¿Le creemos al día soleado del Gobierno o a los nubarrones del Emisor?

¿Le creemos al día soleado del Gobierno o a los nubarrones del Emisor?

El Mincomercio declara terminado el enfrentamiento entre el Banco de la República y el Gobierno.

José Manuel Restrepo

El ministro José Manuel Restrepo dice que “no hay que desconocer el cambio -positivo- de la tendencia en el crecimiento de la economía colombiana”.

Foto:

Cortesía Ministerio de Comercio

Por: María Isabel Rueda
16 de junio 2019 , 09:03 p.m.

¿Con cuál cifra debe alinearse Colombia: con el 2, 8 por ciento del Gobierno o con el 2,3 por ciento del Banco de la República?

Esta discusión la siento yo superada. El Presidente, cuando cierra el congreso de Asobancaria, dice que en una conversación telefónica con Juan José Echavarría, él acepta efectivamente que la economía colombiana tiene un cambio de tendencia pero, naturalmente, también el Presidente reconoce y acepta que tenemos desafíos para seguir creciendo. Hay muchas cifras que indican un cambio de viento a favor de la economía colombiana.

La pelea es con el Dane...

El Dane, desde 2018, ha utilizado la cifra del 2,8 % como fuente a través de la cual se presenta el crecimiento de la economía trimestralmente. Por eso, de entrada, el Dane puso de presente la cifra del 2,8 %. Lo que no quiere decir que la otra cifra del 2,3 % no exista, pero es desestacionalizada.

¿No será que lo que hizo el gerente del Banco de la República fue alertar sobre unos nubarrones que evidentemente tiene la economía?

Lo que de pronto es bastante más apresurado que eso es, a partir de la cifra del 2,3 por ciento, llegar a la hipótesis de que la economía está estancada.

(Lea también: Así está operando el contrabando por Instagram y WhatsApp)

Algunos críticos también preguntan: ¿es función del gerente del Banco de la República hacer comentarios políticos como el de la polarización que, según él, está frenando la inversión?

¿Quiere que le conteste eso? (risas)

Pues claro…

El Banco de la República es la autoridad cambiaria, monetaria y crediticia; hace sus informes, y en tal sentido se expresa. De pronto lo que es un poquito más allá del rol del Banco de la República es pasar a la construcción de una hipótesis.

¿Política?

O académica, como la quiera llamar, según la cual hay una teoría del estancamiento, que además si fuera una hipótesis académica o política, entre otras, estaría incompleta porque no toma en consideración ni el comportamiento del consumo, ni el gasto privado, ni el comportamiento de la inversión extranjera directa ni los indicadores líderes, que son los que anticipan para dónde va el crecimiento; ni tiene en consideración, en general, los distintos determinantes del producto interno bruto de la economía, al igual que tampoco tiene en cuenta aquellos, repito, que anticipan para dónde va el crecimiento de la economía colombiana.

Echavarría y Duque

El presidente Iván Duque se encontró frente a frente con el gerente del Banco de la República, Juan José Echavarrí­a, al cierre de la Convencón Bancaria en Cartagena.

Foto:

Cortesía Banco de la República

¿Existiendo esas diferencias, no era mejor el comportamiento clásico, que es discutirlas en la privacidad de la junta del banco?

Es muy importante que cuando uno habla sobre la economía, lo haga en el espacio adecuado, considerando el impacto en las expectativas de país. El Gobierno no ha escondido esos desafíos que tenemos, por ejemplo, en generación de empleo. El propio Presidente lo reconoce ante los erarios internacionales. Colombia está haciendo un tránsito de ‘from good to better’, que significa que las tasas de crecimiento son mejores, pero no son suficientes. Hay que seguir haciendo un esfuerzo importante para crecer al 4 o 5 por ciento.

(Le puede interesar: ¿En qué se gastan la prima los colombianos?)

¿Debemos contentarnos con hacer la comparación con América Latina, o debería ser con el mundo?

