Salario mínimo de hoy compra un 28 % más que el de 20 años atrás

Salario mínimo de hoy compra un 28 % más que el de 20 años atrás

En las últimas dos décadas, la productividad laboral ha avanzado 26 %, según datos de la OIT.

Dinero en efectivo

Lo decretado por el Gobierno deja a una buena masa de trabajadores colombianos el próximo año con un ingreso de 877.803 pesos de salario base, más un subsidio de transporte de 102.854 pesos.

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Andrea Moreno / Archivo EL TIEMPO

Por: Economía y Negocios
28 de diciembre 2019 , 06:21 p.m.

En las últimas dos décadas, el poder de compra del salario mínimo que devengan miles de colombianos ha venido creciendo levemente por encima de lo que lo ha hecho la productividad de toda la fuerza laboral del país, según lo muestran algunas estadísticas de la Organización Mundial del Trabajo (OIT).

Hoy, una persona cuyo ingreso mensual sea el salario mínimo puede comprar casi un 28 por ciento más de lo que podía gastar un trabajador con ese mismo ingreso mensual cerca de 20 años atrás, si se tiene en cuenta el crecimiento real de ese salario, una vez descontada la inflación, según lo reportado por el Dane.

En este mismo periodo, la productividad de los trabajadores colombianos ha avanzado casi que al mismo ritmo del poder adquisitivo del salario mínimo –26 por ciento, según la OIT– lo cual significa que hoy, el aporte que hacen estos a la productividad también es mayor que el que hacía un trabajador a inicios de este siglo.

La poca diferencia existente entre estos dos indicadores –cerca de dos puntos porcentuales– muestra cómo, a lo largo de estas dos décadas, la mayor capacidad de compra del salario mínimo en el país ha venido soportada con un avance en la productividad de los trabajadores, uno de los factores claves en la fijación de salario mínimo en Colombia, junto con variables como la inflación causada, la inflación esperada y el comportamiento de la economía.

Y si bien el incremento del 6 por ciento dicho salario, que regirá a partir del 1.º de enero del 2020 lo terminó fijando el Gobierno esta semana, las negociaciones entre empresarios y representantes de los trabajadores se hicieron sobre la base de un crecimiento de la productividad laboral del 0,21 por ciento, solo que no hubo acuerdo, porque mientras los primeros ofrecieron un alza del 5,88 por ciento, los segundos se anclaron en 8,1 por ciento.

Más poder de compra

Lo decretado por el Gobierno deja a una buena masa de trabajadores colombianos el próximo año con un ingreso de 877.803 pesos de salario base, más un subsidio de transporte de 102.854 pesos, para un total de 980.657 pesos, frente al millón al que le apostaron las centrales obreras.

La diferencia entre lo establecido por el Gobierno y la aspiración de los sindicatos fue de solo 2,1 puntos porcentuales o cerca de 20.000 pesos, que tanto para los empresarios como para los trabajadores puede representar un millonario costo con alto impacto en el empleo o la posibilidad de que cientos de familias cuenten con un poder más amplio de compra que les permita cubrir sus necesidades básicas.

Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), dice que ese incremento les genera mayor poder adquisitivo a los colombianos. “Con la inflación proyectada para este año del 3,88 por ciento, una productividad del 0,21 por ciento y una productividad total de los factores negativa, lo que representa este incremento es mayor capacidad de compra para la ciudadanía”.

No obstante, mientras los empresarios aplaudieron la decisión del 6 por ciento, las centrales obreras insistieron en que el esfuerzo no fue suficiente frente a las necesidades evidentes de los trabajadores.

La frustración que nos queda es no haber podido encontrar eco entre los representantes de los trabajadores para negociar de forma conjunta algo bueno


Para Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), “es un esfuerzo muy grande el que hace todo el sector productivo, y estamos convencidos de que, junto con un mayor crecimiento de la economía que podría ser cercano al 4 por ciento el próximo año, nos signifique un espacio suficiente, desde el punto de vista económico, para que el desempleo no crezca”.

Y recordó, además, que ese incremento fue muy similar al que plantearon los empresarios (5,88 por ciento) la semana pasada.

“La frustración que nos queda es no haber podido encontrar eco entre los representantes de los trabajadores para negociar de forma conjunta algo bueno. Nosotros reiteramos que estábamos dispuestos, de alguna forma, a hacer esfuerzos para concertar ese incremento”, insistió.

Y mientras los empresarios del país abogan por que el crecimiento de la economía se acerque al menos al 4 por ciento el año entrante para que este incremento del salario no golpee el empleo, algunos analistas temen por los efectos de esta medida sobre la inflación, que cerrará este año alrededor del 3,88 por ciento, según el Banco de la República.

Golpe a la inflación

Para los economistas del Grupo Bancolombia, con una inflación en esos niveles el incremento real del salario del 2020 será del 2,1 por ciento.

Explican que si la inflación llega el año entrante a 3,5 por ciento, el aumento real del salario sería de 2,4 por ciento, por lo que en ambos casos significa que por la evolución alcista de la inflación y sus expectativas, el incremento del salario real sería igual o inferior al observado este año (2,4-2,8 por ciento), que fue uno de los más elevados en lo corrido del siglo.

Este incremento puede tener una incidencia sobre los precios al consumidor superior a la registrada recientemente. Además de los componentes que están directamente atados al incremento del salario mínimo (seguros de vehículos y costos de servicios de salud), consideramos que el siguiente año puede haber un efecto indirecto más pronunciado sobre la inflación”, sostienen en Bancolombia.

La preocupación para el director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, va más por el lado de la informalidad laboral, especialmente en departamentos con baja productividad y alta tasa de informalidad como Norte de Santander, La Guajira o Chocó, por lo que recalcó la necesidad de volver a debatir la idea de salarios mínimos diferenciados por regiones.

En reciente entrevista con EL TIEMPO, Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General de Trabajadores (CGT), dijo que “en el 2013 la inflación fue de 1,92 por ciento y el aumento del salario, del 4,5 por ciento; esto significo 2,56 por encima de inflación, y no le pasó nada a la economía. Por lo tanto, los profetas de desastres que le atribuyen el carácter inflacionario al incremento del salario no tienen la razón ni cómo demostrar eso”.

REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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