Censo: ya no hay ni la sombra del país del 2005

Censo: ya no hay ni la sombra del país del 2005

1’400.000 personas salieron del campo y en Bogotá es bajo el número de personas por hogar.

Dane

Los resultados preliminares del censo muestran cambios demográficos importantes en Colombia, frente a 2005.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

29 de septiembre 2018 , 10:15 p.m.

Contar la población de un país, que es el objetivo principal de un censo, suena a algo sencillo, pero luego de 13 años en los que no se revisaba la lista en Colombia para identificar a los que deben decir ‘estoy presente’, confirmando así que habitan de forma permanente en el territorio nacional, las complejidades afloran y las sorpresas abundan.

Después del 30 de octubre, fecha prevista para concluir el conteo de la población, seguramente habrá que dibujar nuevos mapas, repensar o confirmar algunos Planes de Ordenamiento Territorial (POT) y hasta reescribir la historia de la pobreza urbana y rural.

Esa y otras realidades surgen de la entrevista con el director del Dane, Juan Daniel Oviedo, alrededor de la investigación que está saliendo a flote, luego de algunas dificultades logísticas que han retrasado el cierre de la operación que, hasta el viernes pasado, ya había anotado 41’863.987 personas, casi 700.000 más que al corte del 21 de septiembre, cuando iban 41,2 millones de colombianos contados.

Tras los inconvenientes que frenaron el censo en 57 municipios, ¿en cuánto va?

41’863.681 personas (41’624.991 en hogares particulares y 238.690 en lugar especial de alojamiento), es decir, 41’863.681 en total. Hogares censados hasta ahora, 13’525.987 y viviendas, 12’818.534.

En estos años la clase media ha crecido tanto como para hablar de 38 y 40 %.

Es cierto que la clase media se ha consolidado en Colombia, pero no ha sucedido solo en el país, es en la región. América Latina, entre el 2002 y el 2012 tuvo un boom económico ligado a los commodities. Chile vendió más cobre, nosotros pudimos vender petróleo como locos, Brasil vendió soya porque China demandaba mucha.

No obstante, en Colombia, el origen y consolidación de la clase media no está causada en políticas de redistribución de ingresos, es producto de una razón inercial

Así era natural que la clase media se consolidara de forma significativa. No obstante, en Colombia, el origen y consolidación de la clase media no está causada en políticas de redistribución de ingresos, es producto de una razón inercial.

Entonces ¿cuál es la realidad de la pobreza?

En la anterior administración el Dane estuvo en una jaula de cristal por lo que, pese a su responsabilidad de entregar el dato de pobreza al país, el del 2017 lo sacó Prosperidad Social, con manejos políticos incómodos. Desde la perspectiva socioeconómica la distribución del ingreso ubica a la gente entre pobres, vulnerables, clase media y alta, según clasificaciones internacionales.

Acá dijeron: los vulnerables los vamos a llamar clase media emergente y a los medios, clase media consolidada. Uno podría perdonar el cambio de apellido si viera que los vulnerables están más pegados a la clase media consolidada, pero están más cerca de la pobreza.

Usted ha mencionado cambios en los hogares. ¿Eso es igual en todo el país?

Si el número de personas por hogar en el promedio nacional es de 3, en Bogotá estamos encontrando que ese número es menor. Esto coincide con la unipersonalización de los hogares. Según la encuesta de Ingresos y Gastos, el 15,8 por ciento son unipersonales. En el censo del 2005 eran el 10 por ciento.

En el actual, con lo que llevamos contado, nos está dando el 18 %. Esa tendencia puede ser más fuerte en Bogotá. Esta información es útil para el diseño de los POT. Si en Bogotá los hogares son pequeños el dato se vuelve un faro para el debate y las decisiones de crecimiento de la ciudad: ¿a lo ancho o hacia arriba?

En el entorno de la mujer ha habido cambios. ¿Los refleja el censo?

En el 2005 la jefatura de hogar por sexo tenía una relación de 30/70 (por cada 30 mujeres liderando un hogar había 70 hombres en ese papel). Hoy la relación es de 40/60 y puede ser una de las causas de por qué somos menos. Ella sale a trabajar, por lo tanto tiene menos hijos.
En el sector urbano el cambio es más fuerte, pasó de 32/67 hace 13 años a 43/57. Eso ha hecho distinta la tendencia demográfica del país.

En lo rural, ¿qué pasó con esos pueblos fantasmas, abandonados por los que huían de la violencia?

A pesar de que el Censo Agropecuario dice que la frontera agropecuaria se extendió, el número de habitantes que están en el sector rural ha disminuido. En el 2005 el 18 por ciento de la población estaba en el área que llamamos rural disperso, ahora solo va en el 15 por ciento. Esos 3 puntos menos equivalen a 1’400.000 personas que ya no están en el campo.

En el 2005 el 18 por ciento de la población estaba en el área que llamamos rural disperso, ahora solo va en el 15 por ciento

Eso significa que dentro de las políticas de desarrollo rural hay que lograr ofrecer incentivos a los jóvenes para quedarse. Si el censo está confirmando que en el Eje Cafetero la población se está envejeciendo, esto va a tener conexión con la productividad cafetera. Indica que se requieren jóvenes en esa zona. De hecho, la última cosecha se recogió con venezolanos.

Están hallando cosas inesperadas. ¿Qué le ha sorprendido más?

Algo que me impactó sucedió en Bogotá. Según el mapa, el censo en el barrio Ciudad Bolívar iba a llegar hasta la punta de una loma. El día que los censistas pensaban que concluirían encontramos una extensión urbana. Había cientos de personas viviendo en casas de cartón y de lata. Tenían que ser contadas. Ese es apenas un ejemplo de la complejidad de una operación censal.

También es muestra de la importancia del censo, porque esta gente no aparece en los registros de Catastro, su propiedad no está formalizada. Hay que ubicar, no a las personas, sino al barrio para saber qué vamos a hacer, porque el día que tengamos otro invierno las viviendas se les van a venir encima.
 
Es decir, el Dane no solo dará las estadísticas sino que irá más allá.

El rol del Dane tiene que ser el de darle contexto a la información. Mas allá de decir la cifra hay que hacer una foto de la tras escena. Con el censo hay que poner el número para que con la política pública se tomen las decisiones.

Pero tenemos que lograr que las transferencias de salud no solo estén en función de la cobertura sino de la calidad. Lo mismo con educación. Si hay menos jóvenes en el territorio no se trata de que les lleguen menos recursos a los municipios y departamentos para financiar la educación.

MARTHA MORALES MANCHEGO
ECONOMÍA Y NEGOCIOS 

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.