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Ojalá que covid cambie lógica de políticos para discutir reforma: Ocde
Ángel Gurría

Ángel Gurría, secretario general de la Ocde.

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Daniel Muñoz / Archivo AFP

Ojalá que covid cambie lógica de políticos para discutir reforma: Ocde

Gurría dice que hay muchas gabelas para altos ingresos en pensiones, dividendos o rentas de capital.

Los expertos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), junto a sus colegas de las principales instituciones multilaterales, consideran indispensable que Colombia haga, entre otras, reformas fiscales y sociales, como las que contiene el proyecto que se radicó días atrás en el Congreso.

Sin embargo, en un informe de la misma Ocde se comentó hace unos días que “con elecciones en 2022, el periodo político para hacerlo es breve”.

El secretario general de la organización, Ángel Gurría, se refirió a estos retos de Colombia para seguir respaldando a la población pobre, más golpeada por la pandemia, y disminuir la desigualdad.

Gurría habla justamente cuando se levantan voces de gremios y políticos contra la reforma, especialmente con referencia a beneficios que actualmente hay en impuestos de personas de ingresos altos.

(En otras noticias: Las grandes empresas con los dividendos más generosos y más rentables)

Varias recomendaciones las viene haciendo la Ocde a Colombia de tiempo atrás. ¿Ve avances en esos puntos en el tiempo en el que ha estado en la organización?

Colombia llevó a cabo un esfuerzo ejemplar para entrar a la Ocde, realizando importantes reformas durante el proceso de adhesión para armonizar su legislación, sus políticas y sus prácticas públicas a los estándares de la Ocde, en cuestiones laborales, de reforma de su sistema de justicia, de gobierno corporativo de las empresas de propiedad estatal, de antisoborno, de comercio, así como el establecimiento de una política nacional sobre químicos industriales y gestión de residuos.

El proceso de adhesión también sirvió como un catalizador para que Colombia llevara a cabo reformas importantes para mejorar el bienestar de sus ciudadanos, tales como la reducción de la informalidad en el mercado laboral, la mejora de la calidad y la relevancia de la educación y la capacitación, así como para la sostenibilidad de largo plazo del sistema de salud.

¿Y después de entrar a la organización?

El trabajo intenso no termina con la membresía. La Ocde seguirá acompañando a Colombia a través del proceso de postadhesión mediante el seguimiento formal a los compromisos asumidos por Colombia en los comités de medio ambiente, químicos, gobernanza pública, política regulatoria, empleo, comercio y pesca.

Desde ahora, vemos avances en muchas áreas, por ejemplo, en el ámbito de la protección social. El gobierno en Colombia ha venido tomando rápidas y múltiples medidas para reducir el impacto negativo de la covid-19 en los ingresos y el bienestar de los hogares más vulnerables. El gobierno distribuyó pagos adicionales de familias en acción a 2,7 millones de hogares, y del programa Colombia Mayor, a 1,7 millones de adultos mayores.

La devolución del IVA es otro ejemplo notable de este progreso. Y al mismo tiempo puede allanar el camino para una reforma tributaria que reduzca el número de bienes exentos del IVA sin tener efectos regresivos. Otro ejemplo es el ingreso solidario, dirigido a beneficiar alrededor de 3 millones de hogares pobres y vulnerables que no estaban cubiertos en los programas existentes. Fue creado en pocas semanas y trató de llenar un hueco importante en la protección social, entre los que ya tenían acceso a programas de asistencia social y los que tienen acceso a los mecanismos de protección social vinculados al trabajo formal.

(Además: ¿Es independiente? Conozca cómo reponer aportes a pensión del 2020)


¿Esas medidas han tenido impacto?

Algunas investigaciones recientes (de Ucla y NYU, y Fedesarrollo) ya lo estiman. Por ejemplo, respecto a la devolución del IVA, ha tenido efectos positivos en la salud financiera de los hogares y contribuyó a garantizar la alimentación de estos .

Al mismo tiempo, queda aún mucho camino por recorrer. Desde el ámbito social, donde ya antes de la pandemia el 57 por ciento de la población en edad de jubilación no tenía acceso a ninguna pensión; en el sistema contributivo, o en el programa no contributivo Colombia Mayor, donde 52 por ciento de los hogares pobres no reciben ninguna transferencia social, y alrededor del 60 por ciento de los gastos en subsidios van a hogares que no son pobres.

¿Ingreso solidario y la devolución del IVA están en línea con las recomendaciones de la Ocde?

Están claramente en línea con nuestras recomendaciones. La Ocde ha recomendado varias veces en el pasado la necesidad de mejorar el sistema de transferencias, ya que la cobertura y el nivel son bajos y, aunque han contribuido a bajar la pobreza, no logran bajar mucho las desigualdades en los ingresos.

El ingreso solidario fue una medida de emergencia, y felicitamos a las autoridades colombianas por haber creado este apoyo importante muy bien focalizado en los más necesitados en tan poco tiempo. La compensación del IVA también va muy en línea con las recomendaciones que hemos hecho, y aunque era una medida ya planeada antes de la pandemia fue acelerada a grandes pasos. Ambas medidas están ayudando a amortiguar el efecto negativo de la pandemia en la pobreza y la desigualdad de ingresos.

El gobierno está proponiendo hacer el Ingreso Solidario permanente, aumentando los niveles de las transferencias y su cobertura, con un importante impacto positivo sobre la pobreza y las desigualdades. Esta medida va en la buena dirección. Hacia el futuro, queda todavía margen para disminuir la fragmentación actual del sistema, y mejorar la coordinación entre los programas existentes.