Con el mundo también uno podría decir que, incluso, Colombia podría estar creciendo por encima del promedio mundial. El FMI hace una reducción de la tasa de crecimiento de 3,9 a 3,3 en el mundo, y, de Colombia, el Banco Mundial, el Fondo Monetario, Ocde, Moody's, Fitch hablan de crecimientos por encima del 3,3, incluso algunos hasta del 3,6 por ciento. No hay que desconocer el cambio de tendencia en el crecimiento de la economía colombiana.

Conociéndolo, y en contra de lo que se le achaca, yo sí me niego a creer que esta movida del doctor Echavarría, un hombre supremamente respetable en el mundo económico, académico, tenga la influencia política de su amigo el expresidente Santos…

Tengo una profunda admiración por la persona y el profesionalismo de Juan José Echavarría. De hecho, interactué con él académicamente. No creo que esto responda de ninguna manera a un asunto de orden político.

Pero le recuerdan que a Echavarría no le preocupó el raquítico crecimiento del 2016, ni el anémico del 2017, pero ahora sí, con Duque, le han vuelto a importar los números…

Seguramente hizo falta alusión a otras variables que podrían indicar que la tasa de crecimiento de la economía colombiana indica algo distinto.

Pasemos a la parte comercial. Existe la preocupación no improbable de que un día de estos, el presidente Donald Trump nos diga, ‘si ustedes no bajan la producción de coca, yo les voy a clavar unos aranceles’. ¿Qué tan factible considera ese escenario?

Estamos viviendo un escenario internacional complejo para el comercio internacional. En general, en las economías del mundo se presentan proteccionistas. Y el proteccionismo no le conviene a nadie. Destruye el crecimiento del mundo. Destruye la entrada de inversión. Los países no alcanzan a crecer en materia de exportación, fuente de crecimiento en el escenario global.

¿Cómo nos afecta el proteccionismo?

Primero hay que decir que las guerras comerciales del mundo pueden convertirse en una oportunidad para el país. Por ejemplo, productos relacionados con la construcción podrían perfectamente llegar a Estados Unidos con el beneficio de un tratado de libre comercio; sin embargo, hoy les están llegando con un sobrecosto adicional de la China. O, por qué no, productos como la carne de cerdo, cuando se supere la situación de aftosa, podrían llegar a la China con un beneficio de un menor costo de lo que importan de Estados Unidos.

Donald Trump

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

Foto:

REUTERS

No me ha contestado la pregunta. ¿Considera factible que EE. UU. nos imponga aranceles a las exportaciones colombianas? Indudablemente, en la política exterior de Trump, la principal arma política son hoy los aranceles…

Con Estados Unidos tenemos una relación comercial muy distinta de la de algunos otros países. Por ejemplo, una relación casi equilibrada en las exportaciones agrícolas de lado y lado. Eso es muy positivo. Tenemos una relación comercial en servicios, a favor de Estados Unidos. Y la relación doble, que considera industria, comercio y servicios, también es una relación a favor de Estados Unidos.

Por eso, digamos, no existe un interés económico de emparejar a través de aranceles. Pero Trump está en campaña, y la droga es un tema tan político...

Si eso llegare a suceder, pues sería una situación difícil, naturalmente, para un país como el nuestro. Creo que no va a suceder, repito, por las relaciones que tenemos y por conversaciones que he sostenido con actores de comercio. Además, porque hemos venido cumpliendo adecuadamente con la implementación del TLC con EE. UU. Ahora, si se llegare a presentar la situación, pues, naturalmente sería más preocupante, como para cualquier nación en el mundo entero.

¿Por qué las exportaciones colombianas no despegan? Las per cápita son de las más bajas de América Latina…

Problema de muchos años. En proporción al PIB, exportamos aun menos que antes de la apertura económica. Tenemos un reto gigante en materia de diversificación, de oferta exportable y de los exportadores mismos.

¿No tendrá que ver eso también con que la industria colombiana es proteccionista y la política de comercio exterior, aperturista, tanto que parecerían dos cosas incompatibles?

