Restaurantes abren desde hoy el servicio 'compre y lleve'

Restaurantes abren desde hoy el servicio 'compre y lleve'

Con ello, estos negocios que generan empleo aspiran a agregar 12 % más en ventas.

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A mediados de abril, según los registros de Acodrés, 10.000 establecimientos decidieron no volver a abrir, cifra que, hacia el 15 de mayo, se duplicó a 22.000.

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Yomaira Grandett. Archivo EL TIEMPO

Por: Economía y Negocios
01 de junio 2020 , 01:34 p.m.

Un cierto halo de esperanza tienen desde hoy los empresarios de la industria gastronómica, después del duro apretón que ha significado estar inactivos desde un mes antes del inicio de la cuarentena en Colombia.

A partir de este lunes, los restaurantes y otros sitios de comida preparada cuentan con autorización oficial (decreto 749 del 28 de mayo) para iniciar la etapa de ‘compra para llevar’.

Con ello, según los cálculos de Guillermo Gómez París, presidente ejecutivo de Acodrés, gremio de este sector de la economía, las ventas llegarían a incrementarse a 24 por ciento (12 que ya tenían con los domicilios y 12 adicional con la nueva autorización).

Aunque lejos está la opción de que los restaurantes vuelvan a servir comida a la mesa, la ‘compra para llevar’ la ven como “un reencuentro de los restaurantes con sus clientes”, lo cual abre una posibilidad de reanimar a este sector, uno de los más golpeados por la crisis generada por el covid-19.

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Y es que la industria gastronómica, en la que caben proveedores, franquicias, restaurantes, cafeterías, panaderías y pastelerías, empezó a resentirse desde febrero, pues al caer el turismo internacional y al empezar a cundir el pánico por el contagio en los ambientes sociales, las ventas se redujeron en 18 por ciento.

A partir de allí, el descenso en esta actividad se fue acentuando y al final de marzo, cuando se declaró la emergencia sanitaria en el país, las ventas ya estaban en -81 por ciento, lo que, según cuenta Gómez, era un nivel de “insostenibilidad absoluta”.

En el encierro de los hogares, sin embargo, cabía la posibilidad de una demanda de comida a domicilio. Con la venia del Gobierno para prestar dicho servicio, de manera que pudieran atender las necesidades alimenticias de las familias que fueron llamadas a quedarse en casa, los dueños de los negocios revisaron el tema, pero “solo el 24 por ciento se sintió en capacidad de continuar operando, mientras que el 76 por ciento restante tuvo que cerrar”, sostiene Gómez.

Solo el 24 por ciento se sintió en capacidad de continuar operando, mientras que el 76 por ciento restante tuvo que cerrar

No obstante, para los que quedaron activos las cuentas no daban lo suficiente. El equilibrio no llegaba, y así la cifra de restaurantes que operan domicilios cayó del 24 al 18 por ciento a mediados de abril, para luego descender aún más hasta situarse en 12 por ciento, en el cual se mantiene hoy.

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Las pérdidas económicas totales aún no se han contabilizado y, probablemente, tampoco se puedan calcular, pues este sector tiene una alta informalidad. De 90.000 establecimientos que existen, según Acodrés, 73.000 son informales y 17.000, formales, y solo estos últimos registran una facturación de 8,4 billones de pesos al año.

Grandes y chicos han sido aporreados por igual, unos porque su perfil no tenía cabida en domicilios, otros porque no tuvieron caja para aguantar más de 15 días con bajas ventas y pagando arriendos que oscilan entre 5 y 120 millones de pesos, además de otros costos que implica el negocio.

Lo cierto es que, a mediados de abril, según los registros de Acodrés, 10.000 establecimientos tomaron la decisión de no volver a abrir, cifra que, hacia el 15 de mayo, se duplicó a 22.000.

El coletazo, de inmediato, arrasó con el empleo, el cual, en condiciones normales, sumaba 700.000 puestos de trabajo directos (solo en la franja de restaurantes formales). Además, se estima que hay un millón más de empleos indirectos, y otro millón que genera su sustento de la informalidad, según los cálculos de Acodrés.

“Con el cierre definitivo de 22.000 establecimientos se perdieron 170.000 empleos, 369.000 se mantienen suspendidos y 161.000 se sostienen con domicilios”, anotó Gómez.

No obstante, son 50.000 establecimientos que esperan reabrir, los que se sumarían a los 18.000 que siguieron operando en cuarentena.

“La habilitación de ventas de alimentos preparados para llevar permite que una persona por núcleo familiar pueda recoger en el restaurante su pedido”, expresa el presidente de Acodrés.

La expectativa del gremio, por el nuevo aliento que tendrá el sector, es total, pues aspiran a que esta modalidad de venta que se inicia hoy “ayude a estimular el consumo en aquella población que era usuaria de domicilios”, concluyó.

ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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