‘Ojalá que el buen momento del café sea duradero’: Federación

‘Ojalá que el buen momento del café sea duradero’: Federación

Precio interno arriba del millón y, en la bolsa, arriba de 1 dólar en momentos con buena producción.

Roberto Vélez, gerente de Federacafé

Roberto Vélez Vallejo, gerente de la Federación de Cafeteros, da su visión del panorama del sector.

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Claudia Rubio / Archivo EL TIEMPO

Por: Martha Morales Manchego
17 de diciembre 2019 , 10:40 p.m.

Hacía casi una década, desde 2010, que los cafeteros no tenían un fin de año con todos los indicadores en terreno positivo. Inclusive, para algunos es la primera vez en la historia que todo juega a favor de esas 500.000 familias que hoy tiene el país dedicadas al cultivo.

El precio interno del grano superando el millón de pesos, lo que no ocurría desde el 23 de noviembre del 2016; el precio en la Bolsa de Nueva York, muy por encima de un dólar la libra; los cafetales, renovados y más jóvenes que nunca, y la producción de sacos por hectárea, más alta con una disminución en la extensión de tierra utilizada. Es decir, productividad y rentabilidad será lo que celebrarán los caficultores en esta Navidad. ¿Qué les favoreció? El gerente de la Federación de Cafeteros, Roberto Vélez Vallejo, da su visión de este panorama.

Con precios y producción alta, ¿qué tanta rentabilidad han recuperado?

Si hacemos un balance global de lo que ha sido el 2019, no nos podemos dejar obnubilar por el hecho de que hayamos tenido precios buenos en las últimas 4 semanas. De las dos tandas que tiene el café en el año, el primer semestre fue muy malo en términos de precios. Hay que recordar que existen regiones en las que la cosecha principal es la de la primera mitad del año. A los que tienen la principal cosecha, en el segundo semestre les está yendo mejor. Por eso, sacar la bandera de la victoria y decir que los cafeteros están perfectamente bien es faltar a la verdad.

Es decir, salen a ras entre costo y ganancia.

El segundo semestre ha permitido más o menos sobreaguar lo que pasó en el primero. El cafetero sale a ras con cantidad. Los que tienen la cosecha más grande ahora, que les tocó a final de diciembre, seguramente van a tener mejor rentabilidad.

Sin embargo, como sector, teniendo en cuenta que el costo de la cosecha del año pasado fue de 6,5 billones de pesos, en este año vamos a cerrar por el orden de los 6,8 o 6,9 billones de pesos más. Es 300.000 o 400.000 millones de pesos más. Hay una mejoría en el ingreso que permitirá una mayor irrigación de dinero en las zonas cafeteras.(Lea también: La producción de café en 2019 marcha sobre ruedas)

Siempre se habla de que los cafeteros se quejan mucho, porque ahora, por lo menos, es una buena Navidad. ¿Cuál será el volumen de la producción total?

Definitivamente es una buena Navidad. Los cafeteros por lo menos tienen una buena Navidad. La producción es muy buena. Inicialmente habíamos calculado que la cosecha iba a cerrar entre 13,8 y 14 millones de sacos, pero, como van las cosas, no me sorprendería ver una cosecha cafetera cerrando con 300.000 sacos más. Esto es una buena noticia no solo para el cafetero, sino para el sector agropecuario y la economía en general.

¿Y todo ese café de más tiene mercado?

Sí. Todo ese café se ha vendido, se ha despachado. Vamos a terminar con exportaciones de 13,1 o 13,2 millones de sacos. El café colombiano ya tiene un lugar en el mercado internacional, todo el café que se produce se vende. Y no solo se vende. La diferencia que le reconoce el mercado al café colombiano por su calidad tuvo también uno de los mejores años de su historia.

Fue la pelea que dieron cuando anunciaron que se iban a salir del redil de la Bolsa de Nueva York...

Así es. La diferencia con el precio de la bolsa tradicionalmente es de 4 centavos, este año hemos estado en 30 centavos por encima del precio de la bolsa. Eso ha ayudado a que la crisis no haya sido tan profunda. En parte, lo que llamó a estos niveles de diferencial es que dijimos: “No vamos a dejar que se venda café a menos de 1,40 dólares”.

(Lea también: Cosecha de café creció en 26 % en octubre)

Era un poco una amenaza al mercado internacional, pero que terminó siendo una jugada estratégica porque la industria entendió que tenía que pagar unos mejores niveles por el café colombiano. Ese diferencial, que está alrededor de 30 centavos, hoy se paga por un café común y corriente, no estamos hablando de cafés especiales. Mientras tanto, el café de Brasil se vende a precio de bolsa menos 5 centavos.

Esto disipa el problema que los llevó a rebelarse contra la Bolsa de Nueva York...

Lo de la salida de la bolsa fue una mala interpretación. Lo que dijimos fue: “Vamos a desatar el precio colombiano de la bolsa y lo vamos a poner en 1,40 dólares, el que no lo pague no compra café colombiano”. Es una apuesta atrevida, pero la industria lo interpretó como era: hay que pagar un precio más alto por el café colombiano. De ahí en adelante, el diferencial empezó a subir y hoy todavía sigue por encima de 30 centavos. El café colombiano está hoy en los mercados internacionales a 1,60.

Significa que el buen momento de la caficultura es algo duradero...

