Moreno plantea un pacto nacional para jugar limpio

Moreno plantea un pacto nacional para jugar limpio

Presidente del BID no cree que Colombia vaya a dar marcha atrás en el proceso de paz con las Farc.

Moreno plantea un pacto nacional para jugar limpio

Luis Alberto Moreno, presidente del BID, comenta la transición que viene en el poder en Colombia.

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AFP

Por: Ricardo Ávila
04 de agosto 2018 , 10:30 p.m.

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, está al frente de la entidad multilateral financiera más importante del hemisferio. Desde su privilegiado punto de mira analiza la coyuntura de Colombia y las perspectivas del gobierno de Iván Duque, a quien conoció de cerca cuando este vivió en Washington. Habló en exclusiva con EL TIEMPO.

¿Cómo ve el comienzo del periodo de Iván Duque?

Con mucha esperanza. Pienso que el presidente Duque representa un cambio generacional bienvenido. Conozco de cerca su capacidad de trabajo, sus calidades intelectuales y su manera de ser. Es una persona analítica y sin sectarismos. Confío en que hará un muy buen trabajo. Su juventud garantiza cierto grado de idealismo y entusiasmo que a veces hace falta en un país con talante pesimista.

Pero el país sigue polarizado…

Él viene sin equipaje y dice que no reconoce enemigos. Precisamente eso lo habilita para impulsar acuerdos sobre temas nacionales que trasciendan la duración de un gobierno. Si logra construir consensos sobre educación, salud o competitividad, puede enterrar estas divisiones.

No faltará quien lo tilde de ingenuo…

No lo soy. Hay que ser capaz de persuadir y sentarse con gente que piensa distinto. Pero he visto que en otros países esas dinámicas han rendido frutos y no entendería por qué en Colombia no.

No lo soy. Hay que ser capaz de persuadir y sentarse con gente que piensa distinto. Pero he visto que en otros países esas dinámicas han rendido frutos y no entendería por qué en Colombia no

La otra opción es no hacer nada. Mi experiencia de estos años en América Latina me dice que el costo de ir por ese camino puede ser inmenso, sobre todo para una nación que ha logrado bajar la pobreza y la violencia en forma significativa.

Gustavo Petro piensa sacar la gente a la calle desde el 7 de agosto…

Está en su derecho, pero los ciudadanos saben distinguir lo que motiva una protesta. Poner palos en la rueda porque sí es una estrategia riesgosa para quien tiene aspiraciones políticas y no se muestra dispuesto a construir. Espero que sepa hacer una oposición responsable, y el Congreso es el escenario indicado para eso.

¿Cómo analiza la realidad económica?

Los indicadores muestran que lo peor quedó atrás. Muchas personas no lo creen, pero el impacto de la caída en los precios del petróleo hace cuatro años fue descomunal y aun así pudimos seguir creciendo. Ahora que las condiciones internacionales han mejorado, la economía avanza más rápido y el próximo año apunta a una expansión cercana al 4 por ciento. Además, la inflación está controlada y la confianza de consumidores y empresarios sube.

¿En este campo, cuál es el principal reto del nuevo gobierno?

La parte fiscal. No hay duda. El margen de maniobra es poco y las calificadoras de riesgo están atentas a las medidas para mantener la casa en orden y el déficit bajo control. Tener a Alberto Carrasquilla en el Ministerio de Hacienda es una garantía de que el trabajo se hará bien, a cargo de un verdadero experto.

¿Le parece inconveniente una reforma tributaria?

No. El presidente Duque ha señalado, con razón, que el nivel de tributación de las empresas está muy por encima del promedio regional. La reforma tributaria del año pasado en Estados Unidos hizo evidente que aquí una compañía paga mucho más que allá, lo que dificulta atraer cierto tipo de inversión. En ese sentido, hay que racionalizar las tarifas, anotando que habrá que buscar fuentes para que no caigan los ingresos estatales.

¿Alguna idea al respecto?

Yo no soy el indicado para sugerir cambios. Solo anoto que en Colombia la tributación a la renta descansa sobre las personas jurídicas y no sobre las naturales, cuando en el mundo desarrollado es al revés. Más que subir tarifas, hay que combatir la evasión y cerrar los boquetes que permiten la elusión. Si sigue la profesionalización de la Dian y se usan bien las herramientas tecnológicas que utilizan otros países, además del sentido común, es posible conseguir resultados pronto, entendiendo que ese es un esfuerzo de largo plazo.

¿Es amigo de la continuidad entre el gobierno que se va y el que llega?
Por supuesto, aunque cada presidente tiene prioridades distintas que se adaptan a realidades puntuales diferentes.

¿Qué desea destacar?

