa la elevada morosidad de la cartera.

Felipe Carvallo de Moody's

Felipe Carvallo, vicepresidente sénior de Crédito de Moody’s Investor Services.

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Rodrigo Sepúlveda - EL TIEMPO

Por: Carlos Arturo García M.
19 de junio 2018 , 08:37 p.m.

Tras seis años y un trimestre en los que el sector financiero ha crecido más que el total de la economía, Moody’s Investor Services cree que el sector seguirá siendo motor importante del crecimiento.

Los analistas de la firma estuvieron en el país haciendo un examen de su economía de cara a las elecciones que dejaron a Iván Duque como el nuevo inquilino de la Casa de Nariño.

Felipe Carvallo, vicepresidente sénior de Crédito de la firma, le dijo a EL TIEMPO que la morosidad de la cartera aún es muy alta, pero que las entidades tienen buenas reservas, en tanto en los últimos años han elevado sus niveles de capitalización, punto en el que deben seguir trabajando.

Esto con miras a una mejor preparación en caso de tener que afrontar una crisis financiera futura, pero, además, como elemento clave dentro de las revisiones periódicas de sus calificaciones.

¿Seguirá el sector financiero impulsando la economía?

La banca, sin duda, es muy importante para esta economía, en comparación con México o Argentina, donde los préstamos bancarios representan menos del 20 % del PIB. Acá son un 50 por ciento. La economía continuará como motor importante, siendo una industria muy rentable pese a las caídas y a que falta tarea por hacer en bancarización, pues su nivel de préstamos sobre PIB se mantiene en la media latinoamericana, mientras Chile y Panamá están por encima del 80 %.

¿Qué otros frentes bancarios requieren atención?

Los bancos han hecho un buen trabajo en los últimos años, pero dado el bajo crecimiento económico del último año y medio se deterioró su cartera. Vemos niveles muy altos de morosidad (4,9 % a marzo) que no se veían desde hace tiempo.

Hay que continuar mejorando la calidad de los préstamos y otros temas estructurales, como las altas exposiciones que los grandes bancos comparten, como los líos de Electricaribe, Ruta del Sol, el SITP con los que han tenido problemas. Lo otro es que tienen exposiciones en sistemas bancarios (Centroamérica) más riesgosos y eso no les ha dado mayores rendimientos.

¿Por qué apuntarle, entonces, a ese mercado?

El movimiento que tuvieron los tres grandes bancos colombianos hacia Centroamérica respondió más a oportunidades de negocio, como la salida del HSBC de la región, pero también al deseo de seguir a las empresas del sector real que han invertido allí. Ellos querían seguir siendo su banquero principal.

¿Cree que se ha manejado bien el lío de la morosidad?

Sí, porque se están elevando los niveles de reservas. También vemos mayores capitalizaciones, que incluyen mejoras en la calidad de los activos que componen el capital. Eso es muy positivo porque ayuda a absorber mejor las pérdidas en el futuro.

Vemos niveles muy altos de morosidad (4,9 % a marzo) que no se veían desde hace tiempo

¿Cuál es la lectura que le dan a la ley de conglomerados?

Ese es un tema muy importante para nosotros. La ley está aprobada y en proceso de reglamentación. En Colombia siempre hemos visto grandes conglomerados que incorporan entidades financieras y empresas del sector real, por eso era urgente una definición clara de qué es un relacionado, porque eso determina no solo los máximos que un banco puede prestar a cada grupo sino también las relaciones entre estos. Y eso habla del tema de interconexión porque en Colombia los bancos están muy interconectados. Esperamos que con la norma esa interconexión se empiece a disipar.

¿Habrá cambios, en las notas de los bancos que evalúan?

Nosotros calificamos en Colombia cinco bancos: Davivienda, Bancolombia, BBVA, Banco de Bogotá y GNB. Así mismo, a las matrices de estos dos últimos: Grupo Aval y Gilex (esta última de la familia Gilinski). Para Bancolombia y Banco de Bogotá vemos una estabilización de los puntos que más nos preocupaban: la calidad de los activos y la rentabilidad, que venía a la baja, pero su perspectiva tiene que ver más con la nota soberana (país) que es negativa. En Davivienda sus fundamentos se deterioraron un poco más, por lo que tenemos una perspectiva negativa que incorpora una visión un poco más negativa.

¿Cree que está próxima otra crisis financiera fuerte?

Entendemos que hay ciclos donde la morosidad (de la cartera) puede doblarse, pero para nosotros lo importante es que los bancos estén preparados con colchones que permitan absorber esas pérdidas, esos son el capital y las reservas y justo el regulador está arreglando estos temas, alineando las normas a las exigencias internacionales (Basilea III), que obligan a reducir activos que tendrían poco valor en un momento de estrés. También está fijando las reglas Niif, que obligan a los bancos a crear reservas que incorporen pérdidas para toda la vida de un préstamo.
Desde ese escenario vemos que eso es positivo, porque prepara al país y a la banca frente a una crisis. Ahora no sé si los bancos podrán soportar una como la de 1999, una tormenta perfecta porque fue hipotecaria, económica y de entidades territoriales.

¿Qué tan eficiente es la banca colombiana?

La eficiencia es muy importante, es uno de los costos casi fijos que en un momento de crisis no puede reducirse y golpea los ingresos. Cuanto más bajos sean los costos operativos más posibilidades tendrá una entidad de seguir reportando ganancias sin afectar su capital ni trasladar pérdidas a sus accionistas, depositantes ni tenedores de bonos.

En ese sentido, la banca colombiana es muy eficiente y está entre las mejores de Latinoamérica. Ahora, esperábamos que continuara habiendo mejoras en todos los sistemas bancarios, donde hay menos sucursales, pero ahora los bancos deben invertir en ciberseguridad, que es un flanco que abre la tecnología.

Y lo tecnológico pesa en sus evaluaciones...

Los bancos hacen inversiones en fintech buscando, quizá, la tecnología que hará la diferencia hacia adelante. Pero lo más importante para nosotros es que esta ayudará a bancarizar más población. No vemos que estas tecnologías puedan interrumpir o afectar el negocio, es más un complemento positivo.

Banca: 6 años creciendo por encima del PIB

El sector financiero completó seis años y un trimestre creciendo más que la economía. Esa diferencia fue el año pasado de dos puntos porcentuales (3,8 por ciento), en tanto en el primer trimestre del 2018, cercana a los 4 puntos, según datos del Dane.

Desde el 2012 este renglón está en el grupo de los tres que más impulso le dan al crecimiento económico del país, salvo en el 2013 cuando fue el sexto entre los 12 que mide el Dane. En el 2012 y el 2014 fue el tercer mayor impulsor del PIB; en el 2015 y el 2016 registró la mayor dinámica; en el 2017 el segundo y en el primer trimestre del 2018 volvió al primer lugar.

CARLOS ARTURO GARCÍA M.
Economía y Negocios

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