La realidad de Colombia ante los escenarios económicos del Pacífico

La realidad de Colombia ante los escenarios económicos del Pacífico

La región está por construir. Nariño tiene más relación con Ecuador. Quibdó no tiene vía al mar.

26 buses eléctricos y 21 a gas llegaron al puerto de Buenaventura

Mientras el puerto de Cartagena se ubicó de cuarto en el ranquin 2018 de la Cepal, entre 118 puertos de América, el de Buenaventura ocupó el 12.

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Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO

Por: Ricardo Mosquera M.*
24 de enero 2020 , 08:51 p.m.

Con el título ‘Colombia frente a los escenarios del Pacífico. ¿De qué pacífico hablamos?’ se inició un ciclo de debates organizado por la Universidad Nacional y fue publicado el libro que lleva el mismo nombre (Unimedios - CID 2013), por la Facultad de Ciencias Económicas Colección 60 Años en la misma fecha.

La tesis central es la emergencia de las economías asiáticas que desplazaron la geopolítica del mundo al océano Índico y al Pacífico, como tránsitos dinámicos de la economía de Sudáfrica a India y a China, Japón y Corea, al tiempo que habilita al Atlántico sur con Brasil y Mercosur, configurando un mundo multipolar, pero con el ritmo más activo desde el corazón de Oriente, ante cuyos avances tiembla el mundo entero.

La dinámica del comercio mundial ha variado en el 2019 por la guerra comercial China-Estados Unidos. A ello se suma Rusia, que refuerza sus lazos comerciales con el Dragón del Norte, todo lo cual anticipa un duro pulso para EE. UU. Ante el deterioro de las relaciones entre dichas potencias por la injerencia en las elecciones del año 2016, Rusia y China se han aliado como bloque asiático firmando “una serie de acuerdos en materia de energía, defensa, aviación, agricultura, tecnología y comercio electrónico.

Uno de ellos, entre Huawei y compañías de telecomunicaciones rusas para el desarrollo de una red 5G en Rusia” (El País, 2019), con el fin de contrarrestar mercados norteamericanos. Frente al bloqueo, Rusia ha sido el mejor aliado de China, con intercambios por 100.000 millones de dólares en 2019.

Según el Foro Económico Mundial en el reporte de competitividad 2019, China es competitiva por su estabilidad macroeconómica (ranquin 98,8), y el tamaño del mercado registra el puesto 28 del mundo mientras Rusia ocupa el número 43, con estabilidad macroeconómica y tamaño del mercado. Estados Unidos está en el 2.º lugar en competitividad, como el mayor socio comercial global.

No es necesario ser experto en economía internacional para observar que el mercado tiene nuevos nichos y nuevos protagonistas. Bastaría visitar un centro comercial en alguna capital europea o estadounidense para advertir cómo la publicidad está dirigida, en imagen y lenguaje, a los compradores asiáticos, quienes, según revistas como Forbes o su equivalente chino Hurun, son los nuevos ricos del planeta, al igual que hoy los mayores compradores de paquetes turísticos proceden de China, Hong Kong, Macao y Taiwán.

Colombia debe mirar hacia el Pacífico asiático fortaleciendo la Alianza Pacífic

El proceso de globalización y la creación de bloques económicos y comerciales ha sido tema de debate constante.

Hoy, el mundo está a la expectativa de las consecuencias de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, de la nueva versión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC), de cara a las controversiales medidas del gobierno Trump, cuya ‘guerra comercial’ desconoce la realidad del comercio mundial, en la que China lidera las economías emergentes (conocidas como los BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), no solo como principal productor de bienes y servicios e inversiones de capital, con una expansión sin límite, que abre sus mercados y da trato igual a la inversión extranjera, sino evidenciando el aislamiento de la primera economía del mundo.

En el caso latinoamericano, Mercosur y la Alianza del Pacífico, en este libro se analiza un entorno político y social convulsionado, en el que se enfrenta la corrupción, que alcanza altas esferas del Estado y afecta la institucionalidad, al restar recursos para inversión en infraestructura, ciencia, tecnología e innovación, y afecta la búsqueda de alternativas a la histórica relación económica norte-sur, que después de la crisis del 2008 cambió la geopolítica global, al convertir a Shanghái, Tokio, Seúl y Nueva Deli en capitales comerciales y financieras del mundo.

Lo que falta por hacer

Colombia debe mirar hacia el Pacífico asiático fortaleciendo la Alianza Pacífico, a la que podría ingresar Ecuador, nación descuidada por el Gobierno dadas las tensiones con Estados Unidos, y las movilizaciones sociales en la región.

Nuestro país ha dinamizado el comercio gracias al aguacate hass: “Colombia tiene previsto que esta semana salga el primer cargamento con 22 toneladas de aguacate hass desde el puerto de Cartagena hacia la ciudad de Shanghái, con fruta cosechada en predios del departamento de Antioquia” (Portafolio, 2019).

Gesto no suficiente, pues el gobierno Duque solo busca fortalecer las relaciones bilaterales con Estados Unidos, tensionadas por los incrementos en los cultivos de coca en territorio nacional, y desconociendo la corresponsabilidad frente al narcotráfico y a la mafia internacional.

