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Qué puede pasar si no hay reforma y el país pierde grado de inversión
Ministerio de Hacienda

El Ministerio de Hacienda está a la espera del informe de la Comisión de Expertos para terminar de estructurar el proyecto de reforma fiscal, clave para la calificación de riesgo del país.

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Qué puede pasar si no hay reforma y el país pierde grado de inversión

Colombia necesita, mínimo, de $ 10 a $ 12 billones para evitar que agencias rebajen su calificación.

Las posibilidades de que Colombia pierda su grado de inversión en el segundo semestre aumentan a medida que avanza el 2021.

Y mientras algunos sectores consideran que de darse esta situación el país quedaría en una posición bastante compleja, desde el punto de vista económico, otros sostienen que, más que una rebaja en la calificación, lo que más les preocupa a los inversionistas internacionales es el incierto panorama político, en medio de unas elecciones en las que la izquierda puede ganar mayor protagonismo.

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Con la pandemia, las finanzas públicas del país se han debilitado, al igual que las de la gran mayoría de economías en el mundo, pero, sin duda, en esta coyuntura sufrirán más las emergentes.

Desde agosto del año pasado, cinco naciones han visto reducir sus notas soberanas, y podrían venir 11 más, dicen los analistas del BNP Paribas, quienes les hacen seguimiento a 25 economías emergentes.

Basados en sus simulaciones, señalan que ese número de países “corren el riesgo de que se les reduzca su calificación o se les corrija su perspectiva”, y advierten que “es posible que Colombia esté en riesgo de perder su estatus de grado de inversión si se materializan los riesgos de impacto negativo que prevén.

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Y no son los únicos que ven cercana esa probabilidad. En el Grupo Bancolombia dicen que es del 57 por ciento, según sus propios cálculos, lo que implica que “Colombia tiene un nivel de vulnerabilidad medio entre su grupo comparable, y pone de manifiesto de forma explícita la magnitud del desafío que enfrentaremos”.

Raúl Gallegos, director de Control Risks Colombia, consultora global especializada en gestión de riesgos, ve como algo casi inminente la pérdida del grado de inversión de Colombia en el mediano plazo, y no solo por la difícil situación fiscal, sino porque las calificadoras hoy están teniendo en cuenta otros temas en los que al país no le va también, como en gobernanza, en lo social y el medioambiente, a lo que se suma el hecho de que el país está en un año preelectoral y existe gran incertidumbre política frente al tipo de presidencia que viene del 2022 en adelante.

“Esas áreas serán muy difíciles para Colombia el próximo año, porque se destapará una serie de actos de corrupción que se han dado en la pandemia, porque el tema social explotará, hay gran descontento de la gente por la falta de presencia del Estado, el desempleo y la pobreza. Hay un cuadro de descontento muy fuerte que crecerá en el 2021 y dará una percepción de que en lo social no se está haciendo lo suficiente y eso puede afectar la calificación del país”, sostiene Gallego.

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Efectos transitorios

La situación que enfrenta el país no es fácil, menos aún con el covid-19, que tardará buen tiempo en erradicarse, aunque el plan de vacunación está en marcha.

Colombia, al igual que muchas economías, quedó muy golpeada con la pandemia, lo cual ayudó a que su déficit fiscal rondara el 9 por ciento del PIB en 2020, según estima el Ministerio de Hacienda.

También en medio de esta coyuntura, el endeudamiento público superó el 61 por ciento del PIB el año pasado, hasta los 180.507 millones de dólares. A eso se suman la contracción de la economía del 6,9 por ciento, el alto desempleo (15,9 por ciento) y el aumento de la pobreza, entre otros males.

Por eso, mientras algunos consideran que una rebaja de la calificación de riesgo llegaría en el peor momento y sería un muy mal mensaje para los mercados e inversionistas externos, otros creen que no será una gran tragedia ni el acabose para el país.

Standard and Poor’s y Fitch Ratings mantienen las notas de Colombia en BBB-, muy cerca de perder el grado de inversión, mientras que en Moody’s aún está en BAA2.