El manejo de la economía fue profesional. No hubo locuras y Mauricio Cárdenas no tuvo reparos en adoptar medidas impopulares cuando fue necesario. Se hicieron reformas profundas como en infraestructura. Ese cambio institucional es valiosísimo y es un ejemplo a nivel global. Basta con mirar el tamaño del programa de concesiones de cuarta generación que le va a cambiar la cara al sistema vial.

¿Tiene la economía naranja tanto potencial como dice Duque?

Así es. Las industrias creativas son una opción real para diversificar nuestras fuentes de crecimiento. Aparte de explotar nuestra riqueza cultural y nuestra diversidad geográfica y étnica, nos sirven para entender mejor los desafíos que trae la revolución tecnológica y promover el emprendimiento. Este ramo ya representa el 2 por ciento de nuestro producto interno bruto, pero tenemos cómo hacerlo mucho más grande.

¿Se ha deteriorado el entorno internacional?

La economía mundial crece bien, pero la guerra comercial es preocupante y puede pasar su cuenta de cobro del 2020 en adelante. Por otra parte, las tasas de interés van hacia arriba y la liquidez se ha reducido un poco, lo cual crea las condiciones para un dólar más fuerte. Eso nos obliga a estar muy atentos porque nadie está exento de un nuevo choque externo.

¿Le preocupa el futuro del proceso de paz?

No, y pienso que el Estado colombiano sabrá honrar los compromisos. Cualquier persona sensata se da cuenta de los beneficios que ha dejado la entrega de armas por parte de las Farc y no veo cómo el país pueda dar marcha atrás, más allá de ajustes puntuales. Me preocupan los otros actores violentos, pues la presencia de la coca siempre será un caldo de cultivo.

¿Considera que la corrupción es el gran problema nacional?

En la encuesta Latinobarómetro, junto con Brasil, Colombia es el único país que ubica la corrupción como el problema más grande, por encima de la seguridad o el empleo. Aunque esa impresión es subjetiva, genera desconfianza en las instituciones y da pie a círculos viciosos que comprometen la legitimidad de la democracia.

¿Qué se puede hacer?

Hay una mezcla de acciones. La primera es un pacto que involucre a los partidos, los empresarios y la sociedad civil, con el compromiso de jugar limpio, aprovechando la oportunidad que viene con la consulta anticorrupción. La segunda es exigir más celeridad de la justicia y diseñar métodos de sanción social. La tercera es promover la transparencia para que no haya gatos encerrados, aparte del uso de contratos tipo. Y una más que no se puede olvidar.

¿Cuál es?

En el BID sacamos hace poco el estudio ‘El fin del trámite eterno’, el cual muestra cuánto se demoran las personas haciendo una gestión ante un funcionario. En Chile, el promedio es de dos horas; en la región es de cinco y en Colombia, de siete, es decir, casi una jornada de trabajo. Ello explica por qué uno de cada cuatro ciudadanos dice que ha pagado sobornos para saltarse la fila.

Cambiando de tema, ¿ve posible una intervención militar en Venezuela?

No. Opino que la presión internacional es fundamental para impulsar cambios y exigir el respeto a los derechos humanos y políticos. Colombia tiene que jugar muy bien sus cartas y mantener la cabeza fría ante cualquier provocación.

¿Y la inmigración?

Es una realidad que hay que manejar, y creo que lo estamos haciendo bien, con recursos limitados. Regularizar la situación de cientos de miles de venezolanos para que puedan trabajar, acceder a salud o enviar a sus hijos a estudiar es una decisión correcta que a la larga va a beneficiar a la propia economía colombiana. Dicho lo anterior, necesitamos más cooperación internacional para sufragar los costos. En general, es admirable la solidaridad que ha mostrado América Latina. En eso somos un ejemplo para el resto del mundo.

¿Qué piensa de las acusaciones contra el expresidente Uribe?

Creo en su inocencia y confío en que la Corte sabrá exonerarlo cuando examine las pruebas y escuche diferentes testimonios.

¿Cómo puede ayudar el BID al nuevo gobierno?

Con recursos de crédito y conocimientos, como acabamos de hacer con Bogotá al aprobar 600 millones de dólares con destino al metro. Plata se consigue en los mercados internacionales, pero la calidad de la asesoría que damos es mucho más difícil de encontrar. Por haber trabajado en la entidad, el presidente Duque sabe cuáles son nuestras fortalezas.

¿Cómo le gustaría ver el país dentro de cuatro años?

Como un país que experimentó un avance social importante y redujo las desigualdades, gracias a una economía que fue bien manejada y supo atraer inversión y generar empleo. Todo ello por cuenta de un gobierno que logró unir y no dividir, cerrar las brechas regionales, acercar a la Colombia rural y urbana, construyendo consensos.

Suena como un sueño…

Es verdad, es un sueño. Pero es posible.

RICARDO ÁVILA 
Director de Portafolio

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