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El corrientazo por el que bajó la pobreza en el campo
Sequia verano campesino

Uno de los principales problemas que han enfrentado los campesinos este 2020 ha sido la sequía.

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Julián Ríos Monroy. EL TIEMPO

El corrientazo por el que bajó la pobreza en el campo

Las razones por las que, en plena pandemia, hay menos pobres en la zona rural de Colombia.

En primer lugar, fue la pandemia. Y, como consecuencia de ella, la crisis económica.

En Colombia, la crisis de la pandemia hizo que los ingresos de los hogares en todo el país disminuyeran 12,4 por ciento durante el 2020. Y con todo eso, la pobreza en el campo se redujo. De un 47,5 por ciento de la población rural, bajó a 42,9 por ciento en el 2020. Entre tanto, la pobreza extrema en el campo también se redujo, de 19,3 a 18,2 por ciento de la población.

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Los datos revelados por el Dane llevaron a que el director del centro de estudios Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, dijera que el reporte generaba inquietudes y calificó de "inexplicable" la reducción en la línea de pobreza.

El informe del Dane muestra que las personas que en el campo superaron la pobreza pasaron a la condición de vulnerables, es decir que si bien están por encima de la línea de pobreza aún no se consolidan como clase media. Los vulnerables de las zonas rurales pasaron de ser el 44 por ciento al 48 por ciento de la población.

Entre tanto, la clase media en el campo subió del 8,4 al 8,8 por ciento de la población, y la clase alta, del 0,2 al 0,3 por ciento.

Ante las inquietudes planteadas desde Fedesarrollo, El Dane y el Comité de Expertos que acompañan la medición de la pobreza hicieron un recorrido sobre cómo es la medición y los hechos que llevaron al resultado en el campo.

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Ser o no pobre depende de dos frentes, el de los ingresos y el de lo que cuestan los gastos. Superar la pobreza significa que los ingresos que se reciben alcancen para cubrir una canasta de bienes y servicios básicos.

Si se logra tener con que comprar una canasta de 32 productos alimenticios que garantizan los nutrientes básicos, se supera la pobreza extrema. Y si, además, alcanza para esos productos alimenticios y otros 42 bienes y servicios básicos, se supera la pobreza en general.

En síntesis, es como una carrera en la que los precios de la canasta de bienes y servicios que permite no vivir en pobreza, no suban a una velocidad mayor que la de los ingresos de los hogares.

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En el 2020, como era de esperarse, el ingreso laboral del 20 por ciento más pobre de los habitantes del campo se redujo y le restó 12 puntos porcentuales al ingreso total. Sin embargo, por la pandemia, se reforzaron las ayudas y subsidios del Gobierno y, además de los pagos extras para Colombia Mayor o Familias en Acción, entre otros, se creó el ingreso solidario y se adelantó la aplicación de la devolución del IVA.

Así, mientras el 20 por ciento más pobre de la gente del campo veía que sus ingresos laborales caían y le restaban 12 puntos porcentuales al ingreso total, los ingresos por ayudas institucionales aumentaban y le sumaban 20 puntos porcentuales al ingreso total.

El efecto neto fue que para ese segmento, los ingresos totales aumentaron  7,2 por ciento; en el segundo 20 por ciento más pobre, subieron 4,8 por ciento, y en el 20 por ciento que está en el centro de la distribución -y en donde alcanza a haber una pequeña parte en condición de pobreza- los ingresos totales aumentaron 2,1 por ciento.

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De esta manera, los ingresos totales de los hogares en el campo de todas las clases sociales aumentaron 3 por ciento.

Si por un lado, con el empuje de las ayudas oficiales, aumentaron los ingresos, el valor de la canasta necesaria para superar la pobreza -32 productos alimenticios y otros 42 bienes y servicios básicos- se redujo 6,9 por ciento.

Esa canasta fue establecida con base en los hábitos de los hogares del campo revelados por la Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares que realizó el Dane y terminó en el 2018.

Dentro de ese conjunto de gastos hubo alzas y caídas de precios. Por ejemplo, para el primer semestre del año pasado hubo alzas de 13,3 por ciento en el arroz, que luego, en el segundo semestre tuvo un alivio de 3,6 por ciento.

O el arriendo imputado (el costo que asume un hogar por ocupar su vivienda propia), que subió 1,3 por ciento en el primer semestre, y 0,2 por ciento adicional en el segundo. O el aumento de 1,1 por ciento del arriendo efectivo (para quienes viven en alquiler) en el primer semestre, con un 0,2 por ciento adicional en el segundo semestre.

Pero las caídas de precios tuvieron más peso que las alzas. Entre las más notables estuvo la de 14,6 por ciento en servicios de comunicaciones fijas y móviles e internet, en el primer semestre seguido de un 0,1 por ciento adicional en el segundo semestre.

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Y la baja de precios más importante, el principal corrientazo para reducir el costo de la canasta para superar la pobreza en el campo, fue la caída de 98 por ciento en los precios de la electricidad en el primer semestre, aunque en el segundo semestre tuvo un incremento de 14 por ciento.

Esta disminución en el costo para los hogares de la energía eléctrica estuvo relacionada con decisiones como la gratuidad en el servicio por 5 meses, dentro de las medidas para afrontar la pandemia.

En sus comentarios sobre el informe de pobreza del Dane, el director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, dice que "si se reduce la línea de pobreza, por construcción se reduce el número de hogares pobres". Sin embargo, la línea de pobreza extrema en el campo aumentó. El dinero necesario para lograr los nutrientes básicos se incrementó en 5,1 por ciento, pero el porcentaje de personas en pobreza extrema disminuyó.

La manera para aproximarse a las variaciones de precios del sector rural fue, hasta el 2019, con base en precios de ciudades como Manizales, Neiva o Pereira. Desde el 2020, siguiendo los hallazgos de la 'Misión para la transformación del campo' dirigida por el exministro José Antonio Ocampo, se utilizaron los precios de ciudades como Leticia, Puerto Carreño o San José del Guaviare, para lograr una mejor aproximación. De acuerdo con la Misión, esas ciudades son representativas de la ruralidad.

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