“Si perdemos el grado de inversión, como creo que sucederá después del segundo semestre del 2021 –dice Munir Jalil, director de Investigaciones Económicas para la Región Andina de BTG Pactual–, no es el fin del mundo para el país. No es bueno, claro, pero tampoco es el acabose”.

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“Saldrán recursos, no muchos; habrá algún impacto, volatilidad del peso y subida de tasas, nada extraordinario, pero luego el país seguirá su curso. El problema es que nos volvamos complacientes con eso, como sucede en Brasil, cuya deuda está disparada porque dejaron de pararles bolas a las calificadoras hace rato”, añade el economista, quien cree que hacerles caso a las recomendaciones de dichas firmas no es malo.

Gallegos, de Control Risks, también es de los que creen que ante una pérdida del grado de inversión no se presentará una estampida de capitales, aunque sí se liquidarán inversiones de aquellos fondos que tienen como regla no invertir en activos de países que no cumplan esa condición, pero son pocos.

“No hay duda de que en ese escenario se encarecerá el crédito para el país, pero no una cosa loca del 10 por ciento que haga caer la economía, no. Colombia seguirá siendo un destino de inversión internacional, porque se considera una de las economías y democracias más estables de la región, eso es innegable.

Hasta el momento se mantiene una clase política relativamente razonable en su relacionamiento con los negocios, entonces diría que no se debe sobredimensionar el impacto de una rebaja de calificación”, dice.

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Salida a la mano

Esta posición coincide con la de los analistas del Grupo Bancolombia, quienes no ven que este escenario sea una catástrofe para los activos financieros, que sin duda recibirán un golpe moderado, pues las bajas en las notas soberanas no suelen ser eventos sorpresivos, sino que suceden durante o al final de los procesos de deterioro económico, lo cual es anticipado por los agentes del mercado, como ha venido ocurriendo en el país.

Pero advierten que Colombia no puede darse el lujo de perder su grado de inversión, porque recuperarlo le tomará tiempo y demandará un enorme esfuerzo.

“El mantenimiento del grado de inversión opera como un mecanismo que posibilita adoptar decisiones de política responsables, que serían mucho más difíciles de sacar adelante si se perdiera ese estatus. Por eso consideramos que la calificación soberana actual debe ser un elemento imprescindible del camino de recuperación que esperamos recorra Colombia en los próximos años”, sostienen.

La gran incógnita es qué tan fácil será evitar, en las actuales circunstancias, que el país pierda esa condición.

'Se necesitan, como mínimo, entre 10 y 12 billones de pesos para no perder el grado de inversió (...)'

En BNP Paribas consideran que si bien es probable que unos precios del petróleo más altos mejoren las cuentas públicas (hoy, el barril de Brent se cotiza sobre los 66 dólares), Colombia todavía necesita ver un incremento estructural de sus rentas fiscales del 2 por ciento del PIB.

“Si el Gobierno no aprueba una reforma fiscal importante o suspende su regla fiscal otro año, vemos un riesgo de que Colombia pierda su grado de inversión a finales de 2021 o a principios de 2022”, advierten.

Todo parece girar en torno a la llamada reforma fiscal o tributaria que está tomando forma, según lo ha venido revelando el Gobierno.

“Se necesitan, como mínimo, entre 10 y 12 billones de pesos para no perder el grado de inversión. Con esto, el Gobierno estaría comprando algo de tiempo para que las calificadoras tomen una decisión inevitable después de elecciones”, puntualiza Munir Jalil, de BTG Pactual.

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‘Hay apetito por deuda del país’

El Gobierno dice que hasta el momento la deuda del país luce atractiva para los inversionistas externos. César Arias, director de Crédito Público, recuerda que el país es grado de inversión y fue ratificado por las tres calificadoras internacionales más importantes.

Nuestra relación y acceso a los mercados locales y extranjeros es favorable y diversificada, como lo muestran los precios de nuestros títulos de deuda y la sólida demanda que hemos tenido en las emisiones realizadas durante el año en los dos mercados”, anotó.

CARLOS ARTURO GARCÍA M.
Redacción de Economía y Negocios - EL TIEMPO
En Twitter: @CarlosGarciaM66​

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