La Ocde revive el fantasma del IVA a toda la canasta familiar

La Ocde revive el fantasma del IVA a toda la canasta familiar

Secretario general de la Ocde explica las propuestas que a los ciudadanos no les suenan tan justas.

La Ocde revive el fantasma del IVA a toda la canasta familiar

José Ángel Gurría, secretario general de la Ocde, vino al país a presentar el cuarto informe económico de Colombia.

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AFP

Por: Martha Morales Manchego
28 de octubre 2019 , 07:20 a.m.

Es claro que, de aquí en adelante, y tras la aprobación por parte de la Corte Constitucional, de la entrada de Colombia a la Ocde, este organismo le hablará al oído a cada gobierno de turno en el país.

Pero no a todos los colombianos les suena bien que un club de países con buenas prácticas estime que el salario mínimo es muy alto, por ejemplo. Menos, que esté de acuerdo con que se les baje el sueldo a los jóvenes sin experiencia laboral para promover la contratación; o que se graven con IVA todos los productos de la canasta familiar, o se incremente la edad de la pensión para equiparar la de la mujer con la de los hombres.

Estos temas espinosos se volvieron a escuchar esta semana, luego de la divulgación del cuarto Estudio Económico sobre Colombia, presentado por el secretario general de la Ocde, José Ángel Gurría, quien respondió en entrevista con EL TIEMPO a los cuestionamientos sobre las polémicas recomendaciones que le hace al país.

¿Por qué la Ocde cree que la economía de Colombia crecerá al 3,4 % en 2019 si hay un contexto de desaceleración global?

En primer lugar, varias de las cuestiones del entorno internacional, ligadas a las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, como el aumento de aranceles, no le han tocado a Colombia.

En segundo lugar, el precio del petróleo ha repuntado, lo cual le conviene a un país que produce y tiene la idea de aumentar su producción.

Pero, además, está el efecto de haber tomado medidas de política económica muy claras en la ley de financiamiento, como fue la de bajarles los impuestos a las empresas y estimular así la inversión. ¿Qué pasó? Las empresas respondieron ajustado a lo previsto y ha venido un 24 por ciento más de inversión extranjera, frente a la que tenía esta nación en esta misma fecha el año pasado. No creo que vengan solo orientados por la baja de los impuestos, pero ciertamente eso cuenta.

¿Cree que el hecho de que estemos entrando a la Ocde ayude?

Hay un tema de cultura, de cambio. Y es algo que, con frecuencia, pasa desapercibido.

En el mercado privado, los exportadores de crédito tienen la percepción de que un país que es miembro de la Ocde tiene una mayor propensión a tener políticas adecuadas y aplicar buenas prácticas, pero, además, a mantenerlas. No se trata nada más de que el país va a tener buenas políticas sino que es menos probable que haya una reversión de las mismas.

La Ocde presentó un informe de Colombia en el que dice que el país ‘se defiende bien’, pero, por ejemplo, en materia de desempleo tenemos todas las características que este organismo rechaza: informalidad, baja productividad, trabajo por cuenta propia… ¿Qué alternativa tendríamos para enfrentar ese desafío?

El tema crucial es la informalidad porque afecta todo lo demás. El que está irregular en el mercado laboral no hace un ahorro constante para su cuenta de retiro (la pensión). Vive del día a día, recibe el pago, se lo gasta, pero no tiene la previsión del futuro.

Yo soy de un país (México) que tiene más o menos el mismo nivel de informalidad que Colombia (62 % en este país y 70 % en México). Al revisar las pensiones, solo una cuarta parte de la gente tiene derecho. Con eso estamos condenando a la mayor parte de la población a ser una generación de viejos pobres.

Si el Gobierno tiene que pagar una pensión, o una pensión mínima, que es el caso de aquí y de México, como una gran cantidad no cuenta con ningún ahorro, entonces le toca al Gobierno ser el único que saque de la cuenta presupuestal de cada año. Ese es un tema muy complicado.

El IVA es bueno si no se le hacen muchos agujeros. El problema es que lo dejamos como el queso gruyere. Si uno quiere ayudar a los más vulnerables, es más fácil cobrarle a todo el mundo igual

Para colmo, este alto nivel de envejecimiento de la población sucede en medio de un auge de lo digital, que desplaza empleos.

Ese es el otro problema. Que la fuerza de trabajo en nuestros países no está preparada para una economía crecientemente digitalizada, crecientemente tecnológica. Eso hace que estén en peligro de ser desplazados por la tecnología, por máquinas que hacen cosas y llevan a que se vuelva innecesario tener gente.

Normalmente, la tecnología desplaza el trabajo mecánico, el que requiere de menos destrezas, de menos habilidades, de menor competencia. Ahí tenemos un problema bastante serio y debemos trabajar en ello. No podemos convertir en un experto en computadora a cada mecánico, a cada minero, pero hay algunos grados de habilidades que se les pueden dar a la gente para que se defiendan mejor, o, por lo menos, para que tarden más tiempo en ser afectados por la tecnología.

También le atribuyen algo de culpa al salario mínimo, que dicen que es muy alto. ¿Por qué, si la gente siente que no les alcanza?

El salario mínimo es alto en la medida en que está muy cercano al salario mediano (se sitúa en un 86 % del salario mediano). Esto hace que haya poco apetito en un empresario por crear un nuevo empleo para un joven que está empezando y no tiene mucha experiencia ni mucha productividad.

Se genera un dilema para el empleador, que debe escoger entre mantener quieta la fuerza de trabajo que ya tiene o crear un nuevo empleo para que un joven se entrene y gane experiencia, lo que le resulta relativamente caro.

