Desde 2015, por cada puesto nuevo salen 2 personas a buscar trabajo

Desde 2015, por cada puesto nuevo salen 2 personas a buscar trabajo

Cuatro años de alza en desempleo. Qué pasa con inmigrantes, cuenta propia y pequeños empleadores.

Personas en busca de empleo

El desempleo lleva más de 4 años subiendo. En esa condición hay 2,68 millones de personas.

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Javier Agudelo

Por: ECONOMÍA
30 de septiembre 2019 , 07:24 p.m.

Rubén Darío Martínez trabaja por cuenta propia; el ingeniero venezolano Giomer Farías vende aguacates en la calle; Leonardo Páez tiene un taller pero no volvió a contratar empleados. Estas historias, que hacen parte del informe 'Las caras del desempleo en Colombia', son algunos de los rostros de la difícil situación del empleo en el país.

Colombia está completando cuatro años seguidos con el desempleo al alza. Para los 12 meses terminados en julio del 2015, se registró una tasa de desocupación mínima de 8,9 por ciento. Desde entonces, sube sin parar, y en los 12 meses terminados en agosto pasado iba en 10,4 por ciento. Ayer se conoció que solo en agosto, la tasa llegó a 10,8 por ciento.

El fenómeno desconcierta, pues ese crecimiento no cede y, sin embargo, la producción económica acelera. Así, en la primera mitad de este año la expansión del producto interno bruto (PIB) alcanzó su mayor ritmo desde mediados del 2015.

El sector de la industria manufacturera, por ejemplo, luce como un reflejo de la situación general. En lo corrido de este año, hasta julio, el crecimiento de la producción industrial fue de 1,8 por ciento, pero el empleo que da el sector se redujo en 0,2 por ciento. Si se mira solamente julio, la producción fue 3,5 por ciento superior a la del año anterior, pero se logró con 0,5 por ciento menos de trabajadores.

Por ello, luce paradójico que en los hogares, de los que hacen parte los desempleados, el consumo aumenta a tasas de 6,3 por ciento, como la registrada en agosto pasado por la firma Raddar; así mismo, las ventas de carros nuevos crecieron en agosto 6,5 por ciento, y las ventas del comercio al por menor fueron, en julio, 8,5 por ciento superiores a las del año pasado.

En el panorama global, una cosa es cierta: el país no ha dejado de generar puestos. De hecho, en la actualidad, hay casi medio millón de empleos adicionales a los que había en julio del 2015. El problema es que en ese lapso de 49 meses, por cada puesto que se creó, salieron dos personas nuevas a buscar trabajo. Mientras se generaban 467 mil nuevos empleos, se sumaban al mercado laboral 915 mil personas. El resultado ha sido que, por cada persona nueva que entró a trabajar otra no lo ha logrado. En suma, durante ese lapso, el número de desempleados subió de 2,1 a 2,6 millones. Mientras el número de ocupados se ha incrementado en 2,1 por ciento, la cantidad de desocupados ha aumentado 21 por ciento.

Menos cuenta propia

Pero, en medio de toda esta situación, parece surgir una señal alentadora. Desde noviembre del año pasado los empleados y obreros de los sectores privado y público –que es de esperar que tengan condiciones de empleo formal– ganan peso dentro del empleo total. En cambio, se reduce el peso de trabajadores que se asocian más con la informalidad: trabajadores por cuenta propia y patronos, que generalmente son personas que, en un pequeño negocio, cuentan con la ayuda de alguien más.

Para el año completo terminado en noviembre del 2018, los empleados y obreros de empresas y del gobierno eran el 42,2 por ciento del total de personas ocupadas. Y para agosto de este año habían aumentado a 43,1 por ciento. Mientras tanto, los cuenta propia y patronos bajaron de 47,7 a 46,7 por ciento.

Este cambio podría mostrar un crecimiento de empleo formal frente a una reducción de los puestos informales. Sin embargo, ese posible nuevo empleo formal no parece suficiente para absorber el empleo informal que se destruye.

En otras palabras, de noviembre del año pasado a agosto, se crearon 157.000 puestos de obreros y empleados enganchados por empresas y gobierno. Pero no son suficientes para sustituir a los 271.000 puestos eliminados en el mismo periodo, que se pueden asociar con la informalidad.

El efecto Venezuela

El periodo en el que ha venido aumentando el desempleo en Colombia coincide con el incremento en la llegada de personas desde Venezuela, que dejan su país por la crisis humanitaria, y presionan el mercado laboral.

De acuerdo con el Dane, en el año completo, terminado en julio, en el mercado laboral colombiano había 420.000 personas que un año antes vivían en el país vecino. De estas, 339.000 trabajaban y 81.000 estaban desempleadas.

Si esas personas no se hubieran sumado a la fuerza laboral, y la economía del país, de todas maneras, hubiera generado los 22,4 millones de empleos que hubo en ese periodo, el desempleo se calcularía en 8,8 por ciento y no en 10,2. Claro, hay que reconocer que muchos de esos empleos son trabajos por cuenta propia que generan los mismos inmigrantes. Pero, curiosamente, en ese lapso, el total de trabajos por cuenta propia se redujo en 129.000.

ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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