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Los pecados de la reforma del Soat
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Los pecados de la reforma del Soat

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Representante Alejandro Vega afirma que su idea se desdibujó, pero que intentará buscar consensos.

Aunque es normal que a un proyecto de ley se le introduzcan modificaciones a lo largo de sus debates en el Congreso, el que busca crear incentivos para reducir la tarifa del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (Soat) sufrió una metamorfosis que lo aleja de su propósito inicial.

El proyecto, al que solo le falta un debate en la plenaria del Senado para cumplir con los cuatro reglamentarios, no alcanzó a ser votado en esta legislatura. Su futuro se definirá en el periodo legislativo que arranca el próximo 20 de julio.

(Lea también: ¿Cada cuánto le debe hacer mantenimiento a su vehículo?). 

No obstante, la iniciativa llegará a ese cuarto debate con un articulado muy distinto al que presentó inicialmente su autor, el representante Alejandro Vega, quien hoy piensa que cómo quedó tras su paso por la Comisión Sexta del Senado está “desdibujado” y “no estaría generando un beneficio real”.

La metamorfosis

Esta es la tercera vez que Vega presenta el proyecto para reformar el Soat, que surgió en principio como una petición de los motociclistas durante la campaña que lo llevó a obtener una curul en la Cámara.

(De interés: ¿Cómo puede renovar el SOAT?).

Su propósito inicial era otorgar descuentos graduales en la tarifa, que iban del 15 hasta el 35 por ciento en caso de no afectar la póliza el año inmediatamente anterior.

Con la reforma no habría una reducción en el valor del Soat.

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Pero la Comisión Sexta le hizo modificaciones sustanciales, al reducir los descuentos a máximo el 10 por ciento. Este es el primer pecado. “No compartimos esto porque desdibuja la intención del proyecto. Hoy, por convenios entre entidades, el usuario puede tener un beneficio hasta del 12 por ciento como un descuento comercial y la ley iría hasta el 10 por ciento, entonces el Congreso no estaría generando un beneficio real”, afirma Vega.

El segundo pecado, el cual no cayó bien entre los propietarios de vehículos, fue introducir un comparendo automático, tasado en un salario mínimo legal mensual vigente, en caso de que el usuario no renueve la póliza.

Quien introdujo el artículo pasó por alto un detalle: el Código Nacional de Tránsito, en su artículo 42, dice claramente: “Para poder transitar en el territorio nacional todos los vehículos deben estar amparados por un seguro obligatorio vigente”.

(Además: Así puede saber si tiene multas de tránsito usando el número de cédula).

Es decir que, para imponer el comparendo, el vehículo debe estar circulando, razón por la cual esa idea ya había fracasado en Bogotá cuando la Secretaría de Movilidad intentó imponerla.

Tampoco tuvo en cuenta que hay pólizas que no se renuevan porque el carro no se está usando, bien sea porque está en un taller por alguna avería o reparación, o sencillamente su dueño no lo va a necesitar.

En cambio, el artículo que le colgaron en la Comisión Sexta al proyecto sí somete a los dueños de vehículos a un engorroso proceso en el que deben informar al Runt las razones por las cuales no actualizaron el Soat y así librarse de la multa.

“Eso no lo comparto”, dijo Vega, quien agregó que hubo un acuerdo para eliminar esa sanción en el último debate.

La idea es llegar a un consenso para que podamos aprobar el proyecto con unas normas que beneficien a los colombianos, y no como lo aprobaron en la Comisión Sexta

El tercer pecado fue incluir una cobertura de cinco salarios mínimos legales para los vehículos, y de dos para las motocicletas, (entre 2 y 4 millones de pesos)para reparaciones por choques simples o de latas, todo esto, con cargo al mismo valor de la póliza.

(Le recomendamos: ¿Qué debe hacer si vendió su vehículo y no hizo el traspaso?).

“Yo, personalmente, no la comparto, creo que para eso están los seguros todo riesgo que asumen los propietarios. Esa es una propuesta que va dentro del proyecto, no estuvo contemplada en la que yo presenté inicialmente, pero ha tenido el acompañamiento de distintas bancadas y hasta el momento va adelante”, explicó Vega.

Este artículo no tiene en cuenta que en la actualidad circulan carros y motos con Soat vigente, cuyo valor comercial es inferior al valor con el cual se pretenden cubrir los daños, no hay una valoración de piezas o repuestos ni mucho menos una red de talleres autorizados para atender la demanda, como si ocurre con el cubrimiento de los seguros todo riesgo.

Para el representante Vega, el proyecto tiene una ventaja: ha logrado el consenso mayoritario de las distintas bancadas, dice que intentará llegar a acuerdos y consensos para sacarlo adelante sin desfinanciar el sistema, pero señala que como quedó aprobado en la Comisión Sexta, no cumpliría con su propósito inicial.

(Puede leer: Una mirada al informal mercado de las motos usadas).

“Como autor del proyecto, que es para generar beneficios a los colombianos, si va con estas modificaciones que se aprobaron en la Comisión Sexta, prefiero que se hunda la propuesta y el proyecto por el que tanto he luchado”, dijo.

Un proyecto inviable

A estos cambios introducidos en el tercer debate que atentan contra el proyecto se suman las voces del Gobierno Nacional y de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), que se han opuesto desde un principio a su aprobación.

El 90 por ciento de vehículos subsidia los gastos de la siniestralidad de las motos.

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El proyecto pudo sortear con éxito tres debates, a pesar de siete conceptos negativos de varias entidades, entre ellas, los ministerios de Hacienda y de Salud y la Superintendencia Financiera.

(Siga leyendo: Todo lo que debe saber acerca de los llamados a revisión).

En juego, dicen el Gobierno y las aseguradoras, están más de dos billones de pesos que cada año aporta el Soat a la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres), más lo que se destina para atender a los lesionados en siniestros de tránsito, unos 700.000 al año.

“Este proyecto de ley obliga a que por la misma bolsa de recursos compitan personas y latas, es decir, que no solo se reducirían los recursos para cubrir las atenciones en salud, por los descuentos en la tarifa, sino que además tocaría usar parte de estos para reparar vehículos”, afirma Fasecolda.

REDACCIÓN VEHÍCULOS

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