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Homenaje a la memoria de Roberto Junguito Bonnet
Roberto Junguito, exministro de Hacienda

Roberto Junguito, fue ministro de Agricultura y de Hacienda de Belisario Betancur, además fue ministro de Hacienda de Álvaro Uribe.

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

Homenaje a la memoria de Roberto Junguito Bonnet

Sus colegas quisieron recordarlo con este recuento de los mayores logros de su larga carrera.

Cuando Roberto Junguito Bonnet falleció el 27 de diciembre pasado a los 77 años de edad, Colombia perdió un economista extraordinariamente consumado y articulado, un ministro que jugó un papel clave en la administración gubernamental, en la que sirvió manejando la política pública en forma responsable, y un profesional de primera.

(Siga leyendo: Roberto Junguito Bonnet / Opinión).

Para muchos no solo en Colombia sino globalmente, incluyendo el Fondo Monetario Internacional y otras organizaciones internacionales en las cuales laboró, Roberto fue un líder, profesional consumado y especialmente un gran amigo. Su humanidad y afinidad para su familia y amigos eran evidentes para cualquiera que llegó a conocerlo.
Como egresado de la Universidad de los Andes y con un doctorado en Economía (Ph. D.) de la Universidad de Princeton, Roberto contaba con credenciales académicas impecables.

Su labor en Colombia cubrió áreas esenciales para el desarrollo futuro del país. Entre ellas, director del prestigioso instituto de investigación Fedesarrollo (1974-78), ministro de Agricultura (1982-83), ministro de Hacienda (1984-85 y 2002-03), embajador de Colombia a Francia (1986-87), director ejecutivo alterno en la Junta Directiva del Fondo Monetario Internacional (1999-02) y codirector del Banco de la República de Colombia (1991-99), entre otras distinciones y méritos profesionales.

Roberto dominó no solo el arte del servicio y las políticas públicas, sino también el liderazgo en el sector privado. Muy temprano en su carrera profesional fue presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (1981-82), liderando esfuerzos en agroindustrias, entre otros campos. Pocas personas comprendían la extraordinaria complejidad y funcionamiento del sector cafetero como él las dominaba, ya que también había sido presidente de la Asociación de Exportadores de Café (1988-91). En años más recientes laboró en el sector privado, como presidente de Fasecolda (desde el 2005).

Nosotros vimos y tratamos a Roberto desde el punto de vista de quienes se encontraban sentados “al otro lado de la mesa” en el Banco Mundial, con el cual Colombia ha tenido un largo y productivo diálogo y una estrecha relación. A mediados de la década de los 80, Colombia se encontraba sufriendo de fuertes dificultades financieras provenientes de la crisis de deuda que impactaba adversamente a la América Latina. Este desafío, especialmente adecuado a los instintos de Roberto, requería revivir la disciplina fiscal vinculada al crecimiento económico, generación de empleo y logro de mayor equidad.

Aprendimos mucho de la claridad
de propósito de él, la enorme atención que le prestaba a cumplir con los objetivos del desarrollo del país y la aplicación de sus habilidades técnicas

Los miembros de los equipos del Banco Mundial y el FMI aprendimos mucho de la claridad de propósito del ministro Junguito, la enorme atención que le prestaba a cumplir con los objetivos del desarrollo del país y la fuerte aplicación de sus habilidades técnicas. Igualmente, admirable ha sido su infatigable capacidad de encarar complejas negociaciones de alto nivel que lograron reinsertar a Colombia en los mercados de capital internacional, dándole viabilidad al programa económico.

(También puede leer: Roberto Junguito, el ministro que nos salvó de la recesión económica).

Una revelación más íntima de los consejos de Roberto a las instituciones multilaterales surgió cuando sirvió como asesor del grupo de evaluación independiente del Banco Mundial. Roberto apoyó firmemente la necesidad de mantener la independencia en cualquier evaluación, incluyendo la independencia de los datos que se utilizaran. Al mismo tiempo enfatizaba la necesidad de asegurarse de que los evaluadores independientes conocieran el terreno lo suficientemente bien como para proporcionar lecciones objetivas y pragmáticas.

Era un placer trabajar con Roberto tanto cuando nos encontramos de acuerdo con él como cuando tuvimos diferencias en los detalles. Sus invitaciones al equipo para acompañarlo en sus reuniones con líderes agrícolas o seminarios sobre política monetaria en el Banco de la República fueron memorables. Roberto también nos abrió la amistad de invitarnos a su casa. Causaba alegría verlo en su rol de un devoto hombre de familia.

Roberto es admirado en los círculos académicos, de política pública y política en general. Su libro Historia económica en el siglo XX, publicado por la Universidad Sergio Arboleda (2017), es una lectura requerida para todos.

(Le recomendamos: Recordando a Roberto Junguito / Opinión).

El mundo echará de menos a un gran líder colombiano, un profesional excepcional y un maravilloso amigo.

Miguel Schloss, José Sokol, Vinod Thomas
*Los autores fueron: jefe de División, economista principal y economista de la División de Colombia del Banco Mundial, en los años 80.

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