Ojalá. Es difícil predecir. Lo que es claro es que la industria está dispuesta a pagar mejores precios por el café colombiano. Eso refleja una demanda internacional creciente por el café colombiano. Hay una competencia entre los industriales por nuestro café. En parte porque nuestros competidores, que tradicionalmente han sido los cafés de Centroamérica, han estado bajando y bajando porque ellos no han tenido devaluación, no han tenido la prima del café colombiano.

Lo que uno ve es una Centroamérica que se está marchitando. Costa Rica, que producía 3 millones de sacos, hoy solo saca 600.000; El Salvador que producía 3,5 millones de sacos, a duras penas hace 1,5 millones; Guatemala, que producía 5 millones de sacos, hoy solo pone un poco más de 3 millones. Honduras, que llegó a 7 millones, hoy tiene 6,5 millones.

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De alguna manera se están viendo los resultados del esquema de renovación anual y de mantener animado el sector cafetero. Mientras nuestros competidores se empiezan a apagar lentamente, el café de Colombia se posiciona en los mercados de alto valor. Esa demanda se refleja en ese diferencial que nos pagan.

Me está dando la razón. Es una especie de minibonanza. No sería tan pasajera. ¿Cuál sería la amenaza?

Brasil. Ellos tienen una cosecha bienal, una grande y una chiquita. Los precios se fueron a 90 centavos porque este país tuvo una cosecha de 65 o 67 millones de sacos.

Este año, los cálculos son de 57, 58 millones de sacos, casi 10 millones menos. Pero el próximo año seguramente se van a venir con una cosecha grande. Por el momento veo los precios entornados en estos mismos buenos niveles. Y, además, quiero subrayar que no es que sea mucha plata, es un precio de 1,30 dólares.

Pero es mejor que estar por debajo del dólar...

Es cierto, pero los precios siguen siendo muy bajos. Nosotros contamos con dos fortunas, una es la tasa de cambio y otra, el diferencial. Con ello podemos decir hoy que hay calma. El cafetero está viendo las bondades de haber seguido y haberse mantenido el esquema de renovación. Cerramos con los mejores indicadores de toda la historia, producción, productividad, matas por hectárea, edad de los cafetales (tenemos la caficultura más joven), todo eso ayudó.

El flaco favor hubiera sido que los precios hubieran subido, y nosotros con una producción caída.

¿Cómo es la fórmula del precio?

Al precio de la Bolsa de Nueva York se le suma la prima que se está pagando internacionalmente por el café colombiano y se multiplica por la tasa de cambio. Esto da el precio interno, que hoy está en 1’050.000 pesos. Ese precio, con los costos de producción, que están alrededor de 750.000-800.000 pesos, deja una rentabilidad al productor.

La plata que dispuso el Gobierno para cuando los precios estuvieran bajos... ¿qué se hará finalmente con ella?

Va todo para nuestro Fondo de Estabilización del café.

¿El que se creó recientemente?

Aún no está listo. El Gobierno está en proceso de expedir el decreto, después vienen unas reglamentaciones; luego, un contrato. Todo se tiene que hacer antes del 31 de diciembre. Esas platas (fueron 2: una, cuando el presidente Iván Duque inició su gobierno en septiembre, le dio al sector cafetero 100.000 millones para el Igec (incentivo gubernamental para la equidad cafetera).

(Le sugerimos: Dólar caro les da oxígeno a los cafeteros)

En marzo, cuando el precio estaba medio ladeado, nos dieron otros 100.000 millones. De ahí hemos usado algo, y nos quedan un poco más de 180.000 millones que irían a capital semilla del Fondo de Estabilización del Café.

¿Cuánto ponen los cafeteros?

De la contribución cafetera, que en la actualidad es de 6 centavos, los cuales van para el Fondo Nacional del Café, se toma medio centavo de dólar y se pone en el Fondo de Estabilización del precio. Es decir, el próximo año, los cafeteros le pondremos entre 27.000 y 30.000 millones al Fondo de Estabilización. Con ello, este fondo en 2020 tendrá un capital semilla, sumando lo que ponen el Gobierno y los cafeteros, del orden de 210.000-220.000 millones.

Los migrantes evitan la escasez de mano de obraEste año, hasta el problema de déficit de mano de obra se les solucionó con los migrantes.

Afortunadamente, la migración de venezolanos ha venido asistiendo el déficit de mano de obra para la recolección del café. No hay angustias por el lado de los cafeteros en relación con la mano de obra. Hay suficiente mano de obra, en buena parte por los venezolanos. Se tuvo la experiencia de un cafetero que de cada diez de sus trabajadores, nueve eran venezolanos.

Pero también seguimos trabajando en herramientas para recolectar. Este año, por primera vez se utilizaron las mallas para que el cafetero simplemente deje caer el café a las mallas. La productividad de la recolección aumentó en un 20 por ciento. También se han vendido las primeras 180 derribadoras, con las que arrancamos hace solo mes y medio.

¿Por qué con menos área cultivada hay más cosecha?

Antes teníamos 925.000 hectáreas y hoy, solo 850.000. Esto se debe a que se ha ido depurando el área. Había reportes en nuestro sistema de áreas que hace rato no estaban en café. En contraste, no hemos variado la producción. Eso es mayor productividad, aprovechando mejor el terreno. En el 2011 había 10 sacos por hectárea, hoy estamos en 21 sacos.

MARTHA MORALES MANCHEGO
EL TIEMPO

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