Colombia, para ser competitivo e iniciar alianzas comerciales con Asia, debe mejorar su infraestructura de puertos en los departamentos del Pacífico, aunque recientemente “se ha consolidado como un importante jugador dentro de la industria portuaria regional. Prueba de ello es que el puerto de Cartagena se ubicó de cuarto en el ranquin 2018 de la Cepal, entre 118 puertos de América, por su capacidad para el manejo de contenedores, mientras “el de Buenaventura ocupó el puesto 12”, según Semana (2019), aún insuficiente para ser competitivo y conectarse con los países asiáticos.

La globalización propuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que reduce el papel del Estado a identificar los sectores con ventajas comparativas frente al resto del mundo y especializar sus sistema de producción en esas áreas para la exportación o la sustitución de importaciones, es equivocada. Sería válida si todos los países tuvieran condiciones homogéneas en desarrollo tecnológico, recursos naturales y productivos y capital suficiente. Algo similar ocurre con infraestructura, capital humano, tecnología e innovación.

El Pacífico colombiano es un caso único en América Latina, el de un país que le da la espalda a una de sus regiones más ricas

Rajados en inglés

Un requisito básico para incursionar en el mercado global es el idioma inglés. Según el Ministerio de Educación, en el 2018 solo 8 % de los estudiantes tenían un nivel intermedio, mientras en el sector oficial solo el 2 %. Colombia registró la peor nota de la Ocde en las pruebas Pisa de 2018, con una calificación en Lectura de 412 puntos; Matemáticas, 391; y Ciencias, 413. Los mejores resultados se lograron en Asia, en la región de China (Pekín, Shanghái), 555,6 respectivamente, seguido por Singapur, Macao, Hong Kong, Taipéi, Canadá, Finlandia e Irlanda.

Otro aspecto crítico es la desigualdad e inequidad entre bloques, países y dentro de los mismos, y aunque se redujo la pobreza extrema el avance se ha estancado. Según el vicepresidente sénior del BM, la fortuna de los milmillonarios creció un 12 % en 2018, a un ritmo de 2.500 millones de dólares día, mientras los ingresos de la mitad más pobre de la población mundial (3.800 millones) decrecía al 11 %. En Colombia aunque se elevó en 2,7 %, el PIB entre 2017-2018 no significó una mayor redistribución del ingreso.

Como lo sostiene Thomas Piketty, el crecimiento económico no es suficiente para alcanzar la equidad, e incluso puede aumentar la brecha entre ricos y pobres, como se ha confirmado en el mundo.

El índice Gini de Colombia que mide la desigualdad de los países fue de 0,517 en 2018, según el Dane (cerca del 0, mayor igualdad; cerca del 1, mayor desigualdad). En el 2017 el indicador era de 0,508 y en el índice del desarrollo humano 2018 Colombia es el segundo país más desigual de América Latina, después de Brasil (puesto 11).

Sostiene Piketty en su más reciente libro: “Las revueltas que hemos podido ver en Francia, Chile o Líbano son la consecuencia de una globalización extremadamente injusta, que pone en competencia a las clases medias y populares de distintas partes del mundo” (EL TIEMPO 8/12/19).

Esta es la verdadera causa de “los indignados”, que junto a sindicalistas y estudiantes cambian la agenda política con marchas y cacerolazos, desencantados del modelo económico, la corrupción y desconfianza en las instituciones, más allá de agentes castrochavistas o infiltrados del Foro de São Paulo, fantasmas de una clase dirigente ignorante de los nuevos movimientos sociales.

Descubrir, no dar la espalda

Colombia espera incentivar con la Alianza del Pacífico el crecimiento económico en 0,7 %, la inversión en 1,4 %, las exportaciones 0,9 % y la creación de 44.000 nuevos empleos, impulsar el turismo y aprovechar los intercambios académicos.
Sin embargo, el Pacífico colombiano es un caso único en América Latina, el de un país que le da la espalda a una de sus regiones más ricas.

Quizá tenga razón el profesor Álvaro Tirado cuando sostiene: “Si queremos conquistar la gran cuenca del Pacífico, primero tenemos que descubrir el nuestro. Queda más cerca Quibdó, Buenaventura o Tumaco que Hong Kong, Seúl o Tokio. ¿Cómo pretendemos integrarnos con el mundo cuando ignoramos lo que pasa con nuestros compatriotas?”.

El país se ha olvidado de su Pacífico mientras enfoca su mirada en la región Andina y el Caribe, con mayor desarrollo económico y ocupación territorial que centraliza el poder.

La región está por construir porque, por ejemplo, Nariño tiene más relación con Ecuador que con Cauca y Valle del Cauca, mientras que Chocó es el más limitado y aislado. Quibdó, el que fuera puerto de salida de oro al exterior en la Colonia, enclave estratégico de minería para el país, sin mencionar las bonanzas de quinua, tagua, madera y platino, ni siquiera tiene una vía de acceso al Pacífico.

Cuando Petronio Álvarez compuso en 1931 este bello currulao que describe la mágica belleza de Buenaventura –“Siempre que siento penas en mi poblado, miro su lindo cielo y quedo aliviado”– no sabía que al cabo del tiempo de muchas bonanzas y de representar el 60 % del comercio marítimo del país, el más importante puerto de Colombia se convertiría en una vergüenza nacional donde mafias del narcotráfico, guerrilla y delincuencia hacen que “las olas centelleantes vienen y te besan” pero luego “como un vago rumor vuelven y se alejan” condenando a esta región al atraso y la pobreza.

RICARDO MOSQUERA M.
*PARA EL TIEMPO

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