Familias gastan más de medio billón en parques de diversiones

Familias gastan más de medio billón en parques de diversiones

Unos $ 300.000 es el valor del consumo por visita. Se estima que este sector crecerá 4 % este año.

Yippe

En la reciente montaña rusa del Parque del Café (Yippe) se invirtieron más de $ 20.000 millones.

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Alexis Múnera

21 de julio 2018 , 10:30 p.m.

El negocio de los parques de diversiones en Colombia pasa por uno de sus mejores momentos.

A la llegada de nuevas atracciones y millonarias inversiones en este renglón se suma la meta proyectada de crecimiento del 4 por ciento para este año, por encima de lo que se estima será la dinámica de la economía del país.

Es lo que proyecta la Asociación Colombiana de Atracciones y Parques de Diversiones (Acolap), que aglutina en el país a unos 250 de estos centros de entretenimiento familiar y que representan cerca del 60 por ciento del sector, además de operadores y proveedores.

“Creo que tenemos la cadena completa. Es tan importante quien opera como quien crea los parques de diversiones”, señala Ángela Díaz, directora ejecutiva de Acolap.

Solo el año pasado, las ventas de los parques de diversiones agremiados en Acolap superaron los 500.000 millones de pesos, esto sin tener en cuenta los ingresos de los otros negocios que se mueven alrededor de esta industria, como los de comida, eventos, recordatorios y juguetes.

Dicho gasto provino de unos 15 millones de personas que se estima visitan cada año los parques de diversiones y temáticos que hay en toda la geografía nacional, lo que a su vez se constituye en un motor para el turismo y el crecimiento de la economía de las distintas regiones.

Y es que los cálculos de este renglón señalan que, en cada visita a esos sitios de diversión, una familia se puede gastar entre 200.000 y 300.000 pesos, una cifra muy ajustada, según la vocera gremial, si se tiene en cuenta que “un solo brazalete en estos parques cuesta alrededor de 40.000 y 50.000 pesos, y que el gasto depende de la cantidad de miembros de la familia”.

Hay formatos mecánicos, temáticos, acuáticos; centros de entretenimiento como Divercity; bioparques como el Jaime Duque; de ciencia y tecnología, que unen entretenimiento y aprendizaje, como Maloka

En Colombia hay parques para todos los gustos y edades. “Tenemos formatos mecánicos, temáticos, acuáticos; centros de entretenimiento familiar como Divercity; bioparques como el Jaime Duque; de ciencia y tecnología, que combinan entretenimiento y aprendizaje, como Maloka y Xplora”, explica Díaz.

Bioparques como el Ukumarí, Panaca, Consotá y los Termales de Santa Rosa de Cabal, en la región cafetera, evidencian el potencial de estos centros como generadores de turismo, mientras que otros como Mundo Aventura, Piscilago y el Parque del Café sitúan el país en los primeros 10 lugares del escalafón latinoamericano en asistencia de público, al superar el millón de personas al año.

De ahí que los empresarios del sector no escatimen invertir para mejorar la infraestructura y la oferta de servicios. El año pasado, un solo operador realizó una apuesta de 28.000 millones de pesos, lo que demuestra el potencial de esta actividad económica.

Pero hay más. Por ejemplo, en la nueva montaña rusa del Parque del Café (Yippe) se invirtieron más de 20.000 millones de pesos. Igual monto demandó la piscina de olas de Cafam, en la montaña rusa acuática de Salitre Mágico (Splash) la apuesta fue de 5.500 millones y en Quantum, la más reciente montaña rusa de Mundo Aventura, los recursos superaron los 2.200 millones de pesos.

“La industria tiene todo para crecer. Bogotá se ha venido consolidando como ciudad de entretenimiento, cada vez hay más parques, ofertas y franquicias arribando al país”, advierte Andrés Castañeda, gerente de mercadeo de Salitre Mágico, parque cuya promesa de valor es la ‘emoción extrema’.

Buen potencial regional

Mientras que naciones desarrolladas le llevan años de ventaja a Colombia en este negocio, en Latinoamérica el país es un jugador de gran relevancia ya que ocupa el tercer lugar en cuanto a variedad de ofertas y volumen de visitas, las cuales superan el millón anual, como en Mundo Aventura, en Bogotá (1,18 millones), y el Parque Nacional del Café, en Quindío (1,05 millones).

Esto es lo que soporta el potencial de esta actividad, pues a su alrededor se mueven otro tipo de negocios que canalizan importantes recursos adicionales, como los de comida, la realización de eventos familiares y empresariales, la venta de recordatorios y juguetería, entre otros, aunque no se tienen cifras de ventas.

Díaz, de Acolap, sostiene: “Las fiestas infantiles son una de las áreas de negocio más importantes de los parques de diversiones. El negocio también se mueve gracias a las empresas que deciden hacer sus celebraciones de fin de año allí. También se maneja el concepto de conciertos para atraer más público con un show en la mitad del lugar”.

Juan Carlos Rosas, subdirector de mercadeo de Corparques, proveedor de Mundo Aventura, explica que el objetivo es ofrecer una atención integral al visitante entendiendo que viene a divertirse.

“Nuestra meta es que más personas de menores ingresos accedan al parque, y quienes no nos han visitado, entiendan que en Colombia hay buena oferta de diversión y entretenimiento. Esperamos cerrar el año con ingresos de 25.000 millones de pesos, 3.000 millones más que en el 2017”, dice.

Servicio e innovación

Esta industria que se dedica a la diversión de las familias colombianas debe tener dos elementos que hacen que compita permanentemente: servicio e innovación.
Al hablar de servicio, las personas que trabajan en el parque deben estar capacitadas para generar experiencias al visitante, que es lo que ha hecho tan exitoso el modelo de Disney, por ejemplo.

Y cuando se habla de innovación, se trata de épocas temáticas, promociones, artistas, para pasar un día inolvidable, pues según Ángela Díaz, “si hay algo que un niño pueda recordar, es un día de parque en familia”.

La seguridad es el eje fundamental del sector

Con una afluencia masiva de público, la seguridad es un tema que no se puede tomar a la ligera. Por eso, las inversiones y la capacitación del personal que está a cargo de los parques se ubican en primer orden. Este aspecto está regulado por la ley 1225 de parques, que exige listas de chequeo de las atracciones, seguros, protocolos, y programas de evacuación, entre otros.

Pedro Navas, gerente de Playland, explica que a sus colaboradores se les capacita para estimular ciertas actitudes que los conecten con la cultura Play-land y sitúen al cliente como lo más importante de su día a día.

En Mundo Aventura existe un equipo amplio que “llega a la madrugada a revisar todos los componentes de las atracciones con listas de chequeo. Este proceso nos ayuda a tener una hoja de ruta y de vida de cada una de estas, proceso que toma entre 3 y 4 horas antes de la operación del parque”, dice Juan Carlos Rosas, su gerente.

Por su parte, Andrés Castañeda, de Salitre Mágico, apunta que “la bandera de toda la industria en Colombia son los estándares de seguridad, somos muy estrictos con la seguridad y con el cumplimiento de la ley para evitar accidentes”.

LAURA NATHALIA BALLESTAS S.
​En Twitter: @LauuuraNt

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