Hay una especie de regla simple, según la cual un salario que estimula la contratación de un jóvenes es la mitad o el 60 por ciento del salario mediano.

Cómo entender que un organismo que promueve buenas prácticas proponga bajos salarios para jóvenes.

Todos queremos que los jóvenes y también los adultos sean mejor remunerados, pero es necesario crear una escala para que al empresario se le despierte el interés de incorporar a los jóvenes a esa escalera y que la vayan subiendo conforme adquieran habilidades.

Al propio empresario le interesa entrenar a la gente y fortalecer sus destrezas porque de eso depende la productividad de su empresa. Esta separación entre los que acaban de empezar con los que ya tienen 10, 15 o 20 años de trabajo tiene cierta lógica: se requiere que se creen nuevos empleos.

Técnicamente suena lógico, pero la gente no lo percibe igual, por lo que ven contradictorio que la Ocde busque el bienestar.

Políticamente es delicado, pero el propósito es hacer menos caro el empleo. Lo más importante es que un joven pueda entrar al mercado laboral. Cuando el salario mínimo es muy alto se crea casi una barrera para el empleo nuevo. Esa es la parte en la que hay que buscar el equilibrio, precisamente en busca del bienestar, aunque suene paradójico.

Al final, lo que queremos es ayudar a que el trabajo sea bien remunerado. Y la mejor forma es aumentando la productividad. Si un empleado le genera un mayor beneficio al empleador, este estará dispuesto a pagarle más.

No estamos hablando de bajarle el sueldo a nadie. Lo que estamos proponiendo es un sistema que estimule la creación de nuevos empleos, no que desestimule. Esa es la lógica.

¿Y dónde funciona?

Por cierto, el tema es del mundo entero. Lo que pasa también es que cambia mucho porque el salario mínimo en Alemania, en Estados Unidos y México son muy diferentes en el nivel absoluto. Pero como regla general, no tiene que ver con el nivel absoluto en dólares, sino con la proporción del nivel medio.

Al revisar las pensiones, solo una cuarta parte de la gente tiene derecho. Con eso estamos condenando a la mayor parte de la población a ser una generación de viejos pobres

Dice que la productividad es la vía para obtener una mejor remuneración. Si Colombia acogiera la idea del salario diferencial tendría que ser por ley, porque hoy, en la formalidad, no se pueden pagar salarios inferiores al mínimo. ¿Qué pasaría entonces si un joven fuera más productivo?

Las leyes tienden a ser rígidas, a volver todo más difícil de discutir y de negociar. Además, las circunstancias cambian. Entonces habría que estar cambiando las leyes cada rato.

Evitaría ‘rigidizar’. Ya en Colombia se intentó bajar el costo laboral por la vía, no del salario mismo sino de los costos asociados al trabajo. Es algo que se puede explorar más.

También se pueden explorar algunas categorías que no sean de trabajo formal en el sentido legal, pero que permitan subir la escalera más rápidamente.

Colombia estará creciendo al 3,5 por ciento este año, mejor que muchos otros países y seguramente habrá generación de empleo. Pero, más allá de eso, lo que todos queremos es asegurar que a la próxima generación le vaya mejor que a nosotros.

En materia tributaria, en el informe hablan de futuras reformas. ¿Qué tan futuras si esta administración habló de no tramitar otra?

Si se aprueba la ley de financiamiento para el año 2020, que esperamos que así sea, hay un espacio para esperar. Renovar el tema fiscal es algo que se debe someter a un profundo análisis siempre.

No se puede estar haciendo reformas fiscales a cada rato porque se genera incertidumbre.

En el informe insisten de nuevo en que hay margen para que graven con IVA toda la canasta familiar, ¿por qué?

Le voy a contar un episodio de cuando fui ministro en mi país. Intenté varias reformas fiscales. Siempre teníamos una canasta familiar que estaba exenta o con productos con una tasa de IVA más baja. El dilema es, qué incluyes ahí. Entonces siempre ponemos el azúcar, la sal, la harina, los huevos, la leche. Las cosas básicas. El problema es que le van agregando y agregando más productos. Al rato se mete hasta la luz y la gasolina. Finalmente, se desvirtúa todo.

Quiere decir que esa distorsión la hacen los que aprueban las leyes; en el caso de Colombia, en el Congreso…

No, no. No diría eso de ninguna manera. Lo que creo es que todos queremos que haya más ingresos. Lo ideal es que haya más ingresos por la vía que distorsione menos las actividades económicas. El IVA distorsiona menos las actividades económicas y no interrumpe las decisiones ni los flujos de inversiones. En ese sentido, es una alternativa interesante. Le da más ingresos al Gobierno para que pueda financiar los apoyos a los vulnerables.

Es bueno si no se le hacen muchos agujeros. El gran problema del IVA es que lo dejamos como el queso gruyere, lleno de agujeros. Entonces todos los ratoncitos quieren un agujero. ¿Usted que produce? No, yo estoy exento porque ‘esto’ puede ser asimilado como un alimento.

Por esta razón es mucho más fácil, si uno quiere ayudar a los más vulnerables, cobrarle a todo el mundo igual. No hacer excepciones, no hacer agujeros. Y después, a los que más necesitan, darles del presupuesto una asignación. Eso funciona mejor que tratar de hacer justicia social por la vía fiscal (no cobrar para proteger a los pobres). Es mejor hacer justicia social por la vía de una política social, de protección a los más vulnerables.

MARTHA MORALES MANCHEGO
REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS @marthamoralesm

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