Nos ha faltado aprovechamiento de los TLC. Puede que nos hayamos acostumbrado a acumular medallas de tratados de libre comercio y no profundicemos en cómo vamos a lograr que se utilicen. Tenemos 1.500 millones de consumidores; es la autopista más grande en donde podemos mover nuestro automóvil de país, pero tenemos que ser capaces de aprovecharla. Lo que hay que hacer, más una política micro que macro, es llegar a las regiones. En cada una tienen mentalidades distintas. ¿Qué oferta exportable hay para que yo pueda llegar al exterior? Llegó por primera vez, el semestre pasado, la tilapia a Islandia; por primera vez, frutas a la Argentina; va a llegar el pimentón a EE. UU., que va a ser una revolución tan importante como la del aguacate.

(Lea también: El alto costo que implica tener el Llano aislado del centro del país)

Hay algo que en este escenario no logro entender. Mejoramos en el ‘ranking’ de la competitividad, pero no en el de la productividad. ¿Para qué sirve lo uno sin lo otro?

Voy a hacer una precisión. En el ‘ranking’ de IMD, de la escuela de negocios de Suiza, Colombia ganó dos posiciones en América Latina, del puesto quinto al tercero. Es uno de los tres países, junto con Arabia e Indonesia, que más avanza en el ‘ranking’ internacional de competitividad. Y mejora en dos cosas, que son y han sido las apuestas del Presidente: uno, en eficiencia empresarial y, dos, en competitividad tributaria. En eficiencia empresarial, de las 92 variables mejoramos en 77.

Es claro que Philip Morris no salió del país por el tema del contrabando, sino por impuestos. Y no es la primera que se va por las mismas razones. ¿Nos estamos desinstitucionalizando?

Creo que esa decisión responde a dos razones. Una –de la cual tenemos que aprender– es que en la reforma tributaria del 2016 se incrementaron significativamente los impuestos al consumo del tabaco, de aproximadamente 700 a más de 2.300. Siempre, cuando se toman decisiones de esa naturaleza, hay que tener en consideración que eso tiene un eventual impacto a futuro; uno de estos, incluso predecible, era que se iba a incrementar el contrabando. En segundo lugar responde a una nueva estrategia comercial de ellos. Van a privilegiar la comercialización en países de América Latina. Y, tres, responde a un cambio en la tendencia de consumo del tabaco a nivel mundial, al cambio por los vaporizadores. Estamos trabajando con Coltabaco para ver qué posibilidades habría de continuar la inversión en el país, ojalá con las nuevas formas de cigarrillo electrónico.

El presidente de México, un país exitoso en cuanto a las exportaciones, cerró Proméxico. ¿En Colombia han valorado el costo-beneficio de Procolombia?

Procolombia juega un papel muy importante a nivel internacional. Pero creo que sí es muy importante conectar los embajadores con Procolombia. El embajador no es solamente para la tarea diplomática tradicional, también lo es para la tarea diplomática comercial. El presidente Duque lanzó un programa con el Ministerio de Comercio, la Cancillería, Procolombia y las embajadas para definir unas metas comerciales, de inversión y de turismo.

Para terminar, al comenzar esta entrevista me dijo que quería hablar de turismo. ¿Qué noticias nos tiene?

Estamos frente a un sector que no es de izquierdas, ni de centros, ni de derechas. Que rescata lo más especial que tiene Colombia, su talento y su hospitalidad; su biodiversidad, sus expresiones culturales, festivales, su gastronomía. Difícilmente, un país puede tener esa combinación. Es un sector que lleva en los últimos cuatro años creciendo casi que a doble dígito. Los ingresos de divisas del sector crecen a doble digito. Y Colombia tiene enorme potencial. Nos hemos propuesto con el Presidente pasar de 4,2 millones de visitantes no residentes a 6 millones, y seguir avanzando.

Para eso necesitamos trabajar en muchos frentes, sin duda alguna.

Lo dejo ir, pero me tiene que contestar: ¿nos recomienda que le creamos al Dane?

Nunca he dejado de creer en el Dane. Como opinador, como analista, como académico, y ahora como funcionario público, reconozco lo que hace el Dane en materia estadística. Colombia cambió de ritmo. Todos los indicadores líderes señalan que vamos a seguir creciendo. Pero necesitamos algo muy importante: que trabajemos todos en ese propósito, incluso también los actores de la oposición, porque así hay oportunidades para todos.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.