Hacia adelante se debe seguir pensando en cómo ampliar la cobertura a la protección social, sobre todo al acceso de pensiones dignas y una protección de desempleo eficaz, al mismo tiempo que se busca incrementar la formalización.

(Le recomendamos: Listos los primeros ponentes de la reforma tributaria)

¿Qué otros caminos habría frente a la desigualdad?

Las lecciones del pasado de Colombia, y también de otros países de la región, muestran que los salarios y el trabajo, han sido la fuente principal de la reducción de la desigualdad y de la pobreza, más aún que las transferencias sociales. Entonces a más largo plazo, el camino para reducir las desigualdades pasa por la inclusión productiva, facilitar el acceso a mejores puestos de trabajo, en el sector formal y con salarios justos.

Fortalecer los incentivos para la formalización debe ser parte de esta estrategia. Esto debe ir acompañado de la mejora en la calidad de la educación y de la formación profesional, así como de su pertinencia.

¿Hay muchos incentivos para preferir la  informalidad?

El costo de crear trabajos formales es muy alto en Colombia, particularmente para trabajadores de bajos ingresos. Emplear un trabajador dependiente que gana el salario mínimo legal mensual vigente cuesta alrededor del 54 por ciento más de lo que gana el trabajador, y para los independientes el costo de formalizarse puede ser más elevado aún, sobre todo si gana menos de un salario mínimo.

Eso es resultado de las altas cargas laborales que gravan los salarios, y que financian un sistema de protección social que deja afuera a gran parte de la población. Esto crea un círculo vicioso: Las personas más vulnerables no tienen acceso a la protección social porque la protección social está vinculada al trabajo formal, y no pueden acceder al trabajo formal por el alto costo de la formalización.

¿Cómo se puede aterrizar la idea de la Ocde de revisar el salario mínimo?

Habrá que pensar en un camino adecuado para manejar futuros aumentos. Sería una buena idea vincular los aumentos del salario mínimo a mejoras de productividad, para lo cual es clave impulsar estrategias de formación profesional y creación de empleo formal.

Ahora, ¿por qué esa preocupación con el salario mínimo? En 2019, 44 por ciento de los colombianos ganaban menos que el salario mínimo, por lo cual la discusión debe centrarse en estrategias para mejorar los salarios de todos, en particular los más vulnerables, e impulsar así el empleo formal.

La evidencia internacional demuestra que las personas con bajos niveles de educación, los trabajadores jóvenes o aquellos que viven en regiones remotas, tienen un alto riesgo de quedar excluidos del mercado laboral formal cuando el salario mínimo es muy elevado, respecto de la media salarial.

(Puede leer: ¿Qué hogares recibirían $ 366.000 de Ingreso Solidario con la reforma?)

¿Cómo ve la posibilidad de lograr más recursos durante la crisis, sin estrangular la reactivación postcovid?

La clave es encontrar el momento y la secuencia adecuados entre las diferentes medidas y además, una buena comunicación. Para reafirmar el compromiso de Colombia con la sustentabilidad fiscal, hay que crear un consenso y legislar una reforma tributaria hoy, en el 2021. Pero eso no significa necesariamente que tiene que ser implementada en su totalidad en este año, con la economía aún muy debilitada por la pandemia del covid-19. Impulsar la recuperación vía la demanda interna es importante en este momento. La implementación puede ser gradual, siempre que sea creíble.

Además, hay muchas medidas que no tienen efectos negativos sobre la recuperación, como por ejemplo reducir la complejidad del sistema tributario. En la medida que se reduzca la carga impositiva sobre las empresas y se aumente el peso del impuesto a la renta personal, con una progresividad bien marcada y sin exenciones o regímenes especiales que benefician a personas de altos ingresos, una reforma puede inclusive acelerar la recuperación.

El sistema tributario actual crea desincentivos para la actividad privada. Por lo tanto, hay mucho espacio para reformas que puedan apoyar el crecimiento inclusivo y sustentable.

Se suele comentar que las continuas reformas siempre aprietan a la clase media. ¿Cree que hay espacio para obtener más recursos de personas de muy altos ingresos?

Sin duda lo hay. Al igual que en muchos países de América Latina, el sistema tributario colombiano contribuye muy poco a la reducción de las desigualdades. Casi todos los países de la Ocde tienen sistemas mucho más progresivos, o sea que gravan más a los altos ingresos.

Muchas exenciones y reglas especiales benefician a las personas de altos ingresos. La tributación baja de los dividendos e ingresos de capital son un buen ejemplo, ya que estos ingresos tienen mayor peso entre los muy altos ingresos. Otro ejemplo es la exención de las pensiones altas.

(Puede seguir leyendo: Fitch se pronuncia sobre propuesta de reforma tributaria del Gobierno)

La Ocde comenta que tradicionalmente, en todos los países, las elecciones reducen el espacio político para las reformas. ¿Esta lógica no cambia ante algo tan inesperado y tan grave como la pandemia?

Ojalá que así sea. Colombia necesita una reforma tributaria porque la recaudación es baja, la deuda aumentó y porque hay necesidad de fortalecer la protección social. Por eso, será importante avanzar con la reforma tributaria este año, y eso es precisamente lo que se está haciendo. Esperamos que Colombia logre construir los consensos necesarios para avanzar en este trascendente proyecto.

MAURICIO GALINDO
Editor de Economía y Negocios
